País Poema - Autores

fernando paz castillo

cuando mi hora sea llegada
Yo que he visto / tanto dolor / y odio / del hombre contra el hombre, / por ideas profundas / o por simples palabras. / Yo que he visto los cuerpos / en las sombras / acech
dios y hombre
Ante el misterio, / lejana realidad, / Dios en silencio, / teme el espíritu encontrarse / libre del cuerpo / tierra que familiarmente lo acompaña, / cárcel oscura y fug
el cuerpo, criatura delicada
El cuerpo, criatura delicada, / tierno como las rosas en el alba, / conserva su frescura primera junto al miedo / que vive de él, y en soledad profunda / lo devora
el espíritu es trágico
El espíritu es trágico / pero el cuerpo es bello / y solemne / bajo el hilo de plata del silencio / que oculta entre cenizas las palabras, / las palabras / que duelen y
el muro
I / Un muro en la tarde, / y en la hora / una línea blanca, indefinida / sobre el campo verde / y bajo el cielo. / II / Un pájaro -en hoja y viento- / ha puesto su canción
en el día
I / En el día / amo la noche / y en la noche el día. / Pero en la tarde, / entre colores vagos / me amo a mí mismo. / Porque entonces soy / como el recuerdo de algo que hic
es bello el cuerpo
Es bello / el cuerpo / y su misterio; / íntegramente bello / como el sol entre los astros… / Tierra enaltecida / por el sagrado soplo silencioso; / profundo consuelo del
la mujer que no vimos
Se alejó lentamente / por entre los taciturnos pinos, / de frente hacia el ocaso, como las hojas y como la brisa, / la mujer que no vimos. / Bajo una luz de naranja
las cosas y sus nombres
Las cosas y sus nombres / son símbolos confusos / que acompañan al hombre en su destierro, / en su andar de adivino / entre alboradas. / Ingenuas compañeras de un rec
misterio
I / Escribo este poema / como si fuera / el último. / Como si todo cuanto miro / ahora, / en tomo mío / recreara el signo, / sin embargo amable, / de cosas desechadas, / que un
perdido
He caminado tanto / que ya no puedo distinguir mis huellas. / He perdido el camino tantas veces / y tantas veces he emprendido nuevas sendas / que desconozco el pun
pero los ojos
Pero los ojos, / los misteriosos ojos extasiados / son risueño consuelo del espíritu: / suave ternura de contemplar la vida / y contemplar la nada, / de sentir la car
poesía
La calma, / lejana, íntima / que tiene el ímpetu audaz / del monte altivo. / El resplandor dormido, / más rojo que el rojo / y menos rojo / que el rojo, / sobre la inquieta
un pensamiento
Un pensamiento fijo / tu rostro modela / y tu vida concentra en torno a él / como la piedra / el agua, toda intacta, de la fuente. / Tu vida no es más que pensamiento
¡el espíritu libre!
¡El espíritu libre! / honda zozobra, / quemadura de llama en agonía, / nostalgia del vivir inteligente / asomado a la orilla de la muerte. / Angustia cuotidiana de al