País Poema - Autores

fernando de herrera

a vuestro grave y muerto hielo frío
A vuestro grave y muerto hielo frío, / temiendo el niño ciego su aspereza, / opuso con inútil rustiqueza / el leve y vivo ardiente fuego mío. / Su nieve muestra y l
amor, en un incendio no acabado
Amor, en un incendio no acabado / ardí del fuego tuyo, en la florida / sazón y alegre de mi dulce vida, / todo en tu viva imagen transformado. / Y ahora, oh vano er
ardientes hebras do se ilustra el oro
Ardientes hebras do se ilustra el oro, / de celestial ambrosía rociado / tanto mi gloria sois y mi cuidado / cuanto sois del amor mayor tesoro, / luces que al estre
betis, que en este tiempo solo y frío
Betis, que en este tiempo solo y frío / escuchas mi dolor, del hondo asiento, / acoge en tu quieto movimiento / los últimos suspiros que yo envío; / y, si tiene val
canción 1
Voz de dolor, y canto de gemido, / y espíritu de miedo, embuelto en ira, / hagan principio acerbo a la memoria / d’ aquel día fatal, aborrecido, / que Lusitan
como en la cumbre ecelsa de mimante
Como en la cumbre ecelsa de Mimante, / do en eterna prisión arde y procura / alzar la frente airada y guerra oscura / mover de nuevo al cielo el gran gigante, / se
cual de oro el cabello ensortijado
Cual de oro el cabello ensortijado / y en mil varias lazadas dividido, / y cuanto en más figuras esparcido / tanto de más centellas ilustrado. / Tal de lucientes he
de bosque en bosque, de uno en otro llano
De bosque en bosque, de uno en otro llano, / solo, en medroso horror y sombra oscura, / voy suspirando ausente, y la luz pura / busco, que me encubrió el amor tir
el fuego que en mi alma se alimenta
El fuego que en mi alma se alimenta, / y consume al estéril duro frío, / da vida al casi muerto pecho mío, / y en virtud de sus llamas me sustenta. / Justo es que m
esta desnuda playa
Esta desnuda playa, esta llanura / de astas y rotas armas mal sembrada, / do el vencedor cayó con muerte airada, / es de España sangrienta sepultura. / Mostró el va
incendio de troya
El bravo fuego sobre el alto muro / del soberbio Ilión crecía airado, / y todo por mil partes derramado, / se envolvía confuso en humo oscuro. / Caía traspasado por
inmenso ardor de eterna hermosura
Inmenso ardor de eterna hermosura / en vuestra dulce faz se me aparece, / y en mis entrañas arde y siempre crece / con inmortal incendio virtud pura. / Con alteza y
las hebras de oro puro que la frente
Las hebras de oro puro que la frente / cercan en ricas vueltas, do el tirano / señor teje los lazos con su mano, / y arde en la dulce luz resplandeciente; / cuando
las hebras que cogía en lazos de oro
Las hebras que cogía en lazos de oro / con arte vuestra blanca y tierna mano, / miraba, y el semblante altivo y llano / y la florida luz que amando adoro. / Creía e
mi bello sol, si voy de vos ausente
Mi bello sol, si voy de vos ausente / a parte extraña, do el dolor me ofende, / y el fuego, que mi alma presa enciende, / en dulce amor contino está presente; / aun
osé y temí
tanto que desprecié el temor cobarde; / subí a do el fuego más me enciende y arde / cuanto más la esperanza se desvía. / Gasté en error la edad florida mía, / ahora
osé y temí, mas pudo la osadía
Osé y temí, mas pudo la osadía / tanto que desprecié el temor cobarde; / subí a do el fuego más me enciende y arde / cuanto más la esperanza se desvía. / Gasté en e
pensé, mas fué engañoso pensamiento
Pensé, mas fué engañoso pensamiento, / armar de puro hielo el pecho mío; / porque el fuego de Amor al grave frío / no desatase en nuevo encendimiento. / Procuré no
por la victoria de lepanto
Cantemos al Señor, que en la llanura / Venció del ancho mar al Trace fiero; / Tú, Dios de las batallas, tú eres diestra, / Salud y gloria nuestra. / Tú rompiste las
rojo sol
Rojo sol, que con hacha luminosa / cobras el purpúreo y alto cielo, / ¿hallaste tal belleza en todo el suelo, / que iguale a mi serena Luz dichosa? / Aura süave, bl
rojo sol que con hacha luminosa
Rojo sol que con hacha luminosa / coloras el purpúreo alto cielo, / ¿hallaste tal belleza en todo el suelo, / que iguale a mi serena luz dichosa? / Aura suave, blan
serena luz, presente, en quien espira
Serena Luz, presente, en quien espira / divino amor, que enciende y junto enfrena / pecho gentil, que en la mortal cadena / al alto olimpo glorioso aspira; / ricos
soneto i
Yo voy por esta solitaria tierra, / de antiguos pensamientos molestado, / huyendo el resplandor del sol dorado, / que de sus puros rayos me destierra. / El paso a l
suave filomena, que tu llanto
Dulce el fuego de amor, dulce la pena, / y dulce de mi daño es la memoria / cuando renueva amor la antigua historia / que a su grave tormento me condena; / mas cuan
subo con tan gran peso
Subo con tan gran peso quebrantado / por esta alta, empinada, aguda sierra, / que aun no llego a la cumbre cuando yerra / el pie y trabuco al fondo despeñado. / Del
subo con tan gran peso quebrantado
Subo con tan gran peso quebrantado / por esta alta, empinada, aguda sierra, / que aún no llego a la cumbre, cuando yerra / el pie, y trabuco al fondo despeñado. / D
temiendo tu valor
sublime Carlo, el bárbaro africano, / y el bravo horror del ímpetu otomano / la altiva frente humilla quebrantada. / Italia en propia sangre sepultada, / el invenci
temiendo tu valor, tu ardiente espada
Temiendo tu valor, tu ardiente espada, / sublime Carlo, el bárbaro africano, / y el bravo horror del ímpetu otomano / la altiva frente humilla quebrantada. / Italia
trenzas que en la serena y limpia frente
Trenzas que en la serena y limpia frente / de anillos de oro crespo coronadas / formais lucientes vueltas y lazadas, / donde el mayor Vulcano espira ardiente, / el
voy siguiendo la fuerza de mi hado
por este campo estéril y ascondido; / todo calla y no cesa mi gemido / y lloro la desdicha de mi estado. / Crece el camino y crece mi cuidado, / que nunca mi dolor
voz de dolor y canto de gemido
Voz de dolor y canto de gemido / Y espíritu del miedo, envuelto en ira, / Hagan principio acerbo a la memoria / De aquel día fatal, aborrecido, / Que Lusitania míse
yo vi a mi dulce lumbre que esparcía
Yo vi a mi dulce Lumbre que esparcía / sus crespas ondas de oro al manso viento, / y con suave y tierno movimiento / mi duro corazón enternecía; / mi rustiqueza y t
yo vi en sazón alegre un tierno pecho
Yo vi en sazón alegre un tierno pecho / ufano dulcemente con mi pena, / y que anudarnos pudo en su cadena / el ya cortés amor con lazo estrecho. / Yo veo el bien qu
yo vi unos bellos ojos
con dulce flecha un corazón cuitado, / y que para encender nuevo cuidado / su fuerza toda contra mí pusieron. / Yo vi que muchas veces prometieron / remedio al mal,
yo vi unos bellos ojos, que hirieron
Yo vi unos bellos ojos, que hirieron / con dulce flecha un corazón cuitado, / y que para encender nuevo cuidado / su fuerza toda contra mí pusieron. / Yo vi que muc
yo voy por esta solitaria tierra
de antiguos pensamientos molestado, / huyendo el resplandor del sol dorado, / que de sus puros rayos me destierra. / El paso a la esperanza se me cierra, / de una a
¿dó vas? ¿dó vas, crüel, dó vas?; refrena
“¿Dó vas? ¿dó vas, crüel, dó vas?; refrena, / refrena el presuroso paso, en tanto / que de mi dolor grave el largo llanto / a abrir comienza esta honda vena;
¿por qué renuevas este encendimiento…
¿Por qué renuevas este encendimiento, / tirano Amor, en mi herido pecho? / Que ya, casi olvidado del mal hecho, / vivía en soledad de mi tormento. / Cuando más desc