PAIS POEMA

Libros de francisco a. de icaza

Autores

francisco a. de icaza

ahasvero
Toma el bordó, peregrino; / como ayer a la alborada, / hoy con la noche mediada / has de emprender el camino. / Ya de las aves el trino / no alegrará tu jornada; / está la noche cerrada, / negro y callado el ca
aldea andaluza
De toda tu belleza en mí solo perdura, / entre el deslumbramiento de la intensa blancura / de la cal luminosa que tus muros enjarra, / la queja de una copla que los aires desgarra, / y en el calcinamiento
el encanto del libro
Desperté de mis sueños al dolor de la vida, / y hallé de mi pasado todo el derrumbamiento, / y vi mis viejos libros como el arma el suicida / a quien no quiso detener en su intento. / Parte de mi existenc
en la noche
Los árboles negros, / la vereda blanca, / un pedazo de luna rojiza / con rastros de sangre manchando las aguas. / Los dos, cabizbajos, / prosiguen la marcha / con el mismo paso, en la misma línea, / y siempre e
estancia
Este es el muro, y en la ventana / que tiene un marco de enredadera, / dejé mis versos una mañana, / una mañana de primavera. / Dejé mis versos en que decía / con frase ingenua cuitas de amores; / dejé mis ve
las horas
¿Para qué contar las horas / de la vida que se fue, / de lo porvenir que ignoras? / ¡Para qué contar las horas! / ¡Para qué! / ¿Cabe en la justa medida / aquel instante de amor / que perdura y no se olvida? / ¿Ca
paisaje de sol
Azul cobalto el cielo, gris la llanura / de un blanco tan intenso la carretera, / que hiere la retina con la blancura / de la plata bruñida que reverbera. / Allá lejos, muy lejos, una palmera, / tras unas t
preludio
También el alma tiene lejanías; / hay en la gradación de lo pasado / una línea en que penas y alegrías / tocan en el confín de lo soñado: / también el alma tiene lejanías. / En esos horizontes de olvido / la
reliquia
En la calle silenciosa / resonaron mis pisadas; / al llegar frente a la reja / sentí abrirse la ventana. . . / ¿Qué me dijo? ¿Lo sé acaso? / Hablamos con el alma. . . / como era la última cita, / la despedida f
sensación de regreso
¡Madre, madre, aquí estoy. Cuando la suerte quiso, / como bohemio errante dejé tu paraíso / y fui de gente en gente / y fui de Corte en Corte; / de los soles de Oriente a las brumas del Norte; / pero ni el
vesperal
El pastor su rebaño en el redil encierra / y del prado brumoso viene una voz lejana: / es aguda en la esquila y grave en la campana. . . / Una niebla de ensueño se extiende por la tierra. . . / El cobre d