genaro ortega gutiérrez
azul en el ombligoPocas cosas / más elocuentes que los silencios de las gárgolas, / cuando las noticias meteorológicas / confirman una tendencia imparable / de fatuos relámpagos, / si flamean las rodillas y la lengua demanda
con las cejas pobladasLo mires por donde lo mires / el fenómeno es siempre el mismo: / muros ante la soledad / que corren riesgo de hundimiento / en los días plañideros. / Ruina, araña y polvo. / Noches trazadas con líneas borrach
el ojo del huracánGracias a la generosidad de la lluvia / has mesurado esta tarde / los extremos recónditos del jardín: / un fotograma en blanco y negro. Lentitud / que ennoblece la llanura del plano / y te convoca a la cali
erupción cutáneaEs en la pureza, / en la vecindad botánica de las palmeras enanas donde / invocas difusos conflictos con la métrica y las formas / académicamente perfectas. / En la cuerda floja del equilibrista, / donde se
erupción nasalUn buen día, las cosas / se fueron por otros derroteros, / y el vientre se te quedó / tapizado de polvo y de desidia. / Las circunstancias que envolvieron / tu embelesamiento / te colocan en el umbral de un p
falo de ayerProfanas candelas te conducen / permanentemente a callejones sin salida, / huecos donde pierden el perfil las caricias / y la sombra aborrece la salada fluidez / de la almendra. / Básicamente / es el viento q
hilos, cabellos, tejidoYa no vale la excusa del perfil abierto / para sepultar la carne arracimada, / ni someterse al ritual / salvaje de las evidencias. / Sobre todo cuando es ocioso / cumplimentar los expedientes de crisis / en l
intenso cultivo de ojerasSolemne desgranas / la contenida fascinación por las sombras, racimos, / que jamás serán capaces de apresar / el infortunio del otoño, / el himno tan guardado. / Banderas recónditas, pero implacables, / que a
lunar en el hombroSomeramente / queda devastada y amarga la memoria / como el interior de una flor / donde un sátiro / ha descubierto los rápidos pespuntes del agua. / Un silencio dramático / camina por los vasos comunicantes
mazorcas y no bocasEs preciso romper / el tabú de la intangibilidad de la poesía, / ungir con óleo amarillento / sus llagas tendidas, inmediatas, / y que cese el goteo de las horas / en el patio. / Versos / entendidos como un art
monotonía del tactoNada, o muy poco, / trae consigo esta lluvia. / Un almanaque / de recuerdos que has logrado convocar, envilecido, / en lo magnético y lo geométrico / del pequeño jardín, / bien medido, bien rimado. / (Cada teor
músculo débil, jazzAl cabo de los años / seres milagrosos e inexplicables / se te han hospedado en la memoria, / más allá de las apariencias, / más allá de las convenciones sociales. / Ellos son, a menudo, / el fondo mismo de «
paisaje para garganta y cuerdaNo pegas ojo, / ni te internas en galerías / de lunáticos minotauros. / La vista reposa en los planos de color / como en los descansillos de una escalera, / y se reúne, con las demás flores en el patio, / fin
pálida pupilaComo continentes inexplorados, / transfigurados por la mirada, / los ojos visten, hasta el infinito, / la dialéctica desnuda / de la nostalgia. / Embates de deseo que a veces te acercan / al borde de la sima,
paradigma de las patas de galloLo fácil es establecer comparaciones / con el emboscado silencio. / El silencio / no es cosa de esquivar en los labios, / como ríos que vienen de la cima del mundo. / Lo fácil es abandonarse / a ese instante,
pausa en la zona de peajeReeducas la mirada y te aproximas / a lo que significan / los reflejos del sol sobre el trapecio. / Mirada / de testigo directo, / que no se atreve a recortar una realidad / deliberadamente contenida en las l
pie primitivoVuelves, más que nada, / para continuar, inexorable, esta cabalgata / de silencio y polvo, / de memoria y laberinto. / Ciclos donde el tiempo / corre en sentido contrario / y las manecillas del reloj son la l
puntapiéTodos los indicios advierten / que la que se nos echa encima será / una tormenta terrible, resplandeciente; / una vedija de frío sin carmenar, / una cicatriz de gozo, / una red para las redes. / Sólo cuando n
redención de la lenguaLa rosa es real; / la rosa es el mismo ser de la sombra, / pues lo duradero es fondo, / y ese fondo que recogen los labios / es la memoria, / la figura, / las cicatrices de la rosa. / Ella / no se agota en la cal
tirón de orejasPoco a poco / has tenido que ceder a la tentación de los recuerdos, / a la tenue posibilidad de huir y revelarte / con alguna garantía de éxito. / Éxito / para sacudir el árbol veneciano / de la pasión que en
tragando polvoInstalado en vivencias «ex aequo», / juras / y perjuras / no dejarte llevar por un entusiasmo / demasiado radical. / El descenso hacia los fondos del abismo arrastra / el hollín, el nácar y la blonda / de aquel
vida íntima de la pleuraObligados a abandonar / muchos sueños ya rotos para siempre, / con rotunda claridad, / velan los ojos. / Prácticamente / sólo se ha quedado la playa con un catálogo / de aves y castillos, / por el que la lluvia
vísceras sin sueñoPuestos a desmitificar / los elementos románticos que acompañaron / aquella pequeña historia, / deberías obligarte a vaciar de recuerdos / las calles sombreadas por la lluvia / y el cansancio. / Libre al fin /