País Poema - Autores

friedrich schiller

afianzado en el suelo fuertemente…
Afianzado en el suelo fuertemente / Ya el molde está de recocida greda; / Hoy fabricada la campana queda, / Obreros, acudid a la labor. / Sudor que brote ardiente / I
amor y apetito
Muy bien dicho, Schlosser: se ama / lo propio; y si no se tiene / se apetece. El alma rica / ama, la pobre apetece.
cuando aún gobernabais el bello universo…
Cuando aún gobernabais el bello universo, / estirpe sagrada, y conducíais hacia la alegría / a los ligeros caminantes, / ¡bellos seres del país legendario!, / cuand
dime, amiga, la causa de este ardiente…
Dime, amiga, la causa de este ardiente, / puro, inmortal anhelo que hay en mí: / suspenderme a tu labio eternamente, / y abismarme en tu ser, y el grato ambiente /
el garante
Al tirano Dioniso, con la daga / en la toga, Damon llegó furtivo. / La fiel guardia en tropel lo hizo cautivo. / «¿Qué pretendías con la daga? ¡Habla!» / dice el mo
el lamento de la doncella
Las nubes rápido se encuentran, / Los robles del bosque rugen, / Una doncella se sienta / junto a la verde orilla. / Las olas rompen con furia; / ella suspira en la n
éxtasis por laura
Laura, si tu mirada enternecida / hunde en la mía el fulgurante rayo / mi espíritu feliz, con nueva vida, / en ráfaga encendida / resbala con la luz del sol de mayo
la partición de la tierra
-¡Tomad la tierra! -desde su alto asiento / dijo a los hombres quien pobló el vacío-. / -Para cumplir mi soberano intento / habedla en fraternal compartimiento, / q
las nubes rápido se encuentran
Las nubes rápido se encuentran, / Los robles del bosque rugen, / Una doncella se sienta / junto a la verde orilla. / Las olas rompen con furia; / ella suspira en la n
reminiscencia inmortal
Dime amiga, la causa de este ardiente, / puro, inmortal anhelo que hay en mí: / suspenderme a tu labio eternamente, / y abismarme en tu ser, y el grato ambiente / d
tres palabras de fortaleza
I / Hay tres lecciones que yo trazara / con pluma ardiente que hondo quemara, / dejando un rastro de luz bendita / doquiera un pecho mortal palpita. / II / Ten Esperanz
un funeral de fantasía
Pálido en su terrible mediodía, / Se detiene sobre el inerte bosque muerto; / El espíritu nocturno suspira agitando el aire; / Las nubes descienden en la lluvia; /
¡oh amigos, cesad esos ásperos cantos!…
¡Oh amigos, cesad esos ásperos cantos! / Entonemos otros más agradables y / llenos de alegría. / ¡Alegría, alegría! / ¡Alegría, hermosa chispa de los dioses / hija de
¡tomad la tierra! -desde su alto asiento…
-¡Tomad la tierra! -desde su alto asiento / dijo a los hombres quien pobló el vacío-. / -Para cumplir mi soberano intento / habedla en fraternal compartimiento, / q