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Libros de gustavo adolfo bécquer

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gustavo adolfo bécquer

al brillar un relámpago nacemos
Al brillar un relámpago nacemos / y aún dura su fulgor cuando morimos; / ¡tan corto es el vivir! / La Gloria y el Amor tras que corremos / sombras de un sueño son que perseguimos; / ¡despertar es morir!
amor eterno
Podrá nublarse el sol eternamente; / Podrá secarse en un instante el mar; / Podrá romperse el eje de la tierra / Como un débil cristal. / ¡todo sucederá! Podrá la muerte / Cubrirme con su fúnebre crespón; / P
antes que tu me moriré
Antes que tú me moriré: escondido / en las entrañas ya / el hierro llevo con que abrió tu mano / la ancha herida mortal. / Antes que tú me moriré: y mi espíritu, / en su empeño tenaz / se sentará a las puerta
cantiga de «la promesa»
I / La niña tiene un amante / que escudero se decía; / el escudero le anuncia / que a la guerra se partía. / -Te vas y acaso no tornes. / -Tornaré por vida mía.- / Mientras el amante jura, / diz que el viento rep
cuando en la noche
Cuando en la noche te envuelven / las alas de tul del sueño / y tus tendidas pestañas / semejan arcos de ébano, / por escuchar los latidos / de tu corazón inquieto / y reclinar tu dormida / cabeza sobre mi pech
cuando entre la sombra oscura
Cuando entre la sombra oscura / perdida una voz murmura / turbando su triste calma, / si en el fondo de mi alma / la oigo dulce resonar, / Dime: ¿es que el viento en sus giros / se queja, o que tus suspiros / m
espíritu sin nombre
Espíritu sin nombre, / indefinible esencia, / yo vivo con la vida / sin formas de la idea. / Yo nado en el vacío del sol, / tiemblo en la hoguera, / palpito entre las sombras / y floto con las nieblas. / Yo soy e
introducción sinfónica
Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar
la mujer de piedra
(Fragmento) / Yo tengo una particular predilección hacia todo lo que no puede vulgarizar el contacto o el juicio de la multitud indiferente. Si pintara paisajes, los pintaría sin figuras. Me gustan
la rosa de la pasión
Una tarde de verano, y en un jardín de Toledo, me refirió esta singular historia una muchacha muy buena y muy bonita. / Mientras me explicaba el misterio de su forma especial, besaba las hojas y los
libro de los gorriones
I / Como se arranca el hierro de una herida / su amor de las entrañas me arranqué, / ¡aunque sentí al hacerlo que la vida / me arrancaba con él! / Del altar que le alcé en el alma mía / la Voluntad su imagen
rima 58
¿Quieres que de ese néctar delicioso / no te amargue la hez? / Pues aspírale, acércale a tus labios, / y déjale después. / ¿Quieres que conservemos una dulce / memoria de este amor? / Pues amémonos hoy mucho,
rima i
Yo sé un himno gigante y extraño / que anuncia en la noche del alma una aurora, / y estas páginas son de ese himno / cadencias que el aire dilata en las sombras. / Yo quisiera escribirle, del hombre / doman
rima i: yo sé un himno gigante y extraño
Yo sé un himno gigante y extraño / que anuncia en la noche del alma una aurora, / y estas páginas son de ese himno / cadencias que el aire dilata en las sombras. / Yo quisiera escribirlo, del hombre / doman
rima ii: saeta que voladora
Saeta que voladora / cruza, arrojada al azar, / sin adivinarse dónde / temblando se clavará; / hoja que del árbol seca / arrebata el vendaval, / sin que nadie acierte el surco / donde a caer volverá; / gigante ol
rima iii
Sacudimiento extraño / que agita las ideas, / como huracán que empuja / las olas en tropel. / Murmullo que en el alma / se eleva y va creciendo / como volcán que sordo / anuncia que va a arder. / Deformes silueta
rima iii: sacudimiento extraño
Sacudimiento extraño / que agita las ideas, / como el huracán empuja / las olas en tropel; / murmullo que en el alma / se eleva y va creciendo, / como volcán que sordo / anuncia que va a arder; / deformes silueta
rima iv
No digáis que, agotado su tesoro, / de asuntos falta, enmudeció la lira; / podrá no haber poetas; pero siempre / habrá poesía. / Mientras las ondas de la luz al beso / palpiten encendidas, / mientras el sol l
rima iv: no digáis que agotado su tesoro
No digáis que agotado su tesoro, / de asuntos falta, enmudeció la lira; / podrá no haber poetas; pero siempre / habrá poesía. / Mientras las ondas de la luz al beso / palpiten encendidas; / mientras el sol la
rima ix
Besa el aura que gime blandamente / las leves ondas que jugando riza; / el sol besa a la nube en occidente / y de púrpura y oro la matiza; / la llama en derredor del tronco ardiente / por besar a otra llama
rima ix: besa el aura que gime blandamente
Besa el aura que gime blandamente / las leves ondas que jugando riza; / el sol besa a la nube en Occidente / y de púrpura y oro la matiza; / la llama en derredor del tronco ardiente / por besar a otra llama
rima l
Lo que el salvaje que con torpe mano / hace de un tronco a su capricho un dios, / y luego ante su obra se arrodilla, / eso hicimos tú y yo. / Dimos formas reales a un fantasma, / de la mente ridícula invenc
rima li
De lo poco de vida que me resta / diera con gusto los mejores años, / por saber lo que a otros / de mí has hablado. / Y esta vida mortal, y de la eterna / lo que me toque, si me toca algo, / por saber lo que
rima li: de lo poco de vida que me resta
De lo poco de vida que me resta / diera con gusto los mejores años, / por saber lo que a otros / de mí has hablado. / Y esta vida mortal… y de la eterna / lo que me toque, si me toca algo, / por saber lo que
rima lii: olas gigantes que os rompéis bramando
Olas gigantes que os rompéis bramando / en las playas desiertas y remotas, / envuelto entre la sábana de espumas, / ¡llevadme con vosotras! / Ráfagas de huracán que arrebatáis / del alto bosque las marchita
rima liii
Volverán las oscuras golondrinas / en tu balcón sus nidos a colgar, / y otra vez con el ala a sus cristales / jugando llamarán. / Pero aquellas que el vuelo refrenaban / tu hermosura y mi dicha a contemplar
rima liii: volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas / en tu balcón sus nidos a colgar, / y otra vez con el ala a sus cristales / jugando llamarán. / Pero aquellas que el vuelo refrenaban / tu hermosura y mi dicha a contemplar
rima liv
Cuando volvemos las fugaces horas / del pasado a evocar, / temblando brilla en sus pestañas negras / una lágrima pronta a resbalar. / Y, al fin, resbala y cae como gota / de rocío al pensar / que cual hoy por
rima lix
Yo sé cuál el objeto / de tus suspiros es; / yo conozco la causa de tu dulce / secreta languidez. / ¿Te ríes?… Algún día / sabrás, niña, por qué. / Tú acaso lo sospechas, / y yo lo sé. / Yo sé cuándo tú sueñas, / y
rima lix: yo sé cuál el objeto
Yo sé cuál el objeto / de tus suspiros es; / yo conozco la causa de tu dulce / secreta languidez. / ¿Te ríes…? Algún día / sabrás, niña, por qué: / tú acaso lo sospechas, / y yo lo sé. / Yo sé lo que tú sueñas, / y
rima lv
Entre el discorde estruendo de la orgía / acarició mi oído, / como nota de música lejana, / el eco de un suspiro. / El eco de un suspiro que conozco, / formado de un aliento que he bebido, / perfume de una fl
rima lv: entre el discorde estruendo de la orgía
Entre el discorde estruendo de la orgía / acarició mi oído, / como nota de música lejana, / el eco de un suspiro. / El eco de un suspiro que conozco, / formado de un aliento que he bebido, / perfume de una fl
rima lvi
Hoy como ayer, mañana como hoy, / ¡y siempre igual! / Un cielo gris, un horizonte eterno / y andar… andar. / Moviéndose a compás, como una estúpida / máquina, el corazón. / La torpe inteligencia del cerebro, /
rima lvi: hoy como ayer, mañana como hoy
Hoy como ayer, mañana como hoy, / ¡y siempre igual! / un cielo gris, un horizonte eterno, / ¡y andar… andar! / Moviéndose a compás, como una estúpida / máquina, el corazón; / la torpe inteligencia, del cerebr
rima lvii
Este armazón de huesos y pellejos, / de pasear una cabeza loca / se halla cansado al fin, y no lo extraño, / pues, aunque es la verdad que no soy viejo, / de la parte de vida que me toca / en la vida del mu
rima lvii: este armazón de huesos y pellejo
Este armazón de huesos y pellejo, / de pasear una cabeza loca / cansado se halla al fin, y no lo extraño; / pues, aunque es la verdad que no soy viejo, / de la parte de vida que me toca / en la vida del mun
rima lviii
¿Quieres que de ese néctar delicioso / no te amargue la hez? / Pues aspírale, acércale a tus labios / y déjale después. / ¿Quieres que conservemos una dulce / memoria de este amor? / Pues amémonos hoy mucho,
rima lx
Mi vida es un erial, / flor que toco se deshoja; / que en mi camino fatal / alguien va sembrando el mal / para que yo lo recoja.
rima lx: mi vida es un erial
Mi vida es un erial: / flor que toco se deshoja; / que en mi camino fatal, / alguien va sembrando el mal / para que yo lo recoja.
rima lxi
Al ver mis horas de fiebre / e insomnio lentas pasar, / a la orilla de mi lecho, / ¿quién se sentará? / Cuando la trémula mano / tienda, próximo a expirar, / buscando una mano amiga, / ¿quién la estrechará? / Cua
rima lxi: al ver mis horas de fiebre
Al ver mis horas de fiebre / e insomnio lentas pasar, / a la orilla de mi lecho, / ¿quién se sentará? / Cuando la trémula mano / tienda, próximo a expirar, / buscando una mano amiga, / ¿quién la estrechará? / Cua
rima lxii
Primero es un albor trémulo y vago, / raya de inquieta luz que corta el mar; / luego chispea y crece y se dilata / en ardiente explosión de claridad. / La brilladora lumbre es la alegría, / la temerosa somb
rima lxiii
Como enjambre de abejas irritadas, / de un oscuro rincón de la memoria / salen a perseguirme los recuerdos / de las pasadas horas. / Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil! / Me rodean, me acosan, / y unos
rima lxiii: como enjambre de abejas irritadas
Como enjambre de abejas irritadas, / de un oscuro rincón de la memoria / salen a perseguirme los recuerdos / de las pasadas horas. / Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil! / Me rodean, me acosan, / y unos
rima lxiv
Como guarda el avaro su tesoro, / guardaba mi dolor; / quería probar que hay algo eterno / a la que eterno me juró su amor. / Mas hoy le llamo en vano y oigo, al tiempo / que le acabó, decir: / ¡Ah, barro mis
rima lxix
Al brillar un relámpago nacemos, / y aún dura su fulgor cuando morimos; / ¡tan corto es el vivir! / La Gloria y el Amor tras que corremos / sombras de un sueño son que perseguimos; / ¡despertar es morir!
rima lxv
Llegó la noche y no encontré un asilo; / y tuve sed … ¡mis lágrimas bebí! / ¡Y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos / cerré para morir! / ¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oído / de las turbas llegaba el ronc
rima lxv: llegó la noche y no encontré un asilo
Llegó la noche y no encontré un asilo; / ¡y tuve sed!… Mis lágrimas bebí; / ¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos / cerré para dormir! / ¡Estaba en un desierto! Aunque a mi oído / de las turbas llegaba el ron
rima lxvi
¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero / de los senderos busca; / las huellas de unos pies ensangrentados / sobre la roca dura; / los despojos de un alma hecha jirones / en las zarzas agudas, / te dirán e
rima lxvi: ¿de dónde vengo?
¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero / de los senderos busca: / las huellas de unos pies ensangrentados / sobre la roca dura; / los despojos de un alma hecha jirones / en las zarzas agudas / te dirán el
rima lxvii
¡Qué hermoso es ver el día / coronado de fuego levantarse, / y, a su beso de lumbre, / brillar las olas y encenderse el aire! / ¡Qué hermoso es tras la lluvia / del triste otoño en la azulada tarde, / de las
rima lxvii: qué hermoso es ver el día
¡Qué hermoso es ver el día / coronado de fuego levantarse / y a su beso de lumbre / brillar las olas y encenderse el aire! / ¡Qué hermoso es, tras la lluvia / del triste otoño en la azulada tarde, / de las hú
rima lxviii
No sé lo que he soñado / en la noche pasada. / Triste, muy triste debió ser el sueño, / pues despierto la angustia me duraba. / Noté al incorporarme / húmeda la almohada, / y por primera vez sentí al notarlo,
rima lxviii: no sé lo que he soñado
No sé lo que he soñado / en la noche pasada; / triste, muy triste, debió ser el sueño / pues despierto la angustia me duraba. / Noté, al incorporarme, / húmeda la almohada, / y por primera vez sentí, al notar
rima lxx
¡Cuántas veces, al pie de las musgosas / paredes que la guardan, / oí la esquila que al mediar la noche / a los maitines llama! / ¡Cuántas veces trazó mi silueta / la luna plateada, / junto a la del ciprés, q
rima lxx: cuántas veces al pie de las musgosas
¡Cuántas veces al pie de las musgosas / paredes que la guardan / oí la esquila que al mediar la noche / a los maitines llama! / ¡Cuántas veces trazó mi triste sombra / la luna plateada, / junto a la del cipré
rima lxxi
No dormía: vagaba en ese limbo / en que cambian de forma los objetos, / misteriosos espacios que separan / la vigilia del sueño. / Las ideas que en ronda silenciosa / daban vueltas en torno a mi cerebro, / po
rima lxxi: no dormía; vagaba en ese limbo
No dormía; vagaba en ese limbo / en que cambian de forma los objetos, / misteriosos espacios que separan / la vigilia del sueño. / Las ideas, que en ronda silenciosa / daban vueltas en torno a mi cerebro, / p
rima lxxii
PRIMERA VOZ / Las ondas tienen vaga armonía, / las violetas suave olor, / brumas de plata la noche fría, / luz y oro el día; / yo algo mejor; / ¡yo tengo Amor! / SEGUNDA VOZ / Aura de aplausos, nube radiosa, / ola
rima lxxii: las ondas tienen vaga armonía
PRIMERA VOZ / Las ondas tienen vaga armonía: / las violetas, suave olor; / brumas de plata, la noche fría; / luz y oro, el día; / yo, algo mejor: / yo tengo Amor. / SEGUNDA VOZ / Aura de aplausos, nube radiosa, / o
rima lxxiii
Cerraron sus ojos / que aún tenía abiertos, / taparon su cara / con un blanco lienzo, / y unos sollozando, / otros en silencio, / de la triste alcoba / todos se salieron. / La luz que en un vaso / ardía en el suelo
rima lxxiii: cerraron sus ojos
Cerraron sus ojos, / que aun tenía abiertos; / taparon su cara / con un blanco lienzo, / y unos sollozando, / otros en silencio, / de la triste alcoba / todos se salieron. / La luz, que en un vaso / ardía en el sue
rima lxxiv
Las ropas desceñidas, / desnudas las espaldas, / en el dintel de oro de la puerta / dos ángeles velaban. / Me aproximé a los hierros / que defienden la entrada, / y de las dobles rejas en el fondo / la vi confu
rima lxxiv: las ropas desceñidas
Las ropas desceñidas, / desnudas las espaldas, / en el dintel de oro de la puerta / dos ángeles velaban. / Me aproximé a los hierros / que defienden la entrada / y de las dobles rejas, en el fondo, / la vi conf
rima lxxix
Una mujer me ha envenenado el alma, / otra mujer me ha envenenado el cuerpo; / ninguna de las dos vino a buscarme, / yo de ninguna de las dos me quejo. / Como el mundo es redondo, el mundo rueda; / si mañan
rima lxxix: flores tronchadas, marchitas hojas
Flores tronchadas, marchitas hojas / arrastra el viento; / en los espacios tristes gemidos / repite el eco. / ………………………. / Entre las nieblas de lo pasado, / en las regiones del pensamiento, / gemidos tristes, m
rima lxxv
¿Será verdad que, cuando toca el sueño, / con sus dedos de rosa, nuestros ojos, / de la cárcel que habita huye el espíritu / en vuelo presuroso? / ¿Será verdad que, huésped de las nieblas, / de la brisa noc
rima lxxv: ¿será verdad que cuando toca…
¿Será verdad que cuando toca el sueño / con sus dedos de rosa nuestros ojos / de la cárcel que habita huye el espíritu / en vuelo presuroso? / ¿Será verdad que, huésped de las nieblas / de la brisa nocturna
rima lxxvi
En la imponente nave / del templo bizantino, / vi la gótica tumba a la indecisa / luz que temblaba en los pintados vidrios. / Las manos sobre el pecho, / y en las manos un libro, / una mujer hermosa reposaba /
rima lxxvi: en la imponente nave
En la imponente nave / del templo bizantino / vi la gótica tumba a la indecisa / luz que temblaba en los pintados / Las manos sobre el pecho, / y en las manos un libro, / una mujer hermosa reposaba / sobre la u
rima lxxvii
Dices que tienes corazón, y sólo / lo dices porque sientes sus latidos. / Eso no es corazón…; es una máquina, / que, al compás que se mueve, hace ruido.
rima lxxvii: dices que tienes corazón, y solo
Dices que tienes corazón, y solo / lo dices porque sientes sus latidos; / eso no es corazón… es una máquina / que al compás que se mueve hace rüido.
rima lxxviii
Fingiendo realidades / con sombra vana, / delante del Deseo / va la Esperanza. / Y sus mentiras, / como el fénix, renacen / de sus cenizas.
rima lxxviii: fingiendo realidades
Fingiendo realidades / con sombra vana, / delante del Deseo / va la Esperanza. / Y sus mentiras / como el Fénix renacen / de sus cenizas.
rima lxxx: una mujer me ha envenenado el alma
Una mujer me ha envenenado el alma / otra mujer me ha envenenado el cuerpo; / ninguna de las dos vino a buscarme, / yo de ninguna de las dos me quejo. / Como el mundo es redondo, el mundo rueda. / Si mañana
rima lxxxi: es el alba una sombra
Es el alba una sombra / de tu sonrisa, / y un rayo de tus ojos / la luz del día; / pero tu alma / es la noche de invierno / negra y helada.
rima lxxxii: errante por el mundo fui gritando
Errante por el mundo fui gritando: / “La gloria, ¿dónde está?” / Y una voz misteriosa contestóme: / “Más allá…, más allá…” / En pos de ella seguí por el camino / que la voz me marcó. / Hállela al fin, pero en
rima lxxxiii
Solitario, triste y mudo / hállase aquel cementerio; / sus habitantes no lloran… / ¡Qué felices son los muertos!
rima lxxxiii: negros fantasmas
Negros fantasmas, / nubes sombrías, / huyen ante el destello / de luz divina. / Esa luz santa, / niña de los ojos negros, / es la esperanza. / Al calor de sus rayos, / mi fe gigante / contra desdenes lucha / sin amen
rima lxxxiv: yo soy el rayo, la dulce brisa
Yo soy el rayo, la dulce brisa, / lágrima ardiente, fresca sonrisa, / flor peregrina, rama tronchada; / yo soy quien vibra, flecha acerada. / Hay en mi esencia, como en las flores / de mil perfumes, suaves
rima lxxxix: si copia tu frente
Si copia tu frente / del río cercano la pura corriente / y miras tu rostro del amor encendido, / soy yo, que me escondo / del agua en el fondo / y, loco de amores, a amar te convido; / soy yo, que, en tu pech
rima lxxxv: a elisa
Para que los leas con tus ojos grises, / para que los cantes con tu clara voz, / para que se llenen de emoción tu pecho / hice mis versos yo. / Para que encuentren en tu pecho asilo / y le des juventud, vid
rima lxxxvi
La gota de rocío que en el cáliz / duerme de la blanquísima azucena, / es el palacio de cristal en donde / vive el genio feliz de la pureza. / Él la da su misterio y poesía, / él su aroma balsámico le prest
rima lxxxvi: yo me acogí, como perdido nauta
Yo me acogí, como perdido nauta, / a una mujer, para pedirle amor, / y fue su amor cansancio a mis sentidos, / hielo a mi corazón. / Y quedé, de mi vida en la carrera, / que un mundo de esperanza ayer pobló
rima lxxxvii: ¡quién fuera luna…
¡Quién fuera luna, / quién fuera brisa, / quién fuera sol! / ………………………… / ¡Quién del crepúsculo / fuera la hora, / quién el instante / de tu oración! / ¡Quién fuera parte / de la plegaria / que solitaria / mandas a Dio
rima lxxxviii: apoyando mi frente calurosa
Apoyando mi frente calurosa / en el frío cristal de la ventana, / en el silencio de la oscura noche / de su balcón mis ojos no apartaba. / En medio de la sombra misteriosa / su vidriera lucía iluminada, / dej
rima v
Espíritu sin nombre, / indefinible esencia, / yo vivo con la vida / sin formas de la idea. / Yo nado en el vacío, / del sol tiemblo en la hoguera, / palpito entre las sombras / y floto con las nieblas. / Yo soy e
rima v: espíritu sin nombre
Espíritu sin nombre, / indefinible esencia, / yo vivo con la vida / sin formas de la idea. / Yo nado en el vacío, / del sol tiemblo en la hoguera, / palpito entre las sombras / y floto con las nieblas. / Yo soy e
rima vi
Como la brisa que la sangre orea / sobre el oscuro campo de batalla, / cargada de perfumes y armonías / en el silencio de la noche vaga, / Símbolo del dolor y la ternura, / del bardo inglés en el horrible d
rima vi: como la brisa que la sangre orea
Como la brisa que la sangre orea / sobre el oscuro campo de batalla, / cargada de perfumes y armonías / en el silencio de la noche vaga; / símbolo del dolor y la ternura, / del bardo inglés en el horrible d
rima vii
Del salón en el ángulo oscuro, / de su dueña tal vez olvidada, / silenciosa y cubierta de polvo / veíase el arpa. / ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas / como el pájaro duerme en las ramas, / esperando la mano
rima vii: del salón en el ángulo oscuro
Del salón en el ángulo oscuro, / de su dueño tal vez olvidada, / silenciosa y cubierta de polvo / veíase el arpa. / ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, / como el pájaro duerme en las ramas, / esperando la man
rima viii
Cuando miro el azul horizonte / perderse a lo lejos, / al través de una gasa de polvo / dorado e inquieto, / me parece posible arrancarme / del mísero suelo / y flotar con la niebla dorada / en átomos leves / cua
rima viii: cuando miro el azul horizonte
Cuando miro el azul horizonte / perderse a lo lejos, / al través de una gasa de polvo / dorado e inquieto, / me parece posible arrancarme / del mísero suelo / y flotar con la niebla dorada / en átomos leves / cua
rima x
Los invisibles átomos del aire / en derredor palpitan y se inflaman, / el cielo se deshace en rayos de oro, / la tierra se estremece alborozada. / Oigo flotando en olas de armonías, / rumor de besos y batir
rima x: los invisibles átomos del aire
Los invisibles átomos del aire / en derredor palpitan y se inflaman; / el cielo se deshace en rayos de oro; / la tierra se estremece alborozada; / oigo flotando en olas de armonía / rumor de besos y batir d
rima xc: es un sueño la vida
Es un sueño la vida, / pero un sueño febril que dura un punto; / Cuando de él se despierta, / se ve que todo es vanidad y humo… / ¡Ojalá fuera un sueño / muy largo y muy profundo, / un sueño que durara hasta
rima xcii: tu aliento es el aliento de las flores
Tu aliento es el aliento de las flores, / tu voz es de los cisnes la armonía; / es tu mirada el esplendor del día, / y el color de la rosa es tu color. / Tú prestas nueva vida y esperanza / a un corazón par
rima xciii: para que los leas con tus ojos grises
Para que los leas con tus ojos grises, / para que los cantes con tu clara voz, / para que llenen de emoción tu pecho, / hice mis versos yo. / Para que encuentren en tu pecho asilo / y les des juventud, vida
rima xciv: patriarcas que fuisteis la semilla
Patriarcas que fuisteis la semilla / del árbol de la fe en siglos remotos, / al vencedor divino de la muerte / rogadle por nosotros. / Profetas que rasgasteis inspirados / del porvenir el velo misterioso, / a
rima xcv: la gota de rocío que en el cáliz
La gota de rocío que en el cáliz / duerme de la blanquísima azucena, / es el palacio de cristal en donde, / vive el genio feliz de la pureza. / Él le da su misterio y poesía; / él, su aroma balsámico le pre
rima xcvi: lejos y entre los árboles
Lejos y entre los árboles / de la intrincada selva, / ¿no ves algo que brilla / y llora? Es una estrella. / Ya se la ve más próxima, / como a través de un tul / de una ermita en el pórtico / brillar. Es una luz
rima xi
?Yo soy ardiente, yo soy morena, / yo soy el símbolo de la pasión, / de ansia de goces mi alma está llena. / ¿A mí me buscas? / ?No es a ti, no. / ?Mi frente es pálida, mis trenzas de oro: / puedo brindarte d
rima xi: yo soy ardiente, yo soy morena
-Yo soy ardiente, yo soy morena, / yo soy el símbolo de la pasión; / de ansia de goces mi alma está llena; / ¿a mí me buscas? -No es a ti, no. / -Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro; / puedo brindarte
rima xii
Porque son, niña, tus ojos / verdes como el mar, te quejas; / verdes los tienen las náyades, / verdes los tuvo Minerva, / y verdes son las pupilas / de las hourís del Profeta. / El verde es gala y ornato / del
rima xii: porque son, niña, tus ojos
Porque son, niña, tus ojos / verdes como el mar te quejas: / verdes los tienen las náyades, / verdes los tuvo Minerva / y verdes son las pupilas / de las hurís del profeta. / El verde es gala y ornato / del bos
rima xiii
Tu pupila es azul y, cuando ríes, / su claridad süave me recuerda / el trémulo fulgor de la mañana / que en el mar se refleja. / Tu pupila es azul y, cuando lloras, / las transparentes lágrimas en ella
rima xiii: tu pupila es azul, y cuando ríes
Tu pupila es azul, y cuando ríes / su claridad suave me recuerda / el trémulo fulgor de la mañana / que en el mar se refleja. / Tu pupila es azul, y cuando lloras / las transparentes lágrimas en ella / se me
rima xiv
Te vi un punto y, flotando ante mis ojos, / la imagen de tus ojos se quedó, / como la mancha oscura orlada en fuego / que flota y ciega si se mira al sol. / Adondequiera que la vista clavo, / torno a ver la
rima xiv: te vi un punto, y, flotando ante mis ojos
Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos, / la imagen de tus ojos se quedó / como la mancha oscura, orlada en fuego, / que flota y ciega si se mira al sol. / Adondequiera que la vista fijo / torno a ver su
rima xix
Cuando sobre el pecho inclinas / la melancólica frente, / una azucena tronchada / me pareces. / Porque al darte la pureza / de que es símbolo celeste, / como a ella te hizo Dios / de oro y nieve.
rima xl
Su mano entre mis manos, / sus ojos en mis ojos, / la amorosa cabeza / apoyada en mi hombro, / Dios sabe cuántas veces / con paso perezoso / hemos vagado juntos / bajo los altos olmos / que de su casa prestan / mis
rima xl: su mano entre mis manos
Su mano entre mis manos, / sus ojos en mis ojos, / la amorosa cabeza / apoyada en mi hombro. / ¡Dios sabe cuántas veces, / con paso perezoso, / hemos vagado juntos, / bajo los altos olmos / que de su casa prestan
rima xli
Tú eras el huracán, y yo la alta / torre que desafía su poder. / ¡Tenías que estrellarte o que abatirme…! / ¡No pudo ser! / Tú eras el océano; y yo la enhiesta / roca que firme aguarda su vaivén. / ¡Tenías qu
rima xli: tú eras el huracán y yo la alta
Tú eras el huracán y yo la alta / torre que desafía su poder: / ¡tenías que estrellarte o abatirme!… / ¡No pudo ser! / Tú eras el Océano y yo la enhiesta / roca que firme aguarda su vaivén / ¡tenías que rompe
rima xlii
Cuando me lo contaron sentí el frío / de una hoja de acero en las entrañas; / me apoyé contra el muro, y un instante / la conciencia perdí de dónde estaba. / Cayó sobre mi espíritu la noche, / en ira y en p
rima xlii: cuando me lo contaron sentí el frío
Cuando me lo contaron sentí el frío / de una hoja de acero en las entrañas; / me apoyé contra el muro, y un instante / la conciencia perdí de donde estaba. / Cayó sobre mi espíritu la noche; / en ira y en p
rima xliii: dejé la luz a un lado
Dejé la luz a un lado, y en el borde / de la revuelta cama me senté, / mudo, sombrío, la pupila inmóvil / clavada en la pared. / ¿Qué tiempo estuve así? No sé; al dejarme / la embriaguez horrible del dolor,
rima xliv
Como en un libro abierto / leo de tus pupilas en el fondo. / ¿A qué fingir el labio / risas que se desmienten con los ojos? / ¡Llora! No te avergüences / de confesar que me quisiste un poco. / ¡Llora! Na
rima xliv: como en un libro abierto
Como en un libro abierto / leo de tus pupilas en el fondo; / ¿a qué fingir el labio / risas que se desmienten con los ojos? / ¡Llora! No te avergüences / de confesar que me quisiste un poco. / ¡Llora! Na
rima xlix
Alguna vez la encuentro por el mundo, / y pasa junto a mí; / y pasa sonriéndose, y yo digo: / ?¿Cómo puede reír? / Luego asoma a mi labio otra sonrisa, / máscara del dolor, / y entonces pienso: ?Acaso ella se
rima xlix: alguna vez la encuentro por el mundo
Alguna vez la encuentro por el mundo / y pasa junto a mí; / y pasa sonriéndose, y yo digo: / -¿Cómo puede reír? / Luego asoma a mi labio otra sonrisa / máscara del dolor, / y entonces pienso: -¡Acaso ella se
rima xlv
En la clave del arco ruinoso / cuyas piedras el tiempo enrojeció, / obra de cincel rudo campeaba / el gótico blasón. / Penacho de su yelmo de granito, / la yedra que colgaba en derredor / daba sombra al escud
rima xlv: en la clave del arco mal seguro
En la clave del arco mal seguro, / cuyas piedras el tiempo enrojeció, / obra del cincel rudo, campeaba / el gótico blasón. / Penacho de su yelmo de granito, / la hiedra que colgaba en derredor / daba sombra a
rima xlvi
Me ha herido recatándose en las sombras, / sellando con un beso su traición. / Los brazos me echó al cuello y por la espalda / partióme a sangre fría el corazón. / Y ella prosigue alegre su camino, / feliz,
rima xlvi: me han herido recatándose en las sombras
Me han herido recatándose en las sombras, / sellando con un beso su traición. / Los brazos me echó al cuello, y por la espalda / partiome a sangre fría el corazón. / Y ella prosigue alegre su camino, / feli
rima xlvii
Yo me he asomado a las profundas simas / de la tierra y del cielo, / y les he visto el fin o con los ojos / o con el pensamiento. / Mas ¡ay!, de un corazón llegué al abismo / y me incliné un momento, / y mi a
rima xlvii: yo me he asomado a las profundas simas
Yo me he asomado a las profundas simas / de la tierra y del cielo, / y les he visto el fin o con los ojos / o con el pensamiento. / Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo / y me incliné por verlo, / y mi alm
rima xlviii
Como se arranca el hierro de una herida / su amor de las entrañas me arranqué; / aunque sentí al hacerlo que la vida / ¡me arrancaba con él! / Del altar que le alcé en el alma mía, / la voluntad su imagen a
rima xlviii: como se arranca el hierro de una herida
Como se arranca el hierro de una herida / su amor de las entrañas me arranqué, / aunque sentí al hacerlo que la vida / me arrancaba con él. / Del altar que le alcé en el alma mía / la voluntad su imagen arr
rima xv
Cendal flotante de leve bruma, / rizada cinta de blanca espuma, / rumor sonoro / de arpa de oro, / beso del aura, onda de luz: / eso eres tú. / Tú, sombra aérea, que cuantas veces / voy a tocarte te desvaneces /
rima xv: cendal flotante de leve bruma
Cendal flotante de leve bruma, / rizada cinta de blanca espuma, / rumor sonoro / de arpa de oro, / beso del aura, onda de luz: / eso eres tú. Tú, sombra aérea, que cuantas veces / voy a tocarte te desvaneces /
rima xvi
Si al mecer las azules campanillas / de tu balcón, / crees que suspirando pasa el viento / murmurador, / sabe que, oculto entre las verdes hojas, / suspiro yo. / Si al resonar confuso a tus espaldas / vago rumo
rima xvi: si al mecer las azules campanillas
Si al mecer las azules campanillas / de tu balcón / crees que suspirando pasa el viento / murmurador, / sabe que, oculto entre las verdes hojas, / suspiro yo. / Si al resonar confuso a tus espaldas / vago rumor
rima xvii
Hoy la tierra y los cielos me sonríen, / hoy llega al fondo de mi alma el sol, / hoy la he visto… La he visto y me ha mirado… / ¡Hoy creo en Dios!
rima xvii: hoy la tierra y los cielos me sonríen
Hoy la tierra y los cielos me sonríen; / hoy llega al fondo de mi alma el sol; / hoy la he visto…, la he visto y me ha mirado… / ¡Hoy creo en Dios!
rima xviii
Fatigada del baile, / encendido el color, breve el aliento, / apoyada en mi brazo, / del salón se detuvo en un extremo. / Entre la leve gasa / que levantaba el palpitante seno, / una flor se mecía / en compasad
rima xviii: fatigada del baile
Fatigada del baile, / encendido el color, breve el aliento, / apoyada en mi brazo, / del salón se detuvo en un extremo. / Entre la leve gasa / que levanta el palpitante seno / una flor se mecía / en compasado y
rima xx
Sabe, si alguna vez tus labios rojos / quema invisible atmósfera abrasada, / que el alma que hablar puede con los ojos, / también puede besar con la mirada.
rima xx: sabe, si alguna vez tus labios rojos
Sabe, si alguna vez tus labios rojos / quema invisible atmósfera abrasada, / que el alma que hablar puede con los ojos / también puede besar con la mirada.
rima xxi: ¿qué es poesía?
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas / en mi pupila tu pupila azul. / ¿Que es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? / Poesía… eres tú.
rima xxii
¿Cómo vive esa rosa que has prendido / junto a tu corazón? / Nunca hasta ahora contemplé en el mundo / junto al volcán la flor.
rima xxii: ¿cómo vive esa rosa…?
¿Cómo vive esa rosa que has prendido / junto a tu corazón? / Nunca hasta ahora contemplé en la tierra / sobre el volcán la flor.
rima xxiii
Por una mirada, un mundo; / por una sonrisa, un cielo; / por un beso… ¡Yo no sé / qué te diera por un beso!
rima xxiii: por una mirada, un mundo
Por una mirada, un mundo, / por una sonrisa, un cielo, / por un beso… ¡yo no sé / qué te diera por un beso!
rima xxiv
Dos rojas lenguas de fuego / que a un mismo tronco enlazadas / se aproximan y, al besarse, / forman una sola llama. / Dos notas que del laúd / a un tiempo la mano arranca, / y en el espacio se encuentran / y ar
rima xxiv: dos rojas lenguas de fuego
Dos rojas lenguas de fuego / que a un mismo tronco enlazadas / se aproximan y al besarse / forman una sola llama; / dos notas que del laúd / a un tiempo la mano arranca / y en el espacio se encuentran / y armon
rima xxix
Sobre la falda tenía / el libro abierto; / en mi mejilla tocaban / sus rizos negros; / no veíamos letras / ninguno creo; / mas guardábamos ambos / hondo silencio. / ¿Cuánto duró? Ni aun entonces / pude saberlo. / Sól
rima xxix: sobre la falda tenía
Sobre la falda tenía / El libro abierto; / En mi mejilla tocaban / Sus rizos negros; / No veíamos las letras / Ninguno, creo; / Mas guardábamos ambos / Hondo silencio. / ¿Cuanto duró? Ni aun entonces / Pude saberlo
rima xxv
Cuando en la noche te envuelven / las alas de tul del sueño / y tus tendidas pestañas / semejan arcos de ébano, / por escuchar los latidos / de tu corazón inquieto / y reclinar tu dormida / cabeza sobre mi pech
rima xxv: cuando en la noche te envuelven
Cuando en la noche te envuelven / las alas de tul del sueño / y tus tendidas pestañas / semejan arcos de ébano, / por escuchar los latidos / de tu corazón inquieto / y reclinar tu dormida / cabeza sobre mi pech
rima xxvi
Voy contra mi interés al confesarlo; / no obstante, amada mía, / pienso, cual tú, que una oda sólo es buena / de un billete del Banco al dorso escrita. / No faltará algún necio que al oírlo / se haga cruces
rima xxvi: voy contra mi interés al confesarlo
Voy contra mi interés al confesarlo; / pero yo, amada mía, / pienso, cual tú, que una oda sólo es buena / de un billete del Banco al dorso escrita. / No faltará algún necio que al oírlo / se haga cruces y d
rima xxvii
Despierta, tiemblo al mirarte; / dormida, me atrevo a verte; / por eso, alma de mi alma, / yo velo mientras tú duermes. / Despierta, ríes, y al reír tus labios / inquietos me parecen / relámpagos de grana que
rima xxvii: despierta, tiemblo al mirarte
Despierta, tiemblo al mirarte; / dormida, me atrevo a verte; / por eso, alma de mi alma, / yo velo mientras tú duermes. / Despierta, ríes, y al reír, tus labios / inquietos me parecen / relámpagos de grana qu
rima xxviii
Cuando entre la sombra oscura, / perdida una voz murmura / turbando su triste calma, / si en el fondo de mi alma / la oigo dulce resonar, / dime: ¿es que el viento en sus giros / se queja, o que tus suspiros /
rima xxviii: cuando entre la sombra oscura
Cuando entre la sombra oscura, / perdida, una voz murmura, / turbando su triste calma, / si en el fondo de mi alma / la oigo dulce resonar, / dime: ¿es que el viento en sus giros / se queja, o que tus suspiro
rima xxx
Asomaba a sus ojos una lágrima / y a mi labio una frase de perdón; / habló el orgullo y se enjugó su llanto, / y la frase en mis labios expiró. / Yo voy por un camino; ella, por otro; / pero, al pensar en n
rima xxx: asomaba a sus ojos una lágrima
Asomaba a sus ojos una lágrima / y a mi labio una frase de perdón; / habló el orgullo y se enjugó su llanto / y la frase en mis labios expiró. / Yo voy por un camino, ella por otro; / pero al pensar en nues
rima xxxi
Nuestra pasión fue un trágico sainete / en cuya absurda fábula / lo cómico y lo grave confundidos / risas y llanto arrancan. / Pero fue lo peor de aquella historia / que al fin de la jornada / a ella tocaron
rima xxxi: nuestra pasión fue un trágico sainete
Nuestra pasión fue un trágico sainete / en cuya absurda fábula / lo cómico y lo grave confundidos / risas y llanto arrancan. / Pero fue lo peor de aquella historia / que, al fin de la jornada, / a ella tocaro
rima xxxii
Pasaba arrolladora en su hermosura / y el paso le dejé; / ni aun a mirarla me volví y, no obstante, / algo a mi oído murmuró: ?Esa es. / ¿Quién reunió la tarde a la mañana? / Lo ignoro; sólo sé / que en una b
rima xxxii: pasaba arrolladora en su hermosura
Pasaba arrolladora en su hermosura / y el paso le dejé; / ni aun a mirarla me volví, y, no obstante, / algo a mi oído murmuró: «ésa es». / ¿Quién unió la tarde a la mañana? / Lo ignoro; sólo sé / que en una b
rima xxxiii
Es cuestión de palabras y, no obstante, / ni tú ni yo jamás, / después de lo pasado, convendremos / en quién la culpa está. / ¡Lástima que el Amor un diccionario / no tenga donde hallar / cuándo el orgullo es
rima xxxiii: es cuestión de palabras…
Es cuestión de palabras, y, no obstante, / ni tú ni yo jamás, / después de lo pasado, convendremos / en quién la culpa está. / ¡Lástima que el amor un diccionario / no tenga donde hallar / cuándo el orgullo e
rima xxxiv
Cruza callada, y son sus movimientos / silenciosa armonía: / suenan sus pasos, y al sonar recuerdan / del himno alado la cadencia rítmica. / Los ojos entreabre, aquellos ojos / tan claros como el día; / y la
rima xxxiv: cruza callada, y son sus movimientos
Cruza callada, y son sus movimientos / silenciosa armonía; / suenan sus pasos, y al sonar, recuerdan / del himno alado la cadencia rítmica. / Los ojos entreabre, aquellos ojos / tan claros como el día; / y la
rima xxxix
¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable, / es altanera y vana y caprichosa; / antes que el sentimiento de su alma, / brotará el agua de la estéril roca. / Sé que en su corazón, nido de sierpes, / no hay una f
rima xxxix: a qué me lo dices
¿A qué me lo dices? Lo sé: es mudable, / es altanera y vana y caprichosa, / antes que el sentimiento de su alma / brotará el agua de la estéril roca. / Sé que en su corazón, nido de sierpes, / no hay una fi
rima xxxv
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día, / me admiró tu cariño mucho más; / porque lo que hay en mí que vale algo, / eso… ni lo pudiste sospechar.
rima xxxv: no me admiró tu olvido…
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día / me admiró tu cariño mucho más, / porque lo que hay en mí que vale algo, / eso… ¡ni lo pudiste sospechar!
rima xxxvi
Si de nuestros agravios en un libro / se escribiese la historia, / y se borrase en nuestras almas cuanto / se borrase en sus hojas. / ¡Te quiero tanto aún! ¡Dejó en mi pecho / tu amor huellas tan hondas, / qu
rima xxxvi: si de nuestros agravios en un libro
Si de nuestros agravios en un libro / se escribiese la historia, / y se borrase en nuestras almas cuanto / se borrase en sus hojas, / te quiero tanto aún, dejó en mi pecho / tu amor huellas tan hondas, / que
rima xxxvii
Antes que tú me moriré; escondido / en las entrañas ya / el hierro llevo con que abrió tu mano / la ancha herida mortal. / Antes que tú me moriré; y mi espíritu, / en su empeño tenaz, / se sentará a las puert
rima xxxvii: antes que tú me moriré escondido
Antes que tú me moriré escondido; / en las entrañas ya / el hierro llevo con que abrió tu mano / la ancha herida mortal. / Antes que tú me moriré, y mi espíritu, / en su empeño tenaz, / sentándose a las puert
rima xxxviii
Los suspiros son aire y van al aire. / Las lágrimas son agua y van al mar. / Dime, mujer, cuando el amor se olvida, / ¿sabes tú adónde va?
rimas no clasificadas en el «libro de los gorriones»
LXXX / Aire que besa, corazón que llora, / águila del dolor y la pasión, / cruz resignada, alma que perdona… / eso soy yo. / Serpiente del amor, risa traidora, / verdugo del ensueño y de la luz, / perfumado puñ