gilberto owen
al espejoMe quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de fantasmas. / Adentro todos trenzan sus efímeros lazos, / yo solo afuera, y sin amor, mas prisionero, / yo, moz
allá en mis añosAllá en mis años Poesía usaba por cifra una equis, / y su conciencia se llamaba quince. / ¿Qué van a hacer las rosas / sin quien les fije el límite exacto de la r
almanaqueTodos los días 4 son domingos / porque los Owen nacen ese día, / cuando Él, pues descansa, no vigila / y huyen de sed en sed por su delirio. / Y, además, que ha de
booz canta su amorMe he querido mentir que no te amo, / roja alegría incauta, sol sin freno / en la tarde que sólo tú detienes, / luz demorada sobre mi deshielo. / Por no apagar la b
booz ve dormir a ruthLa isla está rodeada por un mar tembloroso / que algunos llaman piel. Pero es espuma. / Es un mar que prolonga su blancura en el cielo / como el halo de las tehua
celos y muerte de boozY sólo sé que no soy yo / el durmiente que sueña un cedro Huguiano, lo que sueñas, / y pues que he nacido de muerte natural, desesperado, / paso ya, frenesí tardí
desvelo1. Pureza / ¿Nada de amor -¡de nada!- para mí? / Yo buscaba la frase con relieve, la palabra / hecha carne de alma, luz tangible, / y un rayo del sol último, en tan
discurso del paralíticoEncadenado al cielo, en paz y orden, / mutilado de todo lo imperfecto, / en esta soledad desmemoriada / paisaje horizontal de arena o hielo / nada se mueve y ya nad
el compás rotoPero esta noche el capitán, borracho / de ron y de silencios, / me deja la memoria a la deriva, / y este viento civil entre los árboles / me sabe amar, me sabe a ma
el hipócritaEste camino recto, entre la niebla, / entre un cielo al alcance de la mano, / por el que mudo voy, con escondido / y lento andar de savia por el tallo, / sin mi som
el infierno perdidoPor el amor de una nube / de blanda piel me perdí / duermo encadenado al cielo / sin voz sin nombre sin ser / sin ser voz suena mi nombre / mas donde sueña no sé / que
el mar viejoVarado en alta sierra, que el diluvio / y el vagar de la huida terminaron. / Te ascendieron a cielo, mar, y a turbios / y lentos nubarrones a tu oleaje. / Por tu pl
el martesPero me romperé. Me he de romper, granada / en la que ya no caben los candentes espejos biselados, / y lo que fui de oculto y leal saldrá a los vientos: / Subirán
el naufragioEsta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo que temblamos; / sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora, / un aire que te cuelga de los ojos y
el patrioteroPara qué huir. Para llegar al tránsito / heroico y ruin de una noche a la otra / por los días sin nadie de una Bagdad olvidadiza / en la que ya no encontraré mi c
elogioLas palabras más ricas, / menguante aurirrosado de la luna, / se me van por el lago, verticales, / en una temblorosa exaltación, / a colgarse de ti. / Que los poetas
es ya el cieloEs ya el cielo. O la noche. O el mar que me reclama / con la voz de mis ríos aún temblando en su trueno, / sus mármoles yacentes hechos carne en la arena, / y el
espera, octubreEspera, octubre. / No hables, voz. Abril disuelve apenas / la piel de las estatuas en espuma, / aún canta en flor el árbol de las venas, / y ya tu augurio a ras del
finalMañana. Acaso el sol golpea en dos ventanas que entran en erupción. / Antes salen los indios que pasan al mercado tiritando con todo el trópico a la espalda. /
interiorLas cosas que entran por el silencio empiezan a llegar al cuarto. Lo sabemos, porque nos dejamos olvidados allá adentro los ojos. La soledad llega por los e
jacob y el marQué hermosa eres, Diablo, como un ángel con sexo pero / mucho más despiadada, / cuando te llamas alba y mi noche es más noche de esperarte, / cuando tu pie de sed
la pompa de jabón1 / Aquel rostro, aquel libro, aquel paisaje, / y todo el iris y yo mismo, todo, / todo en tu agua sedienta / de imágenes. / 2 / Te saludan los pájaros, las cosas / todas
llagado de su desamorHoy me quito la máscara y me miras vacío / y ves en mis paredes los trozos de papel no desteñido / donde habitaban tus retratos, / y arriba ves las cicatrices de
llagado de su poesíaTu tronco de misterio es lo que me apuntala un cielo en ruinas. / Mis ojos solos no podían ya evitarme su caída. / Me enredo en sus raíces de lecturas mal soñad
llagado de su sonrisaYa no va a dolerme el mar, / porque conocí la fuente. / !Qué dura herida la de su frescura / sobre la brasa de mi frente! / Como a la mano hecha a los espinos / la hi
llagado de su sueñoEncima de la vida, inaccesible, / negro en los altos hornos y blanco en mis volcanes / y amarillo en las hojas supérstites de octubre, / para fumarlo a sorbos len
llegado de su manoLa ilusión serpentina del principio / me tentaba a morderte fruto vano / en mi tortura de aprendiz de magia. / Luego, te fuiste por mis siete viajes / con una voz d
nombresPreso mejor. Tal vez así recuerde / otra iglesia, la catedral de Taxco, / y sus piedras que cambian de forma con la luz de cada hora. / Las calles ebrias tambaleá
nueva nao de amorI / Primero amaneció para mis ojos. / Que yo estaba caído / en la cisterna de tu sueño, / y sin saber voltearme el corazón / y alzarme de puntillas en su vértice / a es
primera fugaPor senderos de hienas se sale de la tumba / si se supo ser hiena, / si se supo vivir de los despojos / de la esposa llorada más por los funerales que por muerta,
propósitoTodavía mis ojos, por tus ojos, / en tu alma, como el día del encuentro; / que el amor, como siempre, nos presida, / pero ya nunca lo nombraremos. / Mejor la insens
rasgos (i. camino)Aquel camino, desde la montaña, / con la hemorragia larga / de su barro, / baja, / poquito a poco, / hasta la botica aldeana. / El camino, después ¿o el río?, / ya detrás
rasgos (ii. pinar)Apuntamos aquel cielo / que se nos desplomaba, verdinegro. / Los que pasaban a lo lejos eran / sombras chinescas / en la pantalla del crepúsculo / nuestras sombras en
rasgos (iii. camino)¿Y aquel otro / caminito del cielo / por donde anoche fueron / nuestros ojos? / Cuatro príncipes iban sobre él; / cuatro pilares de aquel puente / que soñamos tender / de
rescoldos de cantarMás supo el laberinto, allí, a su lado, / de tu secreto amor con las esferas, / mar martillo que gritas en yunques pitagóricos / la sucesión contada de tus olas. /
rescoldos de gozarNi pretendió empañarlo con decirlo / esa cuchillada infamante / que me dejaron en el rostro / oraciones hipócritas y lujurias bilingües / que me rodeaban por t
rescoldos de pensarCómo me cantarías sino muerto / al descubrir de pronto bajo el cielo de plomo de un retrato / el pensamiento estéril y la tenaz memoria en esa frente, / si sobre
rescoldos de sentirEn esa frente líquida se bañaron Susanas como nubes / que fisgaban los viejos desde las niñas de mis ojos púberes. / Cuando éramos dos sin percibirlo casi; / cuan
segunda fuga(«Un coup de dés») / Alcohol, albur ganado, canto de cisne del azar. / Sólo su paz redime del Anciano del Mar / y de su erudita tortura. / Alcohol, ancla segura y a
semifinalVi una canción pintada de limón amarillo / que caía sin ruido de mi frente vencida, / y luego sus gemelas una a una. / Este año los árboles se desnudaron tan temp
sombraMi estrella -óyela correr- se apagó hace años. Nadie sabría ya de dónde llega su luz, entre los dedos de la distancia. Te he hablado ya, Natanael, de los cu
tu nombre, poesíaY saber luego que eres tú / barca de brisa contra mis peñascos; / y saber luego que eres tú / viento de hielo sobre mis trigales humillados e írritos: / frágil cont
vientoRecuerdo el paraje del aire donde se guardan las cartas perdidas, las palabras que decimos, cuando pasa un tren, seguros de no ser oídos, y los globos de co
virgin islandsMe acerco a las prudentes Islas Vírgenes / abeja (la canela y el sándalo, el ébano y las perlas, / y otras, las rubias, el añil y el ámbar) / pero son demasiado c
y tu poéticaPrimero está la noche con su caos de lecturas y de sueños. / Yo subo por los pianos que se dejan encendidos hasta el alba; / arriba el día me amenaza con el frí
y tu retóricaSi lo escribió mi prisa feliz, ¿con qué palabras, / cómo dije: ‘palomas cálidas de tu pecho’? / En sus picos leería: brasa, guinda, clamor, / pero la luz recuerda
yo no vi nadaMosca muerta canción del no ver nada, / del nada oír, que nada es. / De yacer en sopor de tierra firme / con puertos como párpados cerrados, que no azota / la tempe