françoise roy
agua secretaEn verdad, se puede decir que no es que a la / persona le suceda un acontecimiento, sino / que al acontecimiento le sucede una persona / Dane Rudhyar, célebre astrólogo / El destino deslinda las aves del
con tu dedoLo has tocado con tu dedo. No tu dedo carnal. Tu dedo que nadie ve salvo tú que vuelas, sentado en la proa de esa alfombra de Dios donde se embarcaron contigo. Tu dedo que me apunta y me acusa de
cortarse la mano¿Qué habré de cortarme para romper tu silencio como un espejo, un velo de organdí que atraviesa un puñal? ¿Quién atraviesa? ¿El velo al puñal o el puñal al velo? Si te entrego mi mano izquierda, c
cuerdas de falopioQuien tiene un alma novel es señor de su señorío / Séneca / Con el fuego que respiré el día cero, te hice un rostro que comió mis entrañas, incendiando de paso las cuerdas de Falopio, alambres de un c
desbarrancarseA veces, semiborrada, y contra lo que dejabas esperar, te abres. Se ve en ti una rendija llena de cosas oscuras y pesadas. Una rendija de versos, forma dilatoria de ese cartílago del alma que es l
el girasola Laura Solórzano / El girasol me habita, inocente criatura cuya cara de pétalos sigue sin saber un sol oscuro, mancha gangrenada en el cielo. Cada noche se alza en las rutas estelares la luna negra
el planeta venus veladoLevantó la tapa de la doceava casa. Se asomó, cometa con su estela de fuego, floración nocturna que hizo estallar yemas secretas de la noche a la mañana. Surgió del agua estancada como barco que b
el tragafuegoA veces, se pegan en la faringe y forman una costra, telaraña gigante que taparía la entrada de anchísimo sendero. Las oigo subir en espiral con un zumbido insectil, arremolinarse, enjambre, estam
eternidad iiiYo, expectativa de trazo, animal invisible aullando sigiloso en la paciente mirada de la eternidad, inclino la tiara hasta comer y borrar su luz. / Fracturándose su dolor, los muertos caen como esos
fiereza acuáticaEl guerrero hiende el agua con su espada como una gran libélula que ameriza y no puede volver a levantar su vuelo parecido al nupcial. Crea violáceas salpicaduras que recaen con lancinante eleganc
filtro grana de no sangríaMilagrosa la no sangría póstuma que nos aplican los ángeles: deja en el alma una trasverberación, un balido de Dios en el oído. / Uno permanece quieto en la telaraña del silencio hasta que la memori
flor de lotoEn ese lugar donde tú descubriste tu alma, me introducías la semilla donde a la mujer se le introduce la semilla, y ese líquido invisible nadaba cuerpo arriba hasta mi corazón, como un cometa, mov
florete de censuraLa madre dice: ‘Cállate’. / Maga de las palabras abortadas antes de tener vísceras, mide su tamaño y sabe que la niña ha de engullir al revés la cuerda de los vocablos, hilo mágico que de la luz se
herramienta para cortarEl amor es una yema que acercas de noche. No tarda en hacerse instrumento de acariciar a la altura de los labios (escurres una leche; parpadea lo blanco, me abro de par en par). Ahí instilas el pe
la caja de pandoraAbrí sin malicia. Curiosidad femenina, usted sabe. La vasija venía sellada. Pero la hoz del destino tiene el poder de arrebatar luz al día. Y en la granada de su boca, el hado arrebaña sus demonio
laberinto de piel con pájarosEl rostro es un laberinto. Tú lo sabes frágil y enmarañado, amarillenta puerta de un mapa desertado por los países de antes. / ¿Qué desvarío del polvo te hace ver pájaros con instrucciones para divi
luna pénduloTiene particular fuerza la noche, como para / adormecer los cuerpos, ansí también para despertar / las almas y llevarlas a que conversen con Dios / Fray Luis de Granada / ¿Qué velo arroja violentamente la
navajas iiSi tuvieses una no boca, lo que de ti más me apeteciera serían tus no labios. Ex-capullos que acercas y repentinamente se convierten en objetos cortopunzantes y acarician mi propia boca. Y me besa
navíoEn tus sueños, / un barco de luz surca la sombra / navío fantasma de tu vigilia. / En tus días, / un barco de sombra / surca la luz, / navío habitado de tus sueños.
noli me tangereMi padre, hombre culto y respetable, me enseñó unos latinajos. Todos se me olvidaron (la memoria es un nogal que crece todo raíz), salvo uno que me parpadea dentro del ojo como faro nocherniego al
piscisEs consabido: los peces nadan al revés, pero unidos por el cinturón de Orión, su charnela de escamas que el agua desvaina. Nadan en la lluvia de tu pleura, uno al sur otro al norte, uno arriba otr
pozo vertical de crecimientoTú, comulgando bajo las dos especies / de la claridad de lo opaco / Jean-Clarence Lambert / Crecí tanto dentro del pozo que puedo tocar al mismo tiempo el fondo y el boquete que da claridad. El sol luce
razones para la redención del zafiroUn libro se cierra como la muerte cierra los días. / No quise acabar con una mención sobre los distintos tipos de veneno. No quise extenderme sobre el silencio (los rabinos dicen que el quinto estra
rostroYo me tengo que reconocer. / No soy prisma. No soy camaleón. / Dios es mi mentor, / el curador de mi sala de exposición / más alumbrada / y yo / su espejo.
se anuda la vozSe anuda la voz alrededor de un mástil invisible que me creció durante las tormentas de mi infancia. / La espiral que describe al completar el nudo es tan veloz y me marea a tal grado que pido cleme
semejanzas anatómicas¿Cuántas criaturas nacidas muertas después de la ovariotomía de emergencia que yo misma me practiqué, vieron la luz en días aciagos? ?Cuánto dura el tiempo de moratoria entre el pensamiento y el p
sopa y bastillas¿Qué le habrás dicho a la Muerte / cuando llegó? / ¿Qué le habrás dicho / asomada a esa ventana / que tú sola habías colocado / en el muro más alto? / Espera, que aún canto. / Espera, que a la bastilla / le falta
traiciónOscura gruta tu garganta / como el filo de un vacío / cuando el sol ahí se mete / Icaro en descenso: / caída libre por las cuerdas vocales / Tus palabras disuelven su veneno fértil / elixir de alacrán en mi o
votos de silencioDios ha hecho votos de silencio. / Habrá quien te hable de su indiferencia. / Te diga de él: / ‘Dios respira un soplo de amapola’. / ‘Dios cierra el estuche de tu corazón’. / Pero tú sólo sabes que Él no re