francisco villaespesa
a la fortunaCuatro muros de cal, libros, y una / ventana al campo, y en la lejanía / las montañas o el mar, y la alegría / del sol, y la tristeza de la luna: / eso a mi eterna laxitud moruna, / para vivir en paz le bas
al saber la verdad de tu perjurio…Al saber la verdad de tu perjurio, / loco de celos, penetré en tu cuarto… / Dormías inocente como un ángel, / con los rubios cabellos destrenzados, / enlazadas las manos sobre el pecho / y entreabiertos los
animae rerumAl mirar del paisaje la borrosa tristeza / y sentir de mi alma la sorda pena oscura, / pienso a veces si esta dolorosa amargura / surge de mí o del seno de la Naturaleza. / Contemplando el paisaje lluvios
autorretratoPor la espaciosa frente pálida y pensativa, / desciende la melena en dos rizos iguales. / Negros ojos miopes, gruesa nariz lasciva, / la faz oval y fina, los labios sensuales. / Sobre el flexible cuerpo,
bajo los soportales de esta plaza…Bajo los soportales de esta plaza / -ha tres siglos- hubiera paseado / con la altivez hidalga de mi raza / mis fanfarronerías de soldado. / Chambergo con cintillo de esmeralda, / levantando la capa la tizon
baladaLlamaron quedo, muy quedo, / a las puertas de la casa. / -¿Será algún sueño- le dije- / que viene a alegrar tu alma? / -¡Quizás! -contestó riendo… / Su risa y su voz soñaban. / Volvieron a llamar quedo / a las
balada de amor—Llaman a la puerta, madre. ¿Quién será? / —Es el viento, hija mía, que gime al pasar. / —No es el viento, madre. ¿No oyes suspirar? / —Es el viento que al paso deshoja un rosal. / —No es viento, madre. ¿
celosAl saber la verdad de tu perjurio / loco de celos, penetré en tu cuarto… / Dormías inocente como un ángel, / con los rubios cabellos destrenzados / enlazadas las manos sobre el pecho / y entreabiertos los l
con ternuras de madre y piedades de hermana…Con ternuras de madre y piedades de hermana / me ofreciste un oasis de paz en esta guerra, / por eso al alejarse la errante caravana, / tu recuerdo en el fondo del corazón encierra; / y con él las tristez
convalecencia¡Qué suavidad, qué suavidad de raso, / qué acariciar de plumas en el viento; / en terciopelos se apagó mi paso / y en remansos de seda el pensamientoI / Todo impreciso es como en un cuento, / se desborda en
convento en ruinasEl viejo monasterio abandonado / se pudre de vejez en la colina, / muda la torre, el coro derrumbado, / y todo el claustro amenazando ruina. / Seca la fuente, el huerto se ha secado; / en sus silencios ni u
de la tarde de octubre bajo la luz gloriosa…De la tarde de octubre bajo la luz gloriosa, / en la fuente de mármol que el arrayán orilla, / diluyen los cipreses su esmeralda herrumbrosa / y la arcada del fondo su tristeza amarilla. / Rosales y naran
drama eterno¡La tragedia es vulgar por lo sencilla! / Una breve disputa acalorada: / la sangre que se agolpa a la mejilla / y que de pronto nubla la mirada. / Un grito: un arma que en el aire brilla; / y una mujer que
el jardín de lindarajaDe la tarde de octubre bajo la luz gloriosa, / en la fuente de mármol que el arrayán orilla, / diluyen los cipreses su esmeralda herrumbrosa / y la arcada del fondo su tristeza amarilla. / Rosales y naran
el poema de la carneCuando me dices: Soy tuya, / tu voz es miel y es aroma, / es igual que una paloma / torcaz que a su macho arrulla. / Sobre mi mano dormida / de tu nuca siento el peso, / mientras te sorbo en un beso / todo el f
el relojTardes de Paz… Monotonía / de lluvia en las vidrieras… / Se extingue el humo gris del día… / ¿En dónde están mis primaveras? / La lluvia es una fantasía, / de misteriosas encajeras… / Tú, que tejiste mi alegr
el ritmo, el gran rebelde, me rinde vasallaje…I / El ritmo, el gran rebelde, me rinde vasallaje, / y cuando quiero ríe, y cuando quiero vuela, / y he domado a mi estilo como a un potro salvaje, / a veces con el látigo y a veces con la espuela. / Conozc
elegía de la juventudSacar en hombros por mi puerta / miré ayer un ataúd, / donde entre flores iba muerta / mi Juventud. / Perdida toda fuerza física / la vi en mis brazos expirar. / como una pobre novia tísica / ¡de tanto amar! / So
en la paz celestial de las alturas…En la paz celestial de las alturas, / cual velos de quiméricas huríes, / nubes blancas, doradas, carmesíes, / despliegan sus eternas vestiduras. / Garzas de epitalámicas blancuras, / guacamayos, centzontles
en la penumbra¡La hora confidencial!… Entre banales / palabras, toda entera, te respiro / como un perfume, y en tus ojos miro / desnudarse tu espíritu. ..Hay fatales / silencios… Se oscurecen los cristales; / y se esfuma
ensueño de opioEs otra señorita de Maupin. Es viciosa / y frágil como aquella imagen del placer, / que en la elegancia rítmica de su sonora prosa / nos dibujó la pluma de Theófilo Gautier. / Sus rojos labios sáficos, se
eres como una olaEres como una ola / de sombra que me envuelve, / y espumeando de amargura pasa, / y entre otras negras olas va a perderse… / ¿Adónde vas?… / ¿De dónde vienes? / ¡Sólo sé que soy tuyo, que me arrastras!… / ¡Y cu
fantasía moriscaEl reloj encantado / retumba la una. / Bajo el plateado / temblor de la Luna, / la fuente sonora / del patio, entre tanto, / nos cuenta el encanto / de la reina mora. / Un dragón vigila / su lóbrego encierro. / La fe
humildadTen un poco de amor para las cosas: / para el musgo que calma tu fatiga, / para la fuente que tu sed mitiga, / para las piedras y para las rosas. / En todo encontrarás una belleza / virginal y un placer des
jardín blanco de luna, misterioso…Jardín blanco de luna, misterioso / jardín a toda indagación cerrado, / ¿qué palabra fragante ha perfumado / de jazmines la paz de tu reposo? / Es un desgranamiento prodigioso / de perlas, sobre el mármol o
junto al marTodo en silencio está. Bajo la parra / yace el lebrel por el calor rendido. / Torna a la flor la abeja, el ave al nido, / y a dormir nos invita la cigarra. / La madreselva que al balcón se agarra, / vierte
la hermanaEn tierra lejana / tengo yo una hermana. / Siempre en primavera / mi llegada espera / tras de la ventana. / Y a la golondrina / que en sus rejas trina / dice con dulzura: / -¡Por aquella espina / que arrancaste a C
la ruecaLa virgen hilaba, / la dueña dormía, / la rueca giraba / loca de alegría. / ¡Cordero divino, / tus blancos vellones / no igualan al lino / de mis ilusiones! / Gira, rueca mía, / gira, gira al viento, / que se acerca
la sabia mano a cuyo tacto ardienteLa sabia mano a cuyo tacto ardiente / vibra la carne como un instrumento, / prolongó la agonía del momento / en una languidez intermitente… / ¡Oh, el cálido contacto de tu frente! / ¡Oh, tu dorso desnudo y
la sombra¡Remansos del crepúsculo! Lejanos / amores de una copla campesina… / De los cielos desciende una divina / paz, sobre el sueño de los verdes llanos. / Vuelven a perfumar los sueños vanos, / y yo no sé qué an
la sombra de beatrizEl crepúsculo está lleno de aromas, / de campanas de plata y de cantares… / Zumban abejas en los azahares. / Baja un temblor de esquilas por las lomas. / El aire sabe a miel de abiertas pomas, / y al tornar
la virgen cantaba…La Virgen cantaba, / la dueña dormía… / La rueca giraba / loca de alegría. / -¡Cordero divino, / tus blancos vellones / no igualan al lino / de mis ilusiones! / Gira, rueca mía; / gira, gira al viento… / ¡Amanece el
las lágrimas sonoras de una coplaLas lágrimas sonoras de una copla / con el perfume de la noche entran / por mi balcón, y todo cuanto duerme / en mi callado corazón despierta. / «¡Amor, amor, amor! Sangre de celos», / gime la triste copla
lo que pasa¡Felicidad!… ¡Felicidad!… Dulzura / del labio y paz del alma… Te he buscado / sin tregua, eternamente, en la hermosura, / en el amor y el arte… ¡Y no te he halladoI / En vano, el alma, sin cesar te nombra
los jardines de afrodita (i)El ritmo, el gran rebelde, me rinde vasallaje, / y cuando quiero ríe, y cuando quiero vuela, / y he domado a mi estilo como a un potro salvaje, / a veces con el látigo y a veces con la espuela. / Conozco
los jardines de afrodita (ii)Te vi muerta en la luna de un espejo encantado. / Has sido en todos tiempos Elena y Margarita. / En tu rostro florecen las rosas de Afrodita / y en tu seno las blancas magnolias del pecado. / Por ti mares
los jardines de afrodita (iii)Hay rosas que se abren en selvas misteriosas / y mustias languidecen, nostálgicas de amores, / sin que haya quien aspire sus púdicos olores… / ¡Hay almas que agonizan lo mismo que esas rosas! / Las maripo
los jardines de afrodita (iv)Soy un alma pagana. Adoro al dios bifronte / y persigo a las ninfas por las verdes florestas, / y me gusta embriagarme en mis líricas fiestas / con vino de las viñas del viejo Anacreonte. / ¡Que incendie
los jardines de afrodita (ix)Con el fervor de un lapidario antiguo, / quiero miniar a solas y en secreto, / la tentación de tu perfil ambiguo / en las catorce gemas de un soneto. / Para nimbar tu tez blanca y severa, / a modo griego, c
los jardines de afrodita (v)El cisne se acercó. Trémula Leda / la mano hunde en la nieve del plumaje, / y se adormece el alma del paisaje / de un rojo crepúsculo de seda. / La onda azul, al morir, suspira queda; / gorjea un ruiseñor e
los jardines de afrodita (vi)De la Grecia y de Italia bajo los claros cielos / en tu honor se entonaron los más dulces cantares, / y ofrecieron las vírgenes al pie de tus altares / las tórtolas más blancas y sus más ricos velos. / Ho
los jardines de afrodita (vii)Enferma de nostalgias, la ardiente cortesana, / al rojizo crepúsculo que incendia el aposento, / su anhelo lanza al aire, como un halcón hambriento, / tras la ideal paloma de una Thule lejana. / Sueña con
los jardines de afrodita (viii)Para escanciar el vino de mi viña temprana, / Fidias, divino artífice, en marfil y oro puro / modeló fina copa, sobre el más blanco y duro / seno que sorprendiera jamás pupila humana. / Son dos ninfas en
los jardines de afrodita (x)Para cantar mi mente quiero un verso pagano; / un verso que refleje la cándida tristeza / del azahar, que, trémulo, deshoja su pureza / a las blancas caricias de una tímida mano. / No amortajad mi cuerpo
los jardines de afrodita (xi)Llueve… En el viejo bosque de ramaje amarillo / y grises troncos húmedos, que apenas mueve el viento, / bajo una encina, un sátiro de rostro macilento, / canciones otoñales silba en su caramillo. / De vej
los jardines de afrodita (xii)¡Alma mía! Soñemos con la estación florida. / Abril, lleno de rosas, a nuestro encuentro avanza… / El Arte será el último refugio de la Vida / cuando ya no tengamos ni en la Vida esperanza. / No aceptes d
mi vida es el silencio de una esperaMi vida es el silencio de una espera… / Se escapa de mis ojos la mirada, / ansiando contemplar la sombra amada / que en otros tiempos a mi lado viera. / La mano palpa, cual si presintiera / negrear en la at
misa del albaEn el dulce silencio campesino, / y en copas de cristal, el labio bebe / la frescura del alba, como un vino / de rosas rojas conservado en nieve. / La geórgica blancura de un molino / como en una oración su
nocturno de plataCruzas por mis recuerdos como un rayo de luna / que lo ilumina todo de una blanca poesía… / El ruiseñor cantaba su amor. Colgaba una / fina escala de seda desde tu celosía. / Era la noche un río cristalin
ocasoAsómate al balcón; cesa en tus bromas, / y la tristeza de la tarde siente. / El sol, al expirar en Occidente, / de rojo tiñe las vecinas lomas. / El jardín nos regala sus aromas; / mece el aire las hojas su
ofeliaTurbia de sombra, el agua del remanso / reflejó nuestras trémulas imágenes, / extáticas de amor, bajo el crepúsculo, / en la enferma esmeralda del paisaje… / Era el frágil olvido de las flores / en el azul
pazEste cuarto pequeño y misterioso / tiene algo de silencio funerario, / y es una tumba, el lecho hospitalario / donde al fin mi dolor halla reposo. / Dormir en paz, en un soñar interno, / sin que nada a la v
por la espaciosa frente pálida y pensativa…Por la espaciosa frente pálida y pensativa, / desciende la melena en dos rizos iguales. / Negros ojos miopes, gruesa nariz lasciva, / la faz oval y fina, los labios sensuales. / Sobre el flexible cuerpo,
por ver quién recogía tu pañueloPor ver quién recogía tu pañuelo, / que dejaste caer a unos truhanes, / con el más bravo de los capitanes / al pie de tus balcones tuve un duelo. / Me hirió su espada bajo el ferreruelo, / y para contener n
pureza de jazmines¡Jazminero, tan frágil y tan leve / que bastara con un soplo de aliento / para que disipases en el viento / tu intacta castidad de plata y nieve!… / Tu pureza me evoca aquella breve / mano de espumas y de e
rimasLa noche me envolvió como un perfume; / y en el silencio tus pisadas eran / un lento resbalar de terciopelos / sobre una frágil ilusión de seda. / Tembló tu corazón bajo mi mano / con timideces de paloma pr
sara es viciosa. su pupila oscuraSara es viciosa. Su pupila oscura / de incitantes promesas es venero… / Bebe como un tudesco, y fuma y jura / con el canalla argot de un marinero. / Su placer es violento. Besa, muerde / y grita, y al final
sonetoQuedó en mis manos un jirón de encaje; / te escapaste de mí como una sombra, / mas al huir, se te enredó el ropaje / y rodaste de espaldas por la alfombra. / Te curvé bajo el yugo de mis brazos, / y de mis
sus frases nunca me hirieron…Sus frases nunca me hirieron / y siempre me consolaron… / ¡Heridas que otras me abrieron, / sus propias manos cerraron! / Aun cuando penaba tanto, / tan buena conmigo era, / que hasta me ocultaba el llanto / pa
tarantelaNocturno azul y plata… Sobre el clave / se esfuma el oro de la tarantela; / y el alma, en nuestra voz, se aterciopela / para hacer su caricia más suave. / El aire a besos y a ternura sabe, / y en el luar qu
ten un poco de amor para las cosasTen un poco de amor para las cosas: / para el musgo que calma tu fatiga, / para Ia fuente que tu sed mitiga, / para las piedras y para las rosas. / En todo encontrarás una belleza / virginal y un placer des
tu recuerdoUn «¡espera!», un «¡recuerda!» es cuanto queda / de tu voz en mi oído… ¡todo es eso! / ¡Nunca en tus labios floreció mi beso! / ¡Jamás mis sueños perfumó la seda / de tus cabellos..! Bajo la arboleda / nos
utopíaSi yo fuese un orfebre florentino, / sobre el cristal de una esmeralda clara / con unción religiosa, cincelara / la línea audaz de tu perfil latino. / Y en el más puro oro, en el más fino, / después, como u
vaso espiritualPor no sé qué refinamiento oscuro / que goza al prometer lo que nos veda, / en ti, es el cuerpo lo único que queda / perversamente inmarcesible y puro. / Pones freno al ardor y al ansia muro, / para que nun
vorrei morireSentir intensamente la vida. Haber amado / y haber sufrido mucho, tener el alma ciega / esperando en la sombra una luz que no llega / o empeñada en dar vida a un sueño ya pasado. / Amar lo fugitivo. Enamo
yo sé que la esperanza está vivaYo sé que la esperanza está viva, y que dentro / del corazón su lámpara dulcemente ilumina; / ¡mas ya sin entusiasmos y sin fuerzas me encuentro / para arrancarle nuevos tesoros a la mina!… / En el jardín
¡felicidad!… ¡felicidad!… dulzura…¡Felicidad!… ¡Felicidad!… Dulzura / del labio y paz del alma… Te he buscado / sin tregua, eternamente, en la hermosura, / en el amor y el arte… ¡Y no te he hallado! / En vano, el alma, sin cesar te nombra
¡oh enfermas manos ducales!…¡Oh enfermas manos ducales, / olorosas manos blancas!… / ¡Qué pena me da miraros, / inmóviles y enlazadas, / entre los mustios jazmines / que cubren la negra caja! / ¡Mano de marfil antiguo, / mano de ensueño y
¡qué suavidad, qué suavidad de raso!…¡Qué suavidad, qué suavidad de raso, / qué acariciar de plumas en el viento; / en terciopelos se apagó mi paso / y en remansos de seda el pensamiento! / Todo impreciso es como en un cuento, / se desborda en
¿conoce alguien el amor?¿Conoce alguien el amor? / ¡El amor es un sueño sin fin! / Es como un lánguido sopor / entre las flores de un jardín… / ¿Conoce alguien el amor? / Es un anhelo misterioso / que al labio hace suspirar, / torna a