guillermo prieto
al marTe siento en mí: cuando tu voz potente / saludó retronando en lontananza, / se renovó mi ser; alce la frente / nunca abatida por el hado impío, / y vibrante brotó del pecho mío / un cántico de amor y alaban
cantaresYo soy quien sin amparo cruzó la vida / En su nublada aurora, niño doliente, / Con mi alma herida, / El luto y la miseria sobre la frente; / Y en mi hogar solitario y, agonizante, / Mi madre amante. / Yo soy
cómo será el marTu nombre ¡o mar! en mi interior resuena; / despierta mi cansada fantasía: / conmueve, engrandece al alma mía, / de entusiasmo férvido la llena. / Nada de limitado me comprime, / cuando imagino contemplar t
décimas glosadasPajarito corpulento, / Préstame tu medecina / Para curarme una espina / Que tengo en el pensamiento, / Que es traidora y me lastima. / Es de muerte la aparencia / Al dicir del hado esquivo; / Pero está enterrad
ensueñosEco sin voz que conduce / El huracán que se aleja, / Ola que vaga refleja / A la estrella que reluce; / Recuerdo que me seduce / Con engaños de alegría; / Amorosa melodía / Vibrando de tierno llanto, / ¿qué dices
la inmortalidad(A Manuel Payno) / La flor encantadora y delicada / que sobre esbelto tallo se mecía, / la vio ufana la luz de un solo día, / luego desapareció. / De ese arbusto marchito y derribado, / ayer tal vez hermoso y
romance de la migajita«¡Détente! Que está rendida, / ¡eh, contente, no la mates!» / Y aunque la gente gritaba / Corraía como el aire, / Cuando quiso ya no pudo, / Aunque quiso llegó tarde, / Que estaba la Migajita / Revolcándose en
sin títuloYo te amo, sí, te adoro, aunque mi labio / mil y mil veces te llamó perjura, / aunque la copa horrenda del agravio / me brindó los placeres tu hermosura, / te ama mi corazón; Cuando mi mano / destrozar quis