fernando charry lara
a la poesíaAl soñar tu imagen, / bajo la luna sombría, el adolescente / de entonces hallaba / el desierto y la sed de su pecho. / Remoto fuego de resplandor helado, / llama donde palidece la agonía, / entre glaciales nu
al ausenteRecuerdo de Jorge Gaitán Durán / Si tu desnudo gesto inmóvil / si tu rostro que estalló de pronto ante un espejo / Si tu voz mutilada por el árbol por la nube / Si tu paso callado por un sótano / Una obstin
blanca taciturnaQué día de silencio enamorado / vive en mi gesto vago y en mi frente. / Qué día de nostalgia suavemente / solloza amor al corazón cansado. / Alta, dulce, distante, se ha callado / tu nombre en mi voz fiel,
ciudadPor el aire se escucha el alarido, el eco, la distancia. / Alguien con el viento cruza por las esquinas y es un / [instante / su mirada como puñal que arañara la sombra. / Desde el desvelo se oyen sus pis
como la olaCon llegada de espuma hasta la playa triste, / oscura ola de esplendor lunar extendido, / tú cruzas, tú cruzas / con remoto ardor despertando mi beso / en el mar delirante de la noche. / En fuga siempre, ll
el exilioEl hombre entristecido mira / caer vehemente la luz a su ventana: / distraído contempla la distancia / de espumas como olas, lejanías. / Leves despiertan a su nostalgia / los reflejos de otros días, / y es oc
el lagoÉrase entre la luz de la mañana / Alta y desierta nube de otro tiempo / Me mirabas llegar desconocido / Aire írio cristal pálido día / Llovía luego un agua verde entre el paisaje / Un agua azul y plata por
el verso llega de nocheEn la ciudad de bruma la fiesta / de las noches es un bosque / de cabelleras oscuras y de estrellas. / Turbándome con sus pálidos dedos de rocío / como entre los amantes sorpresivas palabras, / su silencio
fantasmaEsbelta sombra dulce, sombra con ademán de entrega, / cuerpo en forma de cielo y sueño, reposas en el aire, / rompes el silencio con el corazón a borbotones, / pero me dejas en suspenso, extraña. / sólo p
jardín nocturnoLa mancha del cielo azul, sombras de árboles, sombras de nubes, / y alrededor muros, ruinas, piedras que en el silencio / son frío, si la mano, si el pensamiento las roza. / De noche, retraído y apasion
llanura de tuluáAl borde del camino, los dos cuerpos / uno junto del otro, / desde lejos parecen amarse. / Un hombre y una muchacha, delgadas / formas cálidas / tendidas en la hierba, devorándose. / Estrechamente enlazando s
llegar en silencioDespierto en la noche lleno de palabras / como envuelta entre las llamas de la música / se levanta una casa en la distancia. / Un perfume hay, un valle de silencio, / un lento roce o beso se aproximan, ca
madrugadaCiudad de los adioses, invernal, cilo gris / donde la hora impalpable amanece / con un monótono color ya repetido. / Hay quien intenta, junto a los muros / de sus turbias esquinas silenciosas, / descubrir l
olvidoLos días que uno tras otro son la vida… / Aurelio Arturo / La trémula sombra ya te cubre. / Sólo existe el olvido, / Desnudo, / Frío corazón deshabitado. / Y ya nada son en ti las horas / Las taciturnas horas q
pensamientos del amanteYa que la intimidad la noche la criatura / Sombreada contra el Sol aquella tarde / Y por una avenida de incorpórea / Luz los pasos que hoy resuenan / En un espacio donde todo calla / (Es más hondo el amor q
testimonioEran vísperas del crimen el empedrado, / la tarde, / el sol caído violentamente hacia el oeste, / cuando, desde balcón a la plaza, / vaías / negros jinetes cruzar. / Remotos, pálidos, silenciosos, / iban / en len
versos del anochecerCuando la nube del anochecer definitivamente se borra / oyes girar / leves árboles verdes por la espesura / de hojas que son lentas respiraciones amorosas. / El aire como vaga sucesión de montañas / que de
viajeroLa extrañeza del lugar aunque / lo imaginaba. Lo interminable del instante / y lo áspero. Un comedor vasto como el hastío, / Mas aquí, en reposo, / el mudo mantel, el atardecer / junto a la sombra / de los re