giosuè carducci
el buey¡Piadoso buey! Al verte mi corazón se llena / de un grato sentimiento de paz y de ternura, / y te amo cuando miras inmóvil la llanura / que debe a tus vigores ser más fecunda y buena. / Bajo el pesado yug
el sonetoDante le dio del serafín el vuelo / circundado de azules y de oros; / en manantial de rimas y de lloros / diole Petrarca el corazón en duelo. / Del venosino y del mantuano suelo, / la musa tiburtina los dec
la niebla de cuellos rizadosLa niebla de cuellos rizados / se levanta como la lluvia. / El mar aúlla y palidece / bajo el efecto del mistral. / Pero en los caminos de la aldea, / unas cubas en fermentación / el áspero olor de los vinos /
la princesa de lamballePor la natal Saboya, enhiesta y fría, / ríos que lloran, gemebundo viento; / de hierros y furores sordo acento: / Madame de Lamballe en la Abadía. / Los cabellos, nó más -oro y argento- / cubren su desnudez
mediodía alpinoEn el círculo de los Alpes / sobre el granítico retorcido y desangrado / entre las nieves candescentes / reina parado / intenso e infinito en su amplio silencio el mediodía. / Pinos y abetos blancos / sin el
morsCuando a nuestros hogares la diosa severa desciende, / se oye de lejos el rumor de sus alas. / La sombra que proyecta cuando gélida, avanza, / difunde en torno lúgubres silencios. / Su cabeza los hombres
odio la poesía al uso«Odio la poesía al uso; brinda, / fácil, al vulgo sus costados lacios; / alárgase entre abrazos rutinarios, / lánguida, y duerme. / Viva la estrofa quiero yo, que al ritmo / de pies y palmas en los coros sa
panteismoNo os lo diré jamás, claras estrellas; / ni a ti lo diré nunca, sol fulgente. / Su nombre, hermosa flor de cosas bellas, / en mi pecho ha sonado solamente. / Las estrellas no obstante, en sus reflejos, / mi
preludioOdio la usada poesía: al vulgo / los flancos cede, y sin temblor de anhelo, / y sin vibrar bajo habitual abrazo / tiéndese y duerme. / Dame la estrofa que el aplauso excite, / rítmico el pie con el compás d