guillermo quiñonez alvear
balada de la galleta marineraCanto que a nadie ha de interesar es éste. / Ahí reside su júbilo. / Ni al predicador inútil y solitario, ni a mí. / Ni a esa joven morena, toda sollozos, por un
canto a los muros de piedraLa arquitectura salta toda al fondo de los ojos. / Así, la muerte, su caballo y su espada. / O un avión ubicado al irse el sol. / Ayuntando piedra con piedra acon
canto al cartero(a Esteban Santa Coloma) / Hombre que has cruzado todas las civilizaciones / como cualquier astro o insecto alrededor de la noria de la tierra. / Serviste al empe
desierto de atacamaEl pavor de la nada engendró esta latitud de espanto, / y el existir de tanta soledad sin párpados para el duelo. / Aquí se sucedió el parto antiguo de la muert
potro de azufre¡Oh tu Satanás! Taumaturgo nocturno, / sembrador de luceros, de silenciosos y tintas maléficas. / Escenógrafo mágico de los países feéricos, alucinados. / Ahí los
primaveraDel guano de los establos moscos de verde peto. / Fiesta de doncellas tristes para las moscas de negras patas; / ámense las carcomas en las maderas tibias fraga
réquiem para los poetas muertos¡Oh funeral! ¡Sin responso! Sin toque de bronce de campana / trizada. / Sin embargo naufragastéis como los viejos marineros o los imberbes / grumetes, / a millas de