PAIS POEMA

Libros de gertrudis gómez de avellaneda

Autores

gertrudis gómez de avellaneda

a él
No existe lazo ya: todo está roto: / plúgole al cielo así: ¡bendito sea¡ / Amargo cáliz con placer agoto: / mi alma reposa al fin: nada desea. / Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos: / ¡nunca, si fuere e
a la luna
Tú, que rigiendo de la noche el carro, / Sus sombras vistes de cambiantes bellos, / Dando entre nubes -que en silencio arrollas- / Puros destellos, / Para que mi alma te bendiga y ame, / Cubre veloz tu lámp
a la muerte de don josé maría de heredia
Le poète est semblable aux oiseaux de passage, / Qui ne batissent point leur nid sur le rivage. / Lamartine / Voz pavorosa en funeral lamento, / desde los mares de mi patria vuela / a las playas de Iberia;
a la poesía
¡Oh, tú, del alto cielo / precioso don, al hombre concedido! / ¡Tú, de mis penas íntimo consuelo, / de mis placeres manantial querido! / ¡Alma del orbe, ardiente Poesía, / dicta el acento de la lira mía! / Dí
a las estrellas
Reina el silencio: fúlgidas en tanto / Luces de paz, purísimas estrellas, / De la noche feliz lámparas bellas, / Bordáis con oro su luctuoso manto. / Duerme el placer, mas vela mi quebranto, / Y rompen el s
a un amigo
Encargado por la dirección de un periódico / de la crítica de una comedia sátira / ¡Cómo! ¿Tan gran perturbación te asedia / Porque te ordenan -con rigor y prisa / Juicio crítico hacer de una comedia? / ¡Po
a un cocuyo
Dime, luz misteriosa, / Que ante mis ojos vagas, / Y mi interés despiertas, / Y mi vigilia encantas, / ¿Eres quizás del cielo / Lumbrera destronada, / Que por la tierra mísera / Peregrinando pasas? / ¿Eres un gen
a****
No existe lazo ya: todo está roto: / plúgole al cielo así: ¡bendito sea! / Amargo cáliz con placer agoto: / mi alma reposa al fin: nada desea. / Te amé, no te amo ya; piénsolo al menos. / ¡Nunca, si fuere e
al árbol de guernica
Tus cuerdas de oro en vibración sonora / vuelve a agitar, ¡oh lira!, / que en este ambiente, que aromado gira, / su inercia sacudiendo abrumadora / la mente creadora, / de nuevo el fuego de entusiasmo aspir
al destino
Escrito estaba, sí: se rompe en vano / Una vez y otra la fatal cadena, / Y mi vigor por recobrar me afano. / Escrito estaba: el cielo me condena / A tornar siempre al cautiverio rudo, / Y yo obediente acudo
al nombre de jesús
Es grata al caminante en noche fría / La alegre llama del hogar caliente: / Grata al que corre bajo sol ardiente / La fresca sombra de arboleda umbría: / Grato, como dulcísima armonía, / Para el sediento el
al partir
¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente! / ¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo / la noche cubre con su opaco velo, / como cubre el dolor mi triste frente. / ¡Voy a partir!… La chusma diligente, / para arrancar
al pendón castellano
¡Salve, oh pendón ilustre de Castilla, / Que hoy en los muros de Tetuán tremolas, / Y haces llegar a la cubana Antilla / Reflejos de las glorias españolas! / La media luna -que ante ti se humilla,- / Recuer
al sol en un día de diciembre
Reina en el cielo. ¡Sol!, reina, e inflama / con tu almo fuego mi cansado pecho! / sin luz, sin brío, comprimido, estrecho, / un rayo anhela de tu ardiente llama. / A tu influjo feliz brote la grama; / el h
amor y orgullo
Un tiempo hollaba por alfombras rosas; / y nobles vates, de mentidas diosas / prodigábanme nombres; / mas yo, altanera, con orgullo vano, / cual águila real a vil gusano, / contemplaba a los hombres. / Mi pen
bástete ¡oh francia! la atronante gloria…
Bástete ¡oh Francia! la atronante gloria / Con que llenó tus ámbitos el hombre; / Bástete ver en inmortal historia / Unido al tuyo su preclaro nombre. / Bástete la memoria / De aquellos grandes días / En que
con yo amé dice cualquiera…
Con yo amé dice cualquiera / Esta verdad desolante: / -Todo en el mundo es quimera, / No hay ventura verdadera / Ni sentimiento constante. / Yo amé significa: -Nada / le basta al hombre jamás: / La pasión más d
contemplación
Tiñe ya el Sol extraños horizontes; / el aura vaga en la arboleda umbría; / y piérdese en la sombra de los montes / la tibia luz del moribundo día. / Reina en el campo plácido sosiego, / se alza la niebla d
contra mi sexo te ensañas…
Contra mi sexo te ensañas / Y de inconstante lo acusas; / Quizá porque así te excusas / De recibir cargo igual. / Mejor obrarás si emprendes / Analizar en ti mismo / Del alma humana el abismo, / Buscando el foc
cuartetos escritos en un cementerio
He aquí el asilo de la eterna calma, / do solo el sauce desmayado crece… / ¡Dejadme aquí: que fatigada el alma, / el aura de las tumbas apetece! / Los que aspiráis las flores de la vida, / llenas de aroma d
deseo de venganza
¡Del huracán espíritu potente, / rudo como la pena que me agita! / ¡Ven, con el tuyo mi furor excita! / ¡Ven con tu aliento a enardecer mi mente! / ¡Que zumbe el rayo y con fragor reviente, / mientras -cual
el canto de altabiscar
Súbito se alza un grito en las montañas / de los valientes euskaldunes. Presta / todo su oído el bravo echeco-jauna, / que de su noble hogar guarda la puerta. / -¡Qué es eso!, exclama- y se levanta al pun
el porqué de la inconstancia
Contra mi sexo te ensañas / Y de inconstante lo acusas; / Quizá porque así te excusas / De recibir cargo igual. / Mejor obrarás si emprendes / Analizar en ti mismo / Del alma humana el abismo, / Buscando el foc
el recuerdo importuno
¿Serás del alma eterna compañera, / tenaz memoria de veloz ventura? / ¿Por qué el recuerdo interminable dura / si el bien pasó cual ráfaga ligera? / ¡Tú, negro olvido, que con hambre fiera / abres ¡ay! sin
elegía ii
Cánticos de tus vírgenes sagradas, / Que de tu amor proclaman las dulzuras, / Son esas voces que de unción colmadas, / Llegan al corazón graves y puras. / Tu soberana mano ¡Ser eterno! / Me ha conducido a t
en la muerte del laureado poeta señor don manuel josé quintana
Cantos de regocijo y de victoria / Nuestras voces alzaron aquel día / Que regia mortal mano te ceñía / Mezquino lauro de terrestre gloria: / Y hoy que a la voz de tu Hacedor acudes, / A recibir la fúlgida d
en una tarde tempestuosa
Del huracán espíritu potente / que hoy libre dejas la región precita, / ¡ven, con el tuyo mi furor escita! / ¡ven con tu fuego a coronar mi frente! / Deja que el rayo con fragor reviente, / mientras cual ho
epitafio
Para grabarse en la tumba de un escéptico / Imitación de Parny / Tuvo el que yace aquí cordura extrema: / Para evitar error dudó de todo: / La existencia de Dios puso en problema, / Y -dudando vivir- vivió
es grato, si el cáncer la atmósfera enciende…
Es grato, si el Cáncer la atmósfera enciende, / Si pliega sus alas el viento dormido, / Gozar los asilos que un muro defiende, / Con ricos tapices de Flandes vestido. / Es grata la calma dulcísima y leda /
escrito estaba, sí: se rompe en vano…
Escrito estaba, sí: se rompe en vano / Una vez y otra la fatal cadena, / Y mi vigor por recobrar me afano. / Escrito estaba: el cielo me condena / A tornar siempre al cautiverio rudo, / Y yo obediente acudo
imitando una oda de safo
¡Feliz quien junto a ti por ti suspira! / ¡Quien oye el eco de tu voz sonora! / ¡Quien el halago de tu risa adora / Y el blando aroma de tu aliento aspira! / Ventura tanta -que envidioso admira / El querubí
la clemencia
Iba tendiendo su luctuoso manto / La noche oscura y fría, / Sin que templase un tanto / La opacidad de la región vacía, / El rayo de la luna macilento / Ni el trémulo fulgor de las estrellas; / Pues, cual ras
la noche de insomnio y el alba
Fantasía / Noche / Triste / Viste / Ya, / Aire, / Cielo, / Suelo, / Mar. / Brindándole / Al mundo / Profundo / Solaz, / Derraman / Los sueños / Beleños / De paz; / Y se gozan / En letargo, / Tras el largo / Padecer, / Los heridos / Corazone
la pesca en el mar
¡Mirad!, ya la tarde fenece… / La noche en el cielo / despliega su velo / propicio al amor. / La playa desierta parece; / las olas serenas / salpican apenas / su dique de arenas, / con blando rumor. / Del líquido s
la pintura que hacéis prueba evidente…
La pintura que hacéis prueba evidente / Es del hábil pincel que la ha trazado: / En ella advierto creadora mente / Y de entusiasta amor fuego sagrado. / Toques valientes, vivo colorido, / Dignidad de expres
los duendes
Palacios y chozas, / Campos y ciudad, / Brutos, aves, hombres, / Todo duerme ya; / Que cubren las sombras / Del cielo la faz, / Y guardan silencio / Los vientos y el mar. / Sólo un rumor se percibe, / Vago, débil y
mi mal
En vano ansiosa tu amistad procura / adivinar el mal que me atormenta; / en vano, amigo, conmovida intenta / revelarlo mi voz a tu ternura. / Puede explicarse el ansia, la locura / con que el amor sus fuego
no en lo pasado a tu virtud modelo…
No en lo pasado a tu virtud modelo, / ni copia al porvenir dará la historia, / ni otra igual en grandeza a tu memoria / difundirán los siglos en su vuelo. / Miró la Europa ensangrentar su suelo / al genio d
no encuentro paz, ni me permiten guerra…
No encuentro paz, ni me permiten guerra; / De fuego devorado, sufro el frío; / Abrazo un mundo, y quédome vacío; / Me lanzo al cielo, y préndeme la tierra. / Ni libre soy, ni la prisión me encierra; / Veo s
no existe lazo ya: todo está roto…
No existe lazo ya: todo está roto: / plúgole al cielo así: ¡bendito sea! / Amargo cáliz con placer agoto: / mi alma reposa al fin: nada desea. / Te amé, no te amo ya: piénsolo al menos: / ¡nunca, si fuere e
no soy maga ni sirena…
Contestando a otro de una señorita / No soy maga ni sirena, / Ni querub ni pitonisa, / Como en tus versos galanos / Me llamas hoy, bella niña. / Gertrudis tengo por nombre, / Cual recibido en la pila; / Me dice
oración al cristo del calvario
En esta tarde, Cristo del Calvario, / vine a rogarte por mi carne enferma; / pero, al verte, mis ojos van y vienen / de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza. / ¿Cómo quejarme de mis pies cansados, / cua
otra vez llanto, soledad, tinieblas…
Después de la muerte de mi marido / Otra vez llanto, soledad, tinieblas… / ¡Huyó cual humo la ilusión querida! / ¡La luz amada que alumbró mi vida / Un relámpago fue! / Brilló para probar sombra pasada; / Bri
paisaje guipuzcoano
Suspende, mi caro amigo, / tus pasos por un instante: / no está la ermita distante, / y apenas las cinco son. / Ven a admirar —bajo el toldo / de aquellos verdes ramajes— / los pintorescos paisajes / de esta en
significado de la palabra yo amé
Imitación de Parny / Con yo amé dice cualquiera / Esta verdad desolante: / -Todo en el mundo es quimera, / No hay ventura verdadera / Ni sentimiento constante. / Yo amé significa: -Nada / le basta al hombre jam
sola al pie de la torre, donde la voz tonante…
Traducción libre de Víctor Hugo / Sola al pie de la torre, donde la voz tonante / Resuena pavorosa de tu señor fatal, / Cuya siniestra sombra parece por instante / Designarse en la piedra del silencioso u
soledad del alma
La flor delicada, que apenas existe una aurora, / tal vez largo tiempo al ambiente le deja / su olor… / Mas, ¡ay!, que del alma las flores, que un día / atesora / muriendo marchitas no dejan perfume en / redo
suplicio de amor
¡Feliz quien junto a ti por ti suspira, / quien oye el eco de tu voz sonora, / quien el halago de tu risa adora / y el blando aroma de tu aliento aspira! / Ventura tanta, que envidioso admira / el querubín
suspende, mi caro amigo…
Suspende, mi caro amigo, / tus pasos por un instante: / no está la ermita distante, / y apenas las cinco son. / Ven a admirar -bajo el toldo / de aquellos verdes ramajes- / los pintorescos paisajes / de esta en
tus cuerdas de oro en vibración sonora…
Tus cuerdas de oro en vibración sonora / vuelve a agitar, ¡oh lira!, / que en este ambiente, que aromado gira, / su inercia sacudiendo abrumadora / la mente creadora, / de nuevo el fuego de entusiasmo aspir
un tiempo hollaba por alfombras rosas…
Un tiempo hollaba por alfombras rosas; / y nobles vates, de mentidas diosas / prodigábanme nombres; / mas yo, altanera, con orgullo vano, / cual águila real a vil gusano, / contemplaba a los hombres. / Mi pen
voz pavorosa en funeral lamento…
Voz pavorosa en funeral lamento, / desde los mares de mi patria vuela / a las playas de Iberia; tristemente / en son confuso la dilata el viento; / el dulce canto en mi garganta hiela, / y sombras de dolor
y maría al pie de la cruz…
Y María al pie de la cruz / Al cielo ofreciendo del mundo el rescate, / Con clavos sujetas las manos divinas, / Ciñendo sus sienes corona de espinas, / Se ostenta en los brazos del leño Jesús. / A diestra y
¡mirad al hombre! del tupido velo…
¡Mirad al hombre! Del tupido velo / Que a la naturaleza envuelve inmensa / Levanta apenas, con incierta mano. / Un extremo no más; ya iluso piensa / Que toda la amplitud de tierra y cielo / Estrecha viene a
¡perla del mar! ¡cuba hermosa!…
¡Perla del mar! ¡Cuba hermosa! / Después de ausencia tan larga / Que por más de cuatro lustros / Conté sus horas infaustas, / Torno al fin, torno a pisar / Tus siempre queridas playas, / De júbilo henchido el
¡sol del que triste vela!…
¡Sol del que triste vela! / ¡Astro de lumbre fría, / cuyos trémulos rayos, de la noche / para mostrar las sombras sólo brillan! / ¡Oh, cuánto te semejas / de la pasada dicha / al pálido recuerdo, que del alma
¿no es delirio, señor? tú, el absoluto…
¿No es delirio, Señor? Tú, el absoluto / En belleza, poder, inteligencia; / Tú, de quien es la perfección esencia / Y la felicidad santo atributo; / Tú, a mí -que nazco y muero como el bruto- / Tú, a mí -qu
¿por qué lloras ¡oh emilia! con dolor tanto?…
¿Por qué lloras ¡oh Emilia! con dolor tanto? / — ¡Ay! he perdido el ángel que era mi encanto… / Ni aun leves huellas / Dejaron en el mundo sus plantas bellas. / — Te engañas, joven madre; templa tu duelo.