País Poema - Autores

françois villon

balada
Que en rejalgar y anhídrido arsenioso, / en sulfuro amarillo y en cal viva, / en pez y hollín disueltas en colada / hecha con pis y cacas de judía, / en plomo hirvi
balada a su dama
Falsa beldad que me costáis tan caro, / Ruda en verdad, hipócrita dulzura, / Amor muy duro de roer y avaro, / Nombraros puedo, muerte ya es segura, / Cobarde flor q
balada a su dama para robert d'estouteville
Al alba, cuando el gavilán se agita / Movido de placer y de nobleza, / Brinca el tordo y alegremente grita / Recibiendo a su amada en la maleza, / Ofreceros quiero,
balada de buena doctrina
Pues ya bulas apócrifas trafiques / o vivas de ir trampeando con los dados / o monedas corrientes falsifiques / como los que terminan escaldados, / delincuente sin
balada de la bella armera a las jóvenes cortesanas
Pensad pues, tú, bella Guantera / que mi alumna solías ser / y tú, Blanca la Zapatera, / que a vivir debéis aprender. / Tomad a izquierda y a derecha / -hombre que pa
balada de la gorda margot
Si amo a la bella y sírvola os asusto? / ¿me juzgáis vil y tonto y mentecato? / Tiene ella bienes para todo gusto. / Por su amor ciño daga, escudo y mato. / Cuando
balada de las contra-verdades
No hay preocupación, más que cuando se tiene hambre; / ni servicio, más que de enemigo; / ni se saborea si no es un fardo de heno; / ni gran vigilancia sino de ho
balada de las damas de antaño
Decidme en qué comarca, decidme en dónde / encontrar a Flora, la beldad romana; / dónde Archipiada de la luz se esconde / y Thaís que fuera la su prima hermana; / E
balada de las mujeres de parís
Tienen las boquitas finas / florentinas, venecianas, / bien pueden ser celestinas, / sobre todo las ancianas; / frente a lombardas, romanas, / genovesas -lo advertís-
balada de los ahorcados
Hermanos humanos, que viven después de nosotros, / no tengan contra nosotros endurecidos corazones, / pues, teniendo piedad de nuestras pobres almas, / Dios la te
balada de los proverbios
Tanto se rasca la cabra, que se daña; / tanto va el cántaro a la fuente, que se rompe; / tanto se calienta el hierro, que se pone al rojo; / tanto se golpea, que
balada de los señores de antaño
¿Dónde está Calixto Tercero, / que papa fue por cuatro años, / último muerto de ese nombre? / ¿Y el muy gracioso Borbón Carlos, / Arturo, el duque de Bretaña, / Alfon
balada en vieja lengua francesa
Porque también el Santo Padre, / con amito y alba cubierto, / ceñido con estolas santas / con las que coge por el cuello / al diablo que maldad rezuma, / muere igual
balada para rezar a nuestra señora
Señora del cielo, Regente de la tierra, / Emperatriz de los pantanos infernales: / recibid a esta humilde cristiana que yerra: / quiere ser de vuestros dilectos c
balada y oración
Padre Noé, que plantaste las viñas, / y tú, Loth, que bebiste en la cueva / tanto que Amor, que siempre trampas lleva, / hizo que “conocieras” a tus niñas / (no es
canción
Al volver de dura prisión / donde casi dejo la vida / aún la suerte en su sinrazón / se ensaña en mí, me odia y no olvida. / Ya podría estar su aguijón / satisfecho c
doble balada
Amad, amantes corazones, / haced según vuestros antojos, / id a festines y a reuniones: / terminaréis llenos de piojos. / A los hombres hace Amor flojos: / Salomón a
el epitafio villon
Oh hermanos, que vivís después de nosotros, / no nos cerréis los corazones piadosos, / pues, teniendo piedad de nuestras pobres almas / Dios la tendrá luego de vu
la balada de las damas de antaño
Dime ahora en qué país se oculta / la doncella Flora, la adorable romana? / ¿Dónde yace Archipíada, y dónde Tháis, / las más elegante de las damas? / ¿Dónde se esco
las réplicas a franc gontier
Sentado en blanda cama un cura grueso, / junto al brasero, en cámara esterada, / pegado a él Sidoine dándole un beso, / tierna, blanca, hermosísima, ataviada, / así
lay o rondel de la muerte
Muerte, apelo contra tu rigor, / tú me arrebataste a mi amada / y aun con ello no estás saciada / y me quitás todo fervor / y así sigo aquí sin vigor. / ¡Que viviera
los lamentos de la bella armera
Creo estar las quejas oyendo / de la que fue la Bella Armera; / ella querría aún ser joven… / Parece hablar de esta manera: / -¿Por qué tan pronto me venciste, / veje