francisco hernández
a estas palabras menudas-A estas palabras menudas se las va a llevar / la trampa, me aseguras. / Y añades en voz baja: / -Ojo con el hoyo hirviente / de las bellas bailarinas tramposas.
ahora, rojo es el lenguajeAhora, rojo es el lenguaje, / rojo como mi lengua cuando pasa / sobre la flor labiodental del flamboyán. / Ahora, tu cara es roja, / roja como cuando se enfrenta / a
antojo de trampa1 / Suena el color dorado en las orillas del ojo, / del mar del ojo, del mal de ojo. / Sueña una imagen color naranja / con ser, eternamente, / una perseguidora quint
desnuda eres como una calleDesnuda eres como una calle / subes, te abres, serpeas, te angostas, / doblas, sigues mis pasos y desembocas.
el cazadorIbas a la montaña en busca de jaguares, / tapires o faisanes. / Siempre te acompañaba la mujer de otro. / En mis sueños te veía raudo por la playa, / eludiendo tena
en las trampas de los ojosEn las trampas de los ojos / el paisaje y su escritura verde, / la tierra y su amor calizo, / la luz y sus remolinos amarillos. / El tránsito hacia los escalofríos,
fantasmaAmo las líneas nebulosas de tu cara, / tu voz que no recuerdo, / tu racimo de aromas olvidados. / Amo tus pasos que a nadie te conducen / y el sótano que pueblas co
gotaUna gota de anís / resbala por tus muslos / con la indiferencia / de un barco que se aleja. / Suena el color dorado en las orillas del ojo, / del mar del ojo, del mal
habla scardanelliI / Cómo cantarte, Diótima, sin vino / y con el piano mudo que a señas me congela. / Cómo describir, en su cadencia, tus lentas ceremonias / si no puedo beberte de
hasta que el verso quedeQuitar la carne, toda, / hasta que el verso quede / con la sonora oscuridad del hueso. / Y al hueso desbastarlo, pulirlo, aguzarlo / hasta que se convierta en aguja
hecho de memoriaPara Jorge Esquinca / El poeta no duerme: / viaja por la cuerda del tiempo. / El poeta está hecho de memoria: / por eso lo deshace el olvido. / El poeta no descansa: /
la primera mujer que recorrió mi cuerpoLa primera mujer que recorrió mi cuerpo / tenía labios de maga: labios verdes y azules, / con sabor a fruto silvestre, / con señales indescifrables como la miel o
las gastadas palabras de siempreDéjame recordarte las gastadas palabras de siempre, / los armarios que encierran la humedad de los puertos / y el sabor a betel que dejas en mis labios / cuando d
mar de fondo (2)Cierro los ojos. Me arrastra el sopor hacia los territorios de la fiebre y, mecánicamente, limpio mis dedos pegajosos de semen en la trama del mosquitero. / O
mar de fondo (viii)La primera mujer que recorrió mi cuerpo tenía labios de maga: labios verdes y azules, con sabor a fruto silvestre, con señales indescifrables como la miel o
mar de fondo (x)Paura no tiene cono: tiene un molusco arroz entre las piernas, un coral palpitante, un fruto que perfuma mis vísceras y el aliento de los tiburones. / Cuentan
mar de fondo (xi)A una mujer que va de viaje al mar es inútil llenarla de palabras. / El mar le chupa los vertederos de la sinovia, le abrillanta la voz, dibuja su abdomen en
mar de fondo (xiv)Antes de que llegara el tiempo de la fiebre, un tacuazín devoró a la guacamaya que alegraba lo sórdido del patio. / Mi padre, conmovido por mi desesperación,
mar de fondo (xviii)A partir de septiembre el río no ha hecho más que crecer. / Se lleva lo que a su paso encuentra: casas, puentes, arrumbadas berlinas y muros de contención. La
mar de fondo (xx)Sentado al borde de la cama, es decir, al borde del abismo, miro el suelo distante que me espera. Lo toco con la punta del pie como se toca el agua de un es
mariposaTu sexo, / una mariposa negra. / Y no hay metáfora: / entró por la ventana / y fue a posarse / entre tus piernas.
mis manos en tu espaldaMis manos en tu espalda / desconocen la artritis / y las sombras de la deformación. / Mis manos, en tus muslos, / no piensan en un río / ni en la inconsciencia de la
muero por deslizar, verticalmenteMuero por deslizar, verticalmente, / mi lengua entre tus labios. / Por humedecer, horizontalmente, / el imposible rencor de tus encías. / Se me antojan tus ojos cua
nubes a lo lejosNubes a lo lejos, / sobre el hilo tenso de la carretera. / Frente a nosotros, / manos azules desanudando / el hilo tenso de la carretera. / Puestos a secar, / tus deseo
palabras de la griegaNo me guardes en tu imaginación. / No me pienses. / Tus ojos están llenos de espléndida ponzoña. / No me mires. / Que mi saliva te inunde la garganta. / No me asfixie