PAIS POEMA

Libros de guillermo valencia

Autores

guillermo valencia

a la memoria de josefina
I / De lo que fue un amor, una dulzura / sin par, hecha de ensueño y de alegría, / sólo ha quedado la ceniza fría / que retiene esta pálida envoltura. / La orquídea de fantástica hermosura, / la mariposa en s
anarkos
En el umbral de la polvosa puerta / sucia la piel y el cuerpo entumecido, / he visto, al rayo de una luz incierta, / un perro melancólico, dormido. / ¿En qué sueña? Tal vez árida fiebre / cual un espino sus
antonio, el cenobiarca del silencioso egipto…
Antonio, el Cenobiarca del silencioso Egipto, / para templar los duelos de su vivir -proscripto / en una helada cueva donde retoza el Diablo / marchose en altas horas a visitar a Pablo, / el más viejo ere
blancos senos, redondos y desnudos, que al paso…
I / Judith y Holofernes / Tesis / Blancos senos, redondos y desnudos, que al paso / de la hebrea se mueven bajo el ritmo sonoro / de las ajorcas rubias y los cintillos de oro, / vivaces como estrellas sobre l
cigüeñas blancas
De cigüeñas la tímida bandada, / recogiendo las alas blandamente, / pasó sobre la torre abandonada, / a la luz del crepúsculo muriente; / hora en que el Mago de feliz paleta / vierte bajo la cúpula rad
de lo que fue un amor, una dulzura…
I / De lo que fue un amor, una dulzura / sin par, hecha de ensueño y de alegría, / solo ha quedado la ceniza fría / que retiene esta pálida envoltura. / La orquídea de fantástica hermosura, / la mariposa en s
dos lánguidos camellos, de elásticas cervices…
Dos lánguidos camellos, de elásticas cervices, / de verdes ojos claros y piel sedosa y rubia, / los cuellos recogidos, hinchadas las narices, / a grandes pasos miden un arenal de Nubia. / Alzaron la cabez
ella
Sumida entre la lóbrega cantera / de mi cerebro calcinado, pura / como el diamante en el carbón, fulgura / su faz como la vi por vez primera. / Y, cual rendido lapidario, espera / mi amor, ciña la humilde v
en el umbral de la polvosa puerta…
En el umbral de la polvosa puerta / sucia la piel y el cuerpo entumecido, / he visto, al rayo de una luz incierta, / un perro melancólico, dormido. / ¿En qué sueña? Tal vez árida fiebre / cual un espino sus
en líbico marfil tallas tu sueño…
En líbico marfil tallas tu sueño / de amor, la ninfa de tu ser exalta, / y entre labios de olímpico diseño / flores de perla tu buril esmalta. / Sufres; el bloque de mirar risueño / donde la fiebre de la vi
en un álbum
Hay Damas que nacieron para mostrarse un día / ceñidas en coronas de lírico florón; / para vivir tus sueños, gentil Caballería, / en brazos de un mancebo de golas y toisón: / Nacieron bajo el astro de la
esfinge
Todo en ti me conturba y todo en ti me engaña, / desde tu boca, donde la pasión se adivina / que empurpura los pétalos de esa rosa felina, / hasta la rubia movilidad de tu pestaña. / Todo en ti me es adve
hay un instante
Hay un instante del crepúsculo / en que las cosas brillan más, / fugaz momento palpitante / de una morosa intensidad. / Se aterciopelan los ramajes, / pulen las torres su perfil, / burila un ave su silueta / so
hay un instante del crepúsculo…
Hay un instante del crepúsculo / en que las cosas brillan más, / fugaz momento palpitante / de una morosa intensidad. / Se aterciopelan los ramajes, / pulen las torres su perfil, / burila un ave su silueta / so
las dos cabezas
I / Judith y Holofernes / Tesis / Blancos senos, redondos y desnudos, que al paso / de la hebrea se mueven bajo el ritmo sonoro / de las ajorcas rubias y los cintillos de oro, / vivaces como estrellas sobre l
leyendo a silva
Vestía traje suelto de recamado biso / en voluptuosos pliegues de un color indeciso, / y en el diván tendida, de rojo terciopelo, / sus manos, como vivas parásitas de hielo, / sostenían un libro de corte
los camellos
Lo triste es así… / Peter Altenberg / Dos lánguidos camellos, de elásticas cervices, / de verdes ojos claros y piel sedosa y rubia, / los cuellos recogidos, hinchadas las narices, / a grandes pasos miden un
melancolía
¡Oh vagos matices / de lánguidos grises / que ahuyentan la calma / si invaden el alma! / ¡Oh dolor sincero / de la Fantasía! / ¡Oh Melancolía / de Alberto Durero! / Cuadro que despiertas / las visiones muertas / que
palemón el estilita
Palemón el Estilita, sucesor del viejo Antonio, / que burló con tanto ingenio las astucias del demonio, / antiquísima columna de granito / se ha buscado el desierto por mansión, / y en pie sobre la stela /
pigmalión
En líbico marfil tallas tu sueño / de amor, la ninfa de tu ser exalta, / y entre labios de olímpico diseño / flores de perla tu buril esmalta. / Sufres; el bloque de mirar risueño / donde la fiebre de la vi
que te amé, sin rival, tú lo supiste
Que te amé, sin rival, tú lo supiste / y lo sabe el Señor; nunca se liga / la errátil hiedra a la floresta amiga / como se unió tu ser a mi alma triste. / En mi memoria tu vivir persiste / con el dulce rumo
san antonio y el centauro
Antonio, el Cenobiarca del silencioso Egipto, / para templar los duelos de su vivir -proscripto / en una helada cueva donde retoza e! Diablo­ / marchose en altas horas a visitar a Pablo, / el m
todo en ti me conturba y todo en ti me engaña…
Todo en ti me conturba y todo en ti me engaña, / desde tu boca, donde la pasión se adivina / que empurpura los pétalos de esa rosa felina, / hasta la rubia movilidad de tu pestaña. / Todo en ti me es adve
vestía traje suelto de recamado viso…
Vestía traje suelto de recamado viso / en voluptuosos pliegues de un color indeciso, / y en el diván tendida, de rojo terciopelo, / sus manos, como vivas parásitas de hielo, / sostenían un libro de corte