gérard de nerval
a j- y colonna (otra versión)¿Conoces tú, oh Dafne, esta vieja romanza / Al pie del sicomoro o bajo el moral blanco, / Bajo el luctuoso olivo o los trémulos sauces, / Esta canción de amor que siempre recomienza? / ¿Reconoces el Templ
a luisa d'or, reinaEl patriarca temblando sacudía el universo. / Isis, la Madre, al fin se levantó del lecho, / hizo un gesto de odio a su feroz esposo, / y el ardor de otros tiempos brilló en sus ojos verdes. / «Miradle»,
a madame aguado¡Columna de zafiro, bordada de arabescos, / reaparece! Se vuelan los remeros del nido; / de tu frente ceñida de azur hasta tu planta / de granito la púrpura de Judea se despliega. / Si ves a Benarés acoda
a madame ida dumasYo cantaba sentado a los pies de Miguel; / Mitra sobre nosotros su tienda había cerrado; / dormía el Rey de reyes en su lecho radiante, / y los dos entre sueños por Israel llorábamos / cuando en la nube a
a madame sand«Esa roca ahuecada por el arte, obra maestra / de otra edad, esa roca de Tarascon antaño / albergaba gigantes venidos de las cumbres, / y cuyos huesos rinden seguro testimonio». / Oh señor Du Bartas. yo s
aj-y.colonna¿La conoces tú, Dafne, esa vieja romanza / al pie del sicomoro… bajo moreras blancas, / bajo el llorón olivo, o los sauces temblones, / esa canción de amor que siempre vuelve a empezar? / ¿Reconoces el te
anterosPor qué en mi corazón hay tanta rabia, dices, / y en mi cuello flexible una cabeza indómita; / es porque yo provengo de la raza de Anteo / y hago volver los dardos contra el dios vencedor. / Yo soy de aqu
artemisLa treceava vuelve… Vuelve a ser la primera; / y la única es siempre, o el único momento; / pues, tú, reina ¿quién eres? ¿la primera o la última? / Y, tú, rey ¿el amante único o el postrero?… / Amar a qui
el desdichadoYo soy el Tenebroso, -el viudo-, el Sin Consuelo, / Principe de Aquitania de la Torre abolida: / Mi única estrella ha muerto, y mi laúd constelado / lleva en sí el negro sol de la Melancolía. / En la Tumb
era él, ese loco, el sublime insensato¡Era él, ese loco, el sublime insensato… / Ese Ícaro olvidado que escalaba los cielos, / ese faetón perdido bajo el rayo divino, / el bello Atis herido que Cibeles reanima! / El augur consultaba el flanco
eritreaColumna de zafiro, bordada de arabescos, / -¡Reaparece!- Buscando su nido los Remeros / lloran: ¡desde tu planta de azur hasta tu frente / de granito la púpura de Judea se despliega! / Si ves a Benarés ac
fantasíaExiste una tonada por la que yo daría / todo Mozart, Rossini y todo Weber, / una vieja tonada, languideciente y fúnebre / que me trae a mí solo sus secretos encantos. / Cada vez que la escucho mi alma se
fantasía (otra versión)Conozco un aire por el que yo daría / todo Rosini, todo Mozart y Weber , / Aire muy viejo, lánguido y funerario / Que para mí tiene encantos secretos. / Ahora bien, cada vez que lo oigo / Doscientos años mi
la primaEl invierno no deja de tener sus encantos: / A veces los domingos, cuando un poco / de sol amarillea la tierra blanquecina, / vas a dar una vuelta con una prima… «y / no os hagáis esperar para la cena», / d
la prima 1Hay placeres de invierno, y a menudo el domingo, / cuando un poco de sol dora la tierra blanca, / con la prima salimos para dar un paseo… / -Pero no volváis tarde, que la cena no espera. / Cuando en las T
las cidalisas¿Dónde nuestras amantes? / Están en el sepulcro: / Ellas son más felices / En un lugar más bello. / Muy cerca de los ángeles, / Allá en el cielo azul, / Ensalzan con sus cantos / A la madre de Dios. / Oh blanca d
nobles y criadosEsos nobles de antaño de que hablaban las gestas, / paladines tremendos de imponente semblante, / cuyos cuerpos dotados de unos huesos gigantes / parecían tener en el suelo raíces. / Si volvieran al mundo
yo pienso en ti, divina encantadora, mirthoYo pienso en ti, divina encantadora, Mirtho, / en el fiero Pausílipo, brillante de mil fuegos, / en tu frente inundada de claridad de Oriente, / en las uvas mezcladas con oro de tu trenza. / Fue asimismo
¡hombre! pensador libre¡Hombre! pensador libre, crees que sólo tú piensas / en este mundo en que la vida estalla en todo: / de las fuerzas que tienes tu libertad dispone, / pero de tus consejos se desentiende el cosmos. / En la