harold alvarado tenorio
1975La delicia de las cosas / reposa en el paladar. / Desgraciado / quien llegado a los treinta / sólo ha probado un lado del placer / y gustado sólo una caricia.
ahora que está lejosAhora que está lejos soñándose a sí misma / quieres entrar de nuevo / y que nada diga. / Que nunca sepa que vienes de mundos / donde un emperador hierve / rodeado de eunucos / y los rostros centenarios de sus
al cerrar la puertaDesnuda / al cerrar la puerta / recibías como recompensa / un vano rosario de palabras. / Dile que vuelva. / Dile que venga y presente al respetable / sus magnificas nalgas rosadas / la ronca voz / y la canción d
andré salmónLos caminos del olvido son varios. / Varia la cambiante faz / de esta música que siempre soñó en tus carnes frágiles / con tanta melodía antigua y bien olvidada. / Los caminos de las ciudades que vieron t
anotacionesDulce enemiga / que llevas al hombre / más allá de sí mismo. / Adoro tus perfecciones / y tus fulgores sobre mi cuerpo helado. / Recorres a zancadas / los cielos nada apacibles / y las estrellas incesantes / y la
bodas de plataLa belleza de tu rostro / y la dulzura de tu voz bastaron / para que te amara. / Un año pasamos juntos / y luego a él regresaste. / Ahora, que de nuevo le engañas, / te duele el corazón / y ante a mí / crece tu d
cabaretQue el poema la retrate / sólo como la viste en el tiempo / que quiso darse a tus ojos y a tu alma. / Hecha de la dura memoria de la carne, / mostraba la astucia y el candor / de quien presentía / la huella q
café beach caféEl amargo sabor de los sueños / volverá para darte una muchacha / con el pelo suelto / contando recibos del paso del día. / Desnúdate de ti / y ella vendrá a vestirse / con las caderas, los ojos y los gestos /
café blancheCreyendo que la mejor cura contra la melancolía / eran esas superficies radiantes y abiertas / fuiste hasta las memorables ruinas / y viste la estatua de basalto / que del cuerpo de Antonio hicieron. / Grec
cuando fuimos uno con otroCuando fuimos uno con otro / contamos numerosas estrellas / Cuando hacíamos el amor / las noches se detenían en la nuestra / Cuando de toda palabra nos recibíamos / escribíamos un libro / Los dioses no han si
de la aristocraciaDe la aristocracia / queda todo: / La buena voluntad, / el amor al prójimo, / las buenas maneras / y el calor humano. / Nosotros, los siervos, / nos complacemos / en copiar.
días de junioUna brisa intermitente / alivia los húmedos días de Junio. / El vecindario entra y sale de los cafés / y los turistas abren la boca / ante las maravillas. / Nosotros, los habitantes de este mundo, / recorremo
dónde¿Dónde posar el pie, / dónde el poema? / ¿Por qué las llagas nos cubren / y el escarnio te cerca a toda hora? / Sueño del hombre y su sombra / ninguno sabe que uno es sombra de otro / nadie sabe si sueña o es
dora bekerman habla consigo mismaMira los manzanos en invierno. / Están secos con tanto lamento. / Tus nietos fijan sus ojos azules en mi rostro. / Mi cabeza / dorada ayer / mañana estará como la nieve. / Aquí fue nuestro encuentro / en este d
durante añosDurante años / fue la vigilia, para él, / un sueño de horror. / Los días transcurrían como una pena / que debía pagar en las noches. / Sólo una catástrofe, con su manto de nube, / le arrojó al verdadero día y
el zócaloEsta mañana he visto una España Imperial / desconocida, no imaginada por Felipe Segundo. / Hernán Cortés supo que fundaba en Tenochtitlán, / la Nueva España, la única heredera / de Isabel y Fernando. / La i
happy new yearCruzamos / trece mil novecientos kilómetros / para encontrarnos / pero, como es habitual en ti, / cambiaste el parecer. / Oh, tú, nacida / en un Diciembre inconstante, / de grandes ojos de novilla, / de fina cint
hoja de otoñoHoja de otoño, no percibes / el saludo y el beso, / el cuerpo detenido en un lecho de aroma, / la mano y el labio en la boca, / la carne y el ojo en los ojos. / Viento de otoño vuelto hacia dentro.
la patriaNo pierdas el tiempo buscando la patria. / El dinero no la requiere y su lengua es usura. / La patria es el habla que heredaste / y las pobres historias que conserva. / Tu abuela, en el zaguán, ciega ya l
la preguntaUn día preguntaron qué deseaba / y le trajeron aquella que había perdido en su juventud. / Después de siete lunas y siete sonrisas / un hueso de uva / le separó de sus brazos / de su perfume / y sus ajorcas.
la tarde va cayendo en su grisLa tarde va cayendo en su gris / y uno que otro disparo de fusil o revólver / recuerda que estás en tu país de muertos. / Alguien volverá a llamar esta tarde, / alguien sin esperanza. / Que la tarde muera c
lunas de ayerLa luna, esta noche, la que nunca ha vuelto / vendrá para nosotros. / Porque hemos mentido, como en las lunas de ayer. / No habrá segunda parte esta vez. / Nuestro amor ha de ser como nunca fue, / un insens
m.m.c.Miro tu rostro. / Imagino que habríamos sido felices / si fuera joven / como tú, / sin un pasado, / sin las convicciones que compramos al tiempo. / Miro tu rostro / y confirmo / que nada tiene ya sentido: / tu herm
memoria de holandaRecuerdo una mañana / cuando después del goce de soltero / caminaba en el campo / recorriendo tu cuerpo / Aquella noche, / apagada / la sed, / bebimos / vino / dulce.
noche de octubreSu memorable voz / una noche de Octubre, sobre la puerta. / Su cabeza coronada con hiedra, violetas / y numerosas cintas de colores. / El equilibrio de su cuerpo / dejando oír, cómo una noche, / recostado en
oberturaHasta aquí la música. / Sobre las fronteras rusas / las ametralladoras. / Pandilla de temerarios / Contra la Madre Patria. / Himno de Francia / Obertura Solemne de 1812.
pericles anastasiades, el año de 1895Para Raúl Lecuona Rodríguez / Vagos, son ya, los rostros de su rostro / vaga, también, la forma de sus manos / lejos, está, su aliento de mi boca / su pequeña estatura / sus quince años / Sólo un ayer ocupa m
portero de nocheBajo el arduo sopor del mediodía / Vuelvo y veo tus ojos, esa noche. / Al volver abriste la puerta / y para verme mejor preguntaste la hora: / eran la una y cuarto. / Tu cuerpo exigía otro cuerpo. / Y eso obt
servicio de placerDe cada noche que vivimos / recuerdo implacable tus caderas. / Como nunca, nadie / ofreció iguales placeres. / Como nunca, nadie / extrajo de mí la vida. / Dicen que ahora otro, / tan alto como yo, / complace tus
taliesinYo Taliesin / vasallo de antiguos reyes / en un oscuro patio inglés / he conocido las voces / y el grito de los puñales. / Yo / Taliesin / el más alto / el más rubio.
tardesNada fue fácil para él. / Nada difícil. / El tiempo dispuso para su corazón / buenas y malas tardes / hasta cuando sufrió el desdén, / la frialdad, la escasez de una mirada. / Se duele el hombre en lo que ama
una barba de camdenMientras más te cerque el día definitivo / mayores goces encontrará la carne. / Busca una joven y cantarás con ella / lo que une y entrelaza. / A vuestro alrededor, / jóvenes rozagantes / se disponen a tocar