gabriel ferrater
a media mañanaEl sol, el viejo sabio, va disipando / minúsculas dudas de oscuridad, dejadas / hasta ahora por resolver. Le tiemblan / un poco las manos, y temblamos / los árboles
amanecerNoche que se me va, otra noche, y el ala / de un inmenso avión se ha interpuesto / entre el azul espeso y la ventana, y dudo / si es un verde tenuísimo o si es pl
amistad del brazoEl metro iba muy lleno. Me agarraba / al lado de la puerta, de un barrote / niquelado. Tenía el brazo tenso / y toleraba aquella persistencia / de un peso tibio sob
bosqueRecuerda. Cinco niveles. / Tierra y vida oscura. / Una hiedra profusa. / Y ella. Sobre ella / la araña oscilante, / la avispa estremecida / y tú. El espino / a tu lado, i
cifraAmor, llevabas en el mundo / siete mil setecientos sesenta y cinco / días, al cerrarse la noche / en que me llamaste desde tu rincón, / voz que se había compadecido
como fausto¿Quién no lo habrá invocado? Una salida. / y aunque no era la única, sí era / la más rentable, la mejor salida. / Nos lo iba a vender todo, infinidad de cosas / pag
dedosLigera, se iniciaba / la lluvia de una noche. / Ligeros, se confiaban / tus dedos entre mis dedos. / Instante breve de adiós. / Oh, sólo por dos días. / Me sonreías a t
el mutiladoYa sé que no le quieres. / No lo digas a nadie / Los tres, si tú me ayudas, / guardamos el secreto. / Nadie más ha de ver / lo que tú y yo hemos visto. / Se esconderá d
el secretoLlegará el día más largo de algún larguísimo / verano. Muy de mañana, antes que el teléfono / llame a la playa o al bosque, nos iremos. / Entre el vaho de las cal
engaño«Di, ¿por qué me hiciste / confiar en mí?» / ¿Te he podido engañar, / corazón tan perplejo? / «Me has querido sobornar, / cauto, sin orgullo.» / Sin espera, con orgullo
estancia de otoñoLa persiana, sin cerrar del todo, como / un sobresalto que se contiene para no caer al suelo, / no nos separa del aire. Mira, se abren / treinta y siete horizonte
exeunt personaeTú, hija clara del silencio, me dices / que si no sé callar, te puedo decir las cosas / que se han dicho siempre, y te escuchas / como la mano que sopesa el sol d
feLa tienes en tus brazos. / Duermes, y la sueñas, / y sabes que es un sueño / todo lo que ves de ella. / Y el corazón se te arranca, / tiembla de fe. / Solamente una cos
helenaCumples veinte años, Helena. / Vienes de donde no recuerdas, / miras adelante, / y quieres hacer una sola / limpia transparencia / de los millares de vidrios / (uno tra
ídolosEntonces, cuando yacíamos / abrazados frente a la ventana / abierta al desmonte de olivos (do / semillas desnudas dentro de un fruto que el verano / ha abierto viol
juegoPuedes jugar con su cuerpo, / que es joven y ríe, y quiere / el juego, y no se ha saciado de él. / ¿Crees todavía que en ti hay vicio? / Muestra tu vicio. Date / ente
kensingtonLa luz de estío nórdico es inmensa / -y aquellas tardes que no mueren nunca. / Tal la paz de después. Cuando ellas dicen / casi el viejo secreto que buscamos siem
koreSonríe, cada vez / que otra cosa de ella / merece un amor tuyo. / Sonríe, al salir de ella, / que se te cierra intacta. / Sonríe con ternura, / que no os suplicará / (tú,
la confidenciaTodas las luces de la noche están dentro de los trozos / de hielo, que nos repartimos y no bebemos. / Nos lo hará saber. En todos los detalles / lo hemos de saber
la playaEl sol se la ha tragado. Andaba sola, / descalza como el mar, vestida como / el mar, con blusa blanca y slacks verdes, / y luminosa y rubia como el aire, / como el
loreleiSé muy bien todo lo que quiere decir / que me encuentre tan contento. / Un instante de un pasado verano / no se me va del pensamiento. / Las piedras, tibias de luna
los espejos¿Y si una mujer es demasiado fina / como para escoger y escoger: pasar / de puesto en puesto, con un vigor / de verdulera, toquetear las peras / y ver engaño en la
mudanzasVa y vuelve, ágil, / de la ternura a la risa, del pudor / (la cara que, cuando vence / su desfallecimiento, se vuelve, fiera, / y huye a lo oscuro bajo tu pecho) / a
neblinaMucho antes de que te vuelvas vieja y gris, / la sombra de mi nube sobre la extensión / de naturaleza y cultivo: tu tierra, / como un copo leve de ceniza, imperce
nievePesada sobre ti. La cara busca / un encaje en tu cuello, y va hablando. / Entra la luz de nieve, y recuerdas / qué frío teníais. Ella te va contando / cosas y cosas
ocioElla duerme. Es la hora en que los hombres / ya despertaron, y una escasa luz / entra todavía a herirlos. / Con muy poco nos basta. Solamente / el sentimiento de do
perdónAmor, te he pedido perdón / demasiadas veces, hasta que has visto / la argucia del corazón tramposo: / de tu perdón, él hace permiso. / «Perdón de habértelo pedido.
reírTu beso dentro de mi beso, / ágil amor, como el viejo / de la mar que desespera / la llave confusa con que le aprietan / los brazos interrogantes. / Miel o tabaco, .g
signo¿Qué pincel de Oriente / obedecéis, que os dibuja / un signo de caricia? / Líneas de un cuerpo y otro / no se separan. Dejad / que os avenga el abrazo / estupefacto. La
societas pandari«Tanto como ríen las chicas. En la duda, / ríen: no saben cómo les puede tocar / pagar la deuda que nunca han prometido, / pero conocen que esperamos cobrarla / de
tiempo atrásDeja que vuelva atrás, hacia tu tiempo. / Otra vez nos citamos donde siempre. / Veo la negra pasarela -hierros / delgados-, cielo blanco, hierba humilde / en tierra
tro vos mi siatz rendudaTantas paredes entre tú y yo. La nostalgia, / exhausta, no llega hasta ti. No ve cómo se te va haciendo / vida, en lugares y en momentos que son verdad aguda, / n
úteroHace ya algunas horas que está aquí. / Partes de su cuerpo, no las más íntimas, / pero partes de su cuerpo, se han diseminado / y esparcido en las cuatro o veinte
voces bajasUna de aquellas voces que jamás quisiéramos / escuchar en nosotros, va diciendo / que gasté demasiado a causa de ella. / Es verdad, y por eso me da miedo / y la odi