PAIS POEMA

Libros de francesco petrarca

Autores

francesco petrarca

a una joven en un verde laurel
Vi más blanca y más fría que la nieve / que no golpea el sol por años y años; / y su voz, faz hermosa y los cabellos / tanto amo que ahora van ante mis ojos, / y siempre irán, por montes o en la riba. / Irá
amor lloraba, y yo con él gemía
Amor lloraba, y yo con él gemía, / del cual mis pasos nunca andan lejanos, / viendo, por los efectos inhumanos, / que vuestra alma sus nudos deshacía. / Ahora que al buen camino Dios os guía, / con fervor a
bendito sea el año, el punto, el día
Bendito sea el año, el punto, el día, / la estación, el lugar, el mes, la hora / y el país, en el cual su encantadora / mirada encadenóse al alma mía. / Bendita la dulcísima porfía / de entregarme a ese amo
el que su arte infinita y providencia
El que su arte infinita y providencia / demostró en su admirable magisterio, / que, con éste, creó el otro hemisferio / y a Jove, más que a Marte, dio clemencia, / vino al mundo alumbrando con su ciencia /
en la muerte de laura
Sus ojos que canté amorosamente, / su cuerpo hermoso que adoré constante, / y que vivir me hiciera tan distante / de mí mismo, y huyendo de la gente, / Su cabellera de oro reluciente, / la risa de su angéli
fue el día en que del sol palidecieron
Fue el día en que del sol palidecieron / los rayos, de su autor compadecido, / cuando, hallándome yo desprevenido, / vuestros ojos, señora, me prendieron. / En tal tiempo, los míos no entendieron / defender
llorando voy los tiempos ya pasados
Llorando voy los tiempos ya pasados / que malgasté en amar cosas del suelo, / en vez de haberme levantado en vuelo / sin dar de mí ejemplos tan menguados. / Tú, que mis males viste porfïados, / invisib
los que escucháis en rimas el desvelo
Los que escucháis en rimas el desvelo / del suspirar que al corazón nutriera / al primer yerro de la edad primera, / cuando era en parte otro del que hoy suelo; / del vario estilo con que hablo y celo, / en
los que, en mis rimas sueltas
Los que, en mis rimas sueltas, el sonido / oís del suspirar que alimentaba / al joven corazón que desvariaba / cuando era otro hombre del que luego he sido; / del vario estilo con que me he dolido / cuando
mi loco afán está tan extraviado
Mi loco afán está tan extraviado / de seguir a la que huye tan resuelta, / y de lazos de Amor ligera y suelta / vuela ante mi correr desalentado, / que menos me oye cuanto más airado / busco hacia el buen c
mis venturas se acercan lentamente
Mis venturas se acercan lentamente, / dudando espero, el ansia en mí renace, / y aguardar y apartarme me desplace, / pues se van, como el tigre, velozmente. / Ay de mí, nieve habrá negra y caliente, / sierr
muerte ha apagado el sol que me cegaba
Muerte ha apagado el Sol que me cegaba, / y en tinieblas mi vista ha hecho sumirse; / roble y olmo el laurel veo convertirse; / tierra es la que frío y calor daba: / y, viendo así mi bien, el mal no acaba
no tengo paz ni puedo hacer la guerra
No tengo paz ni puedo hacer la guerra; / temo y espero, y del ardor al hielo paso, / y vuelo para el cielo, bajo a la tierra, / nada aprieto, y a todo el mundo abrazo. / Prisión que no se cierra ni des-ci
porque una hermosa en mí quiso vengarse
Porque una hermosa en mí quiso vengarse / y enmendar mil ofensas en un día, / escondido el Amor su arco traía / como el que espera el tiempo de ensañarse. / En mi pecho, do suele cobijarse, / mi virtud pech
si con suspiros de llamaros trato
Si con suspiros de llamaros trato, / y al nombre que en mi pecho ha escrito Amor, / de que el Laude comienza ya el rumor / del primer dulce acento me percato. / Vuestra realeza, que hallo de inmediato, / re
si el fuego con el fuego no perece
Si el fuego con el fuego no perece / ni hay río al que la lluvia haya secado, / pues lo igual por lo igual es ayudado, / y a menudo un contrario al otro acrece, / Amor -que un alma en dos cuerpos guarece-
soneto
Bendecidos el año, el mes, el día / y la estación y el sitio y el instante / y el hermoso país en que delante / de su mirar mi voluntad rendía. / Y bendecida la tenaz porfía / de amor entre mi pecho palpita
soneto a laura
Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra, / y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo; / y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra; / y nada aprieto y todo el mundo abrazo. / Quien me tiene en prisión, ni
tan descarriado está mi desvarío
Tan descarriado está mi desvarío / detrás de la que en fuga se revela, / y de lazos de Amor ligera vuela, / delante del pausado correr mío; / que, cuanto más en adestrar porfío, / menos presta oído y se cau
veintiún años me tuvo amor ardiendo
Veintiún años me tuvo Amor ardiendo / alegre, y en la pena esperanzado, / para después que el bien me fuese alzado / tenerme otros diez años más gimiendo. / Mi vida, ya cansado, ahora reprendo / por tanto e
virgen hermosa, que de sol tocada
Virgen hermosa, que de sol tocada, / coronada de estrellas, al Sol sumo / gustaste tal que en Ti Su luz ha sido, / de amor por celebrarte me consumo, / mas no sé sin tu ayuda decir nada, / y del que por amo