francisco martínez de la rosa
el cementerio de momo: epitafiosYace aquí un mal matrimonio, / Dos cuñadas, suegra y yerno... / No falta sino el demonio / Para estar junto el infierno. / pareados con rima consonante, / ¡En sepulcr
la muerteAl borde está de una tumba / La inexorable deidad, / Mal ceñido el negro manto, / Lívida la horrenda faz, / Y la planta descarnada / Sobre una corona real: / En tablas
la niña descoloridaPálida está de amores / mi dulce niña. / ¡Nunca vuelven las rosas / a sus mejillas! / Nunca de amapolas / o adelfas ceñida / mostró Citerea / su frente divina. / Téjenle gu
la soledadÚnico asilo en mis eternos males, / Augusta soledad, aquí en tu seno, / Lejos del hombre y su importuna vista, / Déjame libre suspirar al menos: / Aquí, a la sombra
la tormenta¿Hubo n día jamás, un solo día, / cuando el amor mil dichas me brindaba, / en que la cruda mano del destino / la copa del placer no emponzoñara? / Tú lo sabes, mi b
reloj de arena¡Cuán rápida desciende / la arena ante mi vista; / y cada leve grano / lleva un mísero instante de mi vida! … / Tardos los juzga el Tiempo, / y el curso precipita, / y