griselda álvarez ponce de león
albaOrífice del alba, dulce loco, / alucinada estoy en tus colores, / si me pintas la noche de temores / en el amanecer dórame un poco. / Después verás qué pájaros conv
alondraTodo el año caído, todo el año, / polen sin rumbo, tierra sin semilla, / algo que muy adentro se apolilla / y algo que por afuera se hace daño. / El aire huele como
anatomía superficialOreja, mano, brazo, pierna, ojo, / tu mitad que se ajusta con la mía / en la superficial anatomía / donde corren tu audacia y mi sonrojo. / Para la sed, en tu belle
balanceTanto pugnar por definir la vida, / tanto por detener el tiempo breve / por sostener el pulso que nos mueve / por dejar testimonio de la huida. / Y ver la primavera
bocaEn donde la sonrisa es un suceso, / agresor el contorno de castigo, / el labio al rastrear, como enemigo, / la mordida ritual y nido el beso, / en donde tiembla el
cuelloAlgo de orgullo, mucho de eficacia. / Por sostener con propiedad la cumbre / el cuello toro se alza en reciedumbre / y afina los contornos de la gracia. / El sol de
desayunoSi es que me siento sola, no me importa. / Con el ego me baño narcisista, / ante el espejo me hago una entrevista / y escribo lo que el vidrio me reporta: / la veje
el primer recuerdo¿Desde cuando tenemos memoria del primer recuerdo? ¿Creen ustedes en los famosos traumas de la tierna infancia? ¿Los psicólogos pediátricos han encontrado u
historia¡Ay primavera, primavera suave! / Érase una mujer que compartía / el humus de la tierra, la armonía, / el árbol fácil y el nidal del ave. / Érase una mujer como una
homenaje¿Homenaje? / Cada día recojo mis cenizas / sin darme cuenta de mi decadencia / exenta de quejumbre o de dolencia / asumiendo el trabajo con más prisas. / ‘¡Qué bien e
lejana arquitecturaVejez, llévate todo: cutis terso / donde viajaron manos persuasivas, / ojos radiantes, lámparas votivas / que iluminaron noches de universo. / Llévate aquel andar q
letanía erótica para la pazAmado, ven, asómate al principio del mundo. / Somos los mismos, mismos de hace cincuenta mil años. / Somos aquellos, estos, los de allá, los de siempre / y los qu
llantoViuda de ausencia toco la mañana, / es tan igual invierno y lejanía, / que quizá se pudiera se podría / abrir la noche junto a tu ventana. / Al gallo inútil con su
méxico de mi vidaYo te miro en un niño de la calle, / cofre arriba limpiando un parabrisa / con la carita ayuna de sonrisa, / (ni una razón a que la risa estalle). / El vidrio diáfa
paisajeAmor, amante, amado, yo te digo / con letras rojas toda mi alegría, / por ti la pena entera gozaría, / sin ti la dicha fuérame castigo. / Amor, amante, amado. Me en
pielTu piel madura, festival al tacto, / como llovida en plenitud te envuelve, / si a veces en follaje se resuelve, / con la aridez en otras hace pacto. / Camino de la
primaveraQué aleluya volver de la ceniza, / reconstruirse y nacer de nueva cuenta, / volver los dos con unidad violenta / y retomar la vida con más prisa. / Ver nuestra prim
sueñoEstás bajo mi lámpara dormido / y en sueños luchas, gimes, te retardas, / estás bajo mi lámpara y te guardas / como si bien despierto fueras ido. / Huyes quizá, tu
velloCésped infante cubre tu llanura / a tornaluz tal vez rubio de paja / que ahí donde la luz se resquebraja / en bosque limitado se inaugura. / Alfombra tierna, dime ¿
vida¡Qué difícil pensar de tan contenta, / no se puede escribir de tanta dicha! / a pío y canto el ave se encapricha / y vuela saboreando la tormenta. / Brota el renuev
viento¡Qué fantasma es el tuyo! Qué presencia / derrama exacto cuando lo convoco: / reconstruye tu olor, tus pasos, toco / la superficie de tu residencia. / ¡Qué forma de