fray luis de león
a nuestra señoraNo viéramos el rostro al padre Eterno / alegre, ni en el suelo al Hijo amado / quitar la tiranía del infierno, / ni el fiero Capitán encadenado; / viviéramos en llanto sempiterno, / durara la ponzoña del bo
agora con la auroraAgora con la aurora se levanta / mi Luz; agora coge en rico nudo / el hermoso cabello; agora el crudo / pecho ciñe con oro, y la garganta; / agora vuelta al cielo, pura y santa, / las manos y ojos bellos al
agora con la aurora se levantaAgora con la aurora se levanta / mi Luz; agora coge en rico nudo / el hermoso cabello; agora el crudo / pecho ciñe con oro y la garganta; / agora, vuelta al cielo, pura y santa, / las manos y ojos bellos al
ahora con la aurora se levanta…Ahora con la aurora se levanta / mi luz, ahora coge en rico nudo / el hermoso cabello, ahora el crudo / pecho ciñe con oro, y la garganta. / Ahora vuelta al cielo pura y santa / las manos y ojos bellos alza
al salir de la cárcelAquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado. / Dichoso el humilde estado / del sabio que se retira / de aqueste mundo malvado, / y con pobre mesa y casa, / en el campo deleitoso / con sólo Dios se compasa
alargo enfermo el pasoAlargo enfermo el paso, y vuelvo, cuanto / alargo el paso, atrás el pensamiento; / no vuelvo, que antes siempre miro atento / la causa de mi gozo y de mi llanto. / Allí estoy firme y quedo, mas en tanto / l
alma región luciente…Alma región luciente, / prado de bienandanza, que ni al hielo / ni con el rayo ardiente / falleces, fértil suelo / producidor eterno de consuelo; / De púrpura y de nieve / florida la cabeza coronado, / a dulces
amor casi de un vueloAmor casi de un vuelo me ha encumbrado / adonde no llegó ni el pensamiento; / mas toda esta grandeza de contento / me turba, y entristece este cuidado, / que temo que no venga derrocado / al suelo por falta
canción a la muerte del mismoQuien viere el sumptuoso / túmulo al alto cielo levantado, / de luto rodeado, / de lumbres mil copioso, / si se para a mirar quién es el muerto, / será desde hoy bien cierto / que no podrá en el mundo bastar
de joan de la cassaArdí, y no solamente la verdura / deste mi breve año, Amor, te he dado; / mas del maduro otoño una gran parte. / Pedía libertad, y hasme apretado / como a preso que huye, con más dura / cadena, y no me vale
del bemboOración / Señor, aquel amor por quien forzado / muriendo de mi mal hiciste enmienda, / nos libre de tu ira, y nos defienda. / Mira, Padre amoroso, / cuánto es tenaz esta mundana liga, / y cómo el engañoso / con
del conocimiento de sí mismoCanción / En el profundo del abismo estabas / del no ser encerrado y detenido, / sin poder ni saber salir afuera, / y todo lo que es algo en mí faltaba, / la vida, el alma, el cuerpo y el sentido; / y en fin,
del mundo y su vanidadLos que tenéis en tanto / la vanidad del mundanal ruïdo, / cual áspide al encanto / del Mágico temido, / podréis tapar el contumaz oído. / Porque mi ronca musa, / en lugar de cantar como solía, / tristes q
después que no descubrenDespués que no descubren su lucero / mis ojos lagrimosos noche y día, / llevado del error, sin vela y guía, / navego por un mar amargo y fiero. / El deseo, la ausencia, el carnicero / recelo, y de la ciega
imitación de diversosVuestra tirana exención, / y ese vuestro cuello erguido / estoy cierto que Cupido / pondrá en dura sujeción. / Vivid esquiva y exenta, / que, a mi cuenta, / vos serviréis al amor, / cuando de vuestro dolor / ning
imitación de la oda ix de horacioNon semper / No siempre descendiendo / la lluvia de las nubes baña el suelo: / ni siempre está cubriendo / la tierra el torpe yelo, / ni está la mar salada / siempre con tempestades alterada. / Ni en la áspera
imitación de la oda xii, libro 2.°Nolis / El canto y lira mía / no dicen las escuadras, las francesas / banderas en Pavía / captivas, ni las armas cordobesas, / ni el nuevo mundo hallado, / ni el mar con turca sangre hora bañado. / Al son de tr
imitación del petrarcaMi trabajoso día / hacia la tarde un poco declinaba, / y libre ya del grave mal pasado / las fuerzas recogía, / cuando, sin entender quién me llamaba, / a la entrada me hallé de un verde prado / de flores mil
oda 15 - a don pedro portocarreroNo siempre es poderosa, / Carrero, la maldad, ni siempre atina / la envidia ponzoñosa, / y la fuerza sin ley que más se empina / al fin la frente inclina: / que quien se opone al cielo, / cuando más alto sube
oda a don felipe ruiz¿Cuándo será que pueda / libre de esta prisión volar al cielo, / Felipe, y en la rueda / que huye más del suelo / contemplar la verdad pura sin duelo? / Allí, a mi vida junto, / en luz resplandeciente convert
oda a francisco salinasEl aire se serena / y viste de hermosura y luz no usada, / Salinas, cuando suena / la música estremada, / por vuestra sabia mano gobernada. / A cuyo son divino / el alma, que en olvido está sumida, / torna a co
oda a la vida retirada¡Qué descansada vida / la del que huye el mundanal ruido / y sigue la escondida / senda por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido! / Que no le enturbia el pecho / de los soberbios grandes
oda i - vida retirada¡Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruïdo, / y sigue la escondida / senda, por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido; / Que no le enturbia el pecho / de los soberbios
oda ii - a don pedro portocarreroVirtud, hija del cielo, / la más ilustre empresa de la vida, / en el escuro suelo / luz tarde conocida, / senda que guía al bien, poco seguida; / tú dende la hoguera / al cielo levantaste al fuerte Alcides, / t
oda iii - a francisco de salinasA Francisco Salinas / Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca / El aire se serena / y viste de hermosura y luz no usada, / Salinas, cuando suena / la música estremada, / por vuestra sabia mano go
oda iv - canción al nacimientoInspira nuevo canto, / Calíope, en mi pecho aqueste día, / que de los Borjas canto, / y Enríquez, la alegría / del rico don que el cielo les invía. / Hermoso sol luciente, / que el día das y llevas, rodeado / d
oda ix - las serenasA Cherinto / No te engañe el dorado / vaso ni, de la puesta al bebedero / sabrosa miel, cebado; / dentro al pecho ligero, / Cherinto, no traspases el postrero / asensio; ten dudosa / la mano liberal, que esa az
oda v - de la avariciaA FELIPE RUIZ / En vano el mar fatiga / la vela portuguesa; que ni el seno / de Persia ni la amiga / Maluca da árbol bueno, / que pueda hacer un ánimo sereno. / No da reposo al pecho, / Felipe, ni la India, ni
oda v: a felipe ruizDe la Avaricia / En vano el mar fatiga / la vela portuguesa, que ni el seno / de Persia, ni la amiga / Maluca da árbol bueno, / que pueda hacer un ánimo sereno. / No da reposo al pecho, / Felipe, ni la India, n
oda vi - de la magdalenaElisa, ya el preciado / cabello, que del oro escarnio hacía, / la nieve ha variado; / ¡ay! ¿yo no te decía: / Recoge, Elisa, el pie, que vuela el día? / Ya los que prometían / durar en tu servicio eternamente
oda vii - profecía del tajoFolgaba el Rey Rodrigo / con la hermosa Cava en la ribera / del Tajo, sin testigo; / el río sacó fuera / el pecho, y le habló desta manera: / «En mal punto te goces, / injusto forzador; que ya el sonido / oyo,
oda viii - noche serenaA Don Loarte / Cuando contemplo el cielo / de innumerables luces adornado, / y miro hacia el suelo / de noche rodeado, / en sueño y en olvido sepultado, / el amor y la pena / despiertan en mi pecho un ansia ard
oda x - a felipe ruiz¿Cuándo será que pueda, / libre desta prisión volar al cielo, / Felipe, y en la rueda, / que huye más del suelo, / contemplar la verdad pura sin duelo? / Allí a mi vida junto, / en luz resplandeciente convert
oda xi - al licenciado juan de grialRecoge ya en el seno / el campo su hermosura, el cielo aoja / con luz triste el ameno / verdor, y hoja a hoja / las cimas de los árboles despoja. / Ya Febo inclina el paso / al resplandor egeo; ya del día / las
oda xii - a felipe ruiz¿Qué vale cuanto vee, / do nace y do se pone, el sol luciente, / lo que el Indio posee, / lo que da el claro Oriente / con todo lo que afana la vil gente? / El uno, mientras cura / dejar rico descanso a su he
oda xiii - de la vida del cieloAlma región luciente, / prado de bienandanza, que ni al hielo / ni con el rayo ardiente / fallece; fértil suelo, / producidor eterno de consuelo: / de púrpura y de nieve / florida, la cabeza coronado, / y dulce
oda xiv - al apartamiento¡Oh ya seguro puerto / de mi tan luengo error! ¡oh deseado / para reparo cierto / del grave mal pasado! / ¡reposo dulce, alegre, reposado!; / techo pajizo, adonde / jamás hizo morada el enemigo / cuidado, ni se
oda xix - a todos los santos¿Qué santo o qué gloriosa / virtud, qué deidad que el cielo admira, / oh Musa poderosa / en la cristiana lira, / diremos entretanto que retira / el sol con presto vuelo / el rayo fugitivo en este día, / que hac
oda xv - a don pedro portocarreroNo siempre es poderosa, / Carrero, la maldad, ni siempre atina / la envidia ponzoñosa, / y la fuerza sin ley que más se empina / al fin la frente inclina; / que quien se opone al cielo, / cuando más alto sube
oda xvi - contra un juez avaroAunque en ricos montones / levantes el cautivo inútil oro; / y aunque tus posesiones / mejores con ajeno daño y lloro; / y aunque cruel tirano / oprimas la verdad, y tu avaricia, / vestida en nombre vano, / con
oda xvii - en una esperanza que salió vanaHuid, contentos, de mi triste pecho; / ¿qué engaño os vuelve a do nunca pudistes / tener reposo ni hacer provecho? / Tened en la memoria cuando fuistes / con público pregón, ¡ay!, desterrados / de toda mi c
oda xviii - en la ascensión¿Y dejas, Pastor santo, / tu grey en este valle hondo, escuro, / con soledad y llanto; / y tú, rompiendo el puro / aire, ¿te vas al inmortal seguro? / Los antes bienhadados, / y los agora tristes y afligidos,
oda xx - a santiagoLas selvas conmoviera, / las fieras alimañas, como Orfeo, / si ya mi canto fuera / igual a mi deseo, / cantando el nombre santo Zebedeo; / y fueran sus hazañas / por mí con voz eterna celebradas, / por quien so
oda xxi - a nuestra señoraVirgen, que el sol más pura, / gloria de los mortales, luz del cielo, / en quien la piedad es cual la alteza: / los ojos vuelve al suelo / y mira un miserable en cárcel dura, / cercado de tinieblas y triste
oda xxii - a don pedro portocarrero ausenteLa cana y alta cumbre / de Ilíberi, clarísimo Carrero, / contiene en sí tu lumbre / ya casi un siglo entero, / y mucho en demasía / detiene nuestro gozo y alegría; / los gozos, que el deseo / figura ya en tu vu
oda xxii: a don pedro portocarreroLa cana y alta cumbre / de Ilíberi, clarísimo Carrero, / contiene en sí tu lumbre / ya casi un siglo entero, / y mucho en demasía / detiene nuestro gozo y alegría. / Los gozos que el deseo / figura ya en tu vue
oda xxiii - a la salida de la cárcelAquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado. / Dichoso el humilde estado / del sabio que se retira / de aqueste mundo malvado, / y con pobre mesa y casa / en el campo deleitoso / con sólo Dios se compasa /
oda xxiii: al salir de la cárcelAquí la envidia y mentira / me tuvieron encerrado. / Dichoso el humilde estado / del sabio que se retira / de aqueste mundo malvado, / y con pobre mesa y casa / en el campo deleitoso, / con sólo Dios se compasa
salmo iBeatus vir / Es bienaventurado / varón el que en concilio malicioso / no anduvo descuidado, / ni el paso perezoso / detuvo del camino peligroso. / Y huye d
salmo ivCum invocarem / Cuando en grave dolencia / del alma te llamé, tú me escuchaste, / Dios, de la inocencia / autor, tú me ensanchaste / el corazón, que en sueño estrecho hallaste. / Pues eres piadoso, / derrama so
salmo viDómine, ne in furore tuo / No con furor sañoso / me confundas, Señor, estando airado, / ni con ceño espantoso / me castigues, tasado / cuanto merece al justo mi pecado. / Mas antes sin enojo / doliéndote de mí
soneto iAmor casi de un vuelo me ha encumbrado / adonde no llegó ni el pensamiento; / mas toda esta grandeza de contento / me turba, y entristece este cuidado: / que temo que no venga derrocado / al suelo por falta
soneto iiAlargo enfermo el paso y vuelvo, cuanto / alargo el paso, atrás el pensamiento; / no vuelvo, que antes siempre miro atento / la causa de mi gozo y de mi llanto. / Allí estoy firme y quedo, mas en tanto / ll
soneto iii«Agora con la aurora se levanta / mi Luz; agora coge en rico nudo / el hermoso cabello; agora el crudo / pecho ciñe con oro, y la garganta. / Agora vuelta al cielo, pura y santa, / las manos y ojos bellos a
soneto iv¡Oh cortesía, oh dulce acogimiento! / ¡Oh celestial saber, oh gracia pura! / ¡Oh de valor dotado y de dulzura, / pecho real, honesto pensamiento! / ¡Oh luces, del amor querido asiento! / ¡Oh boca donde vive
soneto vDespués que no descubren su lucero / mis ojos lagrimosos noche y día, / llevado del error, sin vela y guía, / navego por un mar amargo y fiero. / El deseo, la ausencia, el carnicero / recelo, y de la ciega
vuestra tirana exenciónVuestra tirana exención, / y ese vuestro cuello erguido / estoy cierto que Cupido / pondrá en dura sujeción. / Vivid esquiva y exenta, / que a mi cuenta / vos serviréis al amor, / cuando de vuestro dolor / ningun
¡oh, cortesía, oh, dulce acogimiento¡Oh, cortesía, oh, dulce acogimiento, / oh, celestial saber, oh, gracia pura, / oh, de valor dotado y de dulzura, / pecho real, honesto pensamiento! / ¡Oh, luces, del amor querido asiento, / oh, boca donde
¡y dejas, pastor santo…¡Y dejas, Pastor santo, / tu grey en este valle hondo, oscuro, / con soledad y llanto, / y tú rompiendo el puro / aire, te vas al inmortal seguro! / ¿Los antes bienhadados, / y los ahora tristes y afligidos, /