PAIS POEMA

Libros de friedrich hölderlin

Autores

friedrich hölderlin

a diotima (1)
Ven, y el júbilo mira en redor; en céfiros suaves / vuelan las ramas del bosque, / como agita los bucles la danza; tal en liras sonoras / un espíritu alegre, / con la lluvia y el sol el cielo canta en la
a diotima (2)
¡Bella vida! Tú vives, como leve brote de invierno, / en este mundo agostado sola y callada floreces. / Aire ansías, y luz, primavera que vierta su tibio / resplandor, cuando buscas la infancia del mund
a las parcas
Dadme un estío más, oh poderosas, / y un otoño, que avive mis canciones, / y así, mi corazón, del dulce juego / saciado, morirá gustosamente. / El alma, que en el mundo vuestra ley / divina no gozó, pene en
archipiélago
(fragmento) / ¿Tornan de nuevo las grullas a ti, las naves el rumbo / tuercen, van de tus playas en pos? ¿ Serenas y ansiadas / brisas llegan al plácido mar, y al sol asomando / del abismo el delfín, luz
canto del destino de hiperión
Vagáis arriba en la luz, / en blando suelo, ¡genios felices! / brisas de Dios, radiantes, / suaves os rozan / como los dedos de la artista / las cuerdas santas. / Sin sino, como infantes / que duermen, respiran
diotima (1)
(Dos versos iniciales y únicos de Un Poema incompleto ) / Pude nombrar los héroes / callando ante las bellas heroínas,
diotima (2)
Ven y apacíguame, tú que supiste calmar elementos, / luz de las musas celestes, del caos el siglo, / guía la lucha feroz con celestial armonía, / hasta ver en el pecho mortal lo disperso agruparse, / y la
diotima (de 1796 a 1798)
Callas y sufres, no te comprenden / ¡Oh santo espíritu! Agostándote callas, / ¡Pues vanamente entre los bárbaros / buscas al rayo del sol los tuyos, / las almas grandes, tiernas, que nadie halló! / Mas huye
diotima (después de 1800)
Callas y sufres, no te comprenden, / ¡oh noble espíritu! Miras abajo y callas / al claro día, pues vanamente, / bajo el sol buscas los tuyos, hijos / de reyes, que antes como hermanos, / como en los bosques
edades de la vida
¡Oh, urbes del Eufrates! / ¡Oh, calles de Palmira! / ¡Oh, bosques de columnas sobre el llanto desierto! / ¿Qué sois? / De vuestras coronas, / al haber traspasado los límites / de aquellos que respiran, / por el
el consenso público
¿No es más bella la vida de mi corazón / desde que amo? ¿Por qué me distinguíais más / cuando yo era más arrogante y arisco, / más locuaz y más vacío? / ¡Ah! La muchedumbre prefiere lo que se cotiza, / las
grecia
Tanto vale el hombre y tanto vale el esplendor de la vida, / Los hombres a menudo son amos de la naturaleza, / Para ellos la tierra hermosa no está escondida, / Sino que con dulzura se desnuda mañana y
la despedida
¿Queríamos separarnos? ¿Era lo justo y lo sabio? / ¿Por qué nos asustaría la decisión como si fuéramos / a cometer un crimen? / ¡Ah! poco nos conocemos, / pues un dios manda en nosotros. / ¿Traicionar a ese
lamentos de menón por diotima
(fragmento) / I / Vengo en vano a buscar un cambio todos los días, / callan siempre a mi voz todas las sendas del campo; / fui a las gélidas cimas, las sombras todas me vieron, / y las fuentes; incierto vag