PAIS POEMA

Libros de francisco álvarez

Autores

francisco álvarez

abrazos
«Tenme junto a ti de mil maneras» / I / Hambrientos y desnudos, / van mis brazos en busca de un abrazo, / arrastrando abandono, / y abiertos en silencio en doble arco. / En las mieses maduras del gentío, / sepa
amor ausente
Fue un amor a distancia, absorbente y profundo, / que vertió luz intensa sobre mi estéril mundo. / Fue el clamor estentóreo de vibrante campana, / resucitando el eco de una pasión temprana. / Vino como un
ante el espejo
Me ha engañado el espejo, dulce engaño, / devolviendo una imagen que no es mía; / mi desnudez le ofrezco cada día / envuelta sólo en el vapor del baño. / Nunca me devolvió un reflejo extraño, / sólo a mí, e
besos dormidos
Vendrán los besos, y traerán silencio, / y nos preguntaremos quiénes somos, / dónde nos conocimos, qué buscamos, / y tal vez nos respondan nuestros ojos, / ignorantes del miedo a la palabra, / pues la verda
breverías
92 / Sentirás una noche de repente / tibio temblor que sobre ti resbala. / No es el roce de un ángel con el ala, / sino mis labios al besar tu frente. / 97 / ¡Cómo me sorprendió la mansedumbre / de tus manos ro
cuando de ti me vaya
Al llegar el momento, / ha de llorar la luna con lágrimas de estrellas / haciendo más oscuro en la noche el firmamento, / pero serán las tuyas más tristes y más bellas. / Cuando llegue el momento se aferr
deja
Si los mínimos dedos de la lluvia / tiemblan sobre tu rostro y se deslizan; / si te envuelve el embozo / de la ligera capa de la brisa; / si el espejo sonríe / cada vez que le miras; / y se elevan del mar múl
desnudo
Desnuda al pie de la vetusta encina / alza los brazos en ofrecimiento, / y el arroyo se acerca, claro y lento, / roba sus formas y se arremolina. / Desierto está el paisaje. En la colina / rompe el amanecer
dulce y triste
¡Qué dulce es querer mucho, pero también qué triste! / ¿Por qué esperamos tanto y obtenemos tan poco? / ¿Por qué si uno se entrega el otro se resiste? / ¿Por qué el amor es ciego, y sordo, y mudo, y loc
él
Hay en tu rostro un gesto de embeleso / al ajustar tu mano mi corbata; / y me encuentro vestido con exceso / al ver tu desnudez bajo la bata. / De repente me asaltan intenciones / que sacuden la fibra del s
el viento
Vino primero tenue y acarició su pelo, / nube de mariposas rozando sus mejillas; / era el beso de un ángel flotando en las orillas / de sus ojos azules con reflejos de cielo. / Y se agitó en ligeros y sua
ella
Desnúdenme tus manos lentamente / sobrenadando senos y caderas, / y desliza tus dedos diligente / entre botones, lazos, cremalleras. / Mira mis ojos y ábreme la blusa, / y descuelga los pechos prisioneros, /
en mis rodillas
Sentada en mis rodillas y a mi cuello abrazada, / se ha detenido el tiempo, la palabra dormita, / el pensamiento inmóvil no se ocupa de nada, / e ignoran los oídos a quien murmura o grita. / Qué lejanas l
en ti
Quisiera ser tu propio pensamiento, / la inseparable sombra que te siga / si no ya como amante, como amiga, / en sol, en luna, en luz de apartamento. / Quisiera ser el vaho de tu aliento, / la inquietud afe
huellas del beso
No sé por qué tus labios me despiertan / besos lejanos que jamás me diste; / no saben desterrarlos, o no aciertan / a dejarlos dormir. Cuando viniste, / rozándome la carne, de puntillas, / nadie te vio, nad
junto al fuego
Ven hacia mí en silencio, con la sonrisa abierta, / absorbiendo en los ojos la noche iluminada; / deslízame en la mano la imperceptible oferta / del rayo que la luna depositó en tu almohada. / Reclínate e
juntos
Por cauce horizontal y paralelo, / mi mano, cabalgando en tu figura, / baja de la cadera a la cintura, / ronda los senos y ensortija el pelo. / Tu intimidad sensual levanta el vuelo / descubriendo vibrante
llévame contigo
¿No me ves sumergida en el silencio, / y amordazada en soledad y olvido? / Al pasar por la sombra de mi vida, / dame la mano y llévame contigo. / Te esperé tantos años sin saberlo, / perdida dentro de mi la
los cuatro elementos
Si tú fueras agua, yo quisiera ser / la copa de plata que te abrazaría; / o en tus humedades me sumergiría, / íntima, adaptable, profunda mujer. / Si tú fueras tierra, yo sería el pie / descalzo y ligero qu
manos lejanas
«Muchas cosas sabe Onán / que nunca supo Don Juan» / ( A. Machado ) / Me despierta el crujido de la seda / liberando la piel efervescente, / y entre mis dedos el temblor se enreda / de una suave atrevida mano
pérdida
Recórreme la ruta del recuerdo, / tan desierta sin ti que nadie ha impreso / huellas sobre tus huellas, y me pierdo / en la niebla que impide tu regreso. / El ángel del olvido / contra mi mente alzó espada
quietud
Sentada a media luz en mi rodilla, / y una sonrisa tenue y luminosa / como las alas de una mariposa, / me reclinó en el hombro la mejilla / y abandonóse inmóvil, silenciosa. / Se me quedó dormida entre los
quizá
Percibo tu presencia sin estar a mi lado, / y oigo tu breve paso hallándote tan lejos; / siento tu escalofrío sin haberte tocado, / y aún cerrando los ojos me ciegan tus reflejos. / Veo pasar las sombras
regeneración
Déjame penetrar en tu memoria / para arrancar de cuajo con mis manos / los recuerdos crueles, inhumanos, / que oscurecen el cielo de tu historia. / He de restablecer toda la gloria / de los tiempos felices,
sex(t)o sentido
En mi letargo estoy, adormecido, / flotando en sueños lánguidos y oscuros, / confinado a la sombra de dos muros, / y relegado a transitorio olvido… / Tu perfume me indica que has venido, / la mano percibió
silencio y lejanía
Vino, me amó y partió; dejó a su paso / plenitudes, placeres y vacíos; / se perdió como el sol en el ocaso, / como se pierden en el mar los ríos. / Ha de tener el sol otra alborada, / y aunque el río se va,
sólo tenemos un beso
Beso indeleble, beso insuficiente, / compendio de inseguras realidades / y perspectivas de fugacidades, / entre ayer y mañana estrecho puente. / A tu vida amarrada, dependiente / de tan inciertas eventualid
tu geografía
Permíteme explorar tu geografía / y aprender los secretos de tu historia. / Yo te abriré el caudal de mi memoria, / me guardarás en ti, y tú serás mía. / Contemplaré de cerca tu paisaje, / observándolo dulc
tu sombra
Sin vacilar, tu sombra fugitiva / desliza imperceptible su figura / bajo mi puerta, cada noche oscura, / abrazándose a mí, tensa y lasciva. / Indiferentemente insensitiva / al sueño de mi esposa, me procura
tus manos
Ah, las manos, tus manos, cómo extraño / la suavidad, la firme contextura, / su roce de caderas y cintura, / y los sondeos íntimos del baño. / Intento duplicar cada peldaño / trepando palmo a palmo mi estat
virginal
Te vi en el vórtice del remolino / de luz, ceñido en torno a tus caderas, / la túnica arrancada por el viento, / sobre fondo de estrellas, / rebaños de centauros / chapoteando en juego en la ribera. / Protegí