félix grande
casida de la alta madrugadaCuando te acuerdes de mi cuerpo / y no puedas dormir / y te levantes medio desnuda / y camines a tientas por tus habitaciones / borracha de estupor y de rabia / en algún lugar de la Tierra / yo andaré insomne
del árbol de los tiemposDel árbol de los tiempos nos hemos desprendido / bajo todo un sistema de galaxias de años; / y ahora estamos mirándonos y nos vemos extraños / igual que dos océanos que se hubieran unido; / hemos viajado
el infiernoEl bien irreparable que me hizo tu belleza / y la felicidad que se llevó tu piel / son como dos avispas que tengo en la cabeza / poniendo azufre donde consevaba tu miel. / ¡Cambió tanto la cena! Botijas d
mientras desciende el solMientras desciende el sol, lento como la muerte, / observas a menudo esa calle donde está la escalera / que conduce a la puerta de tu guarida. Dentro / se encuentra un hombre pálido, cumplida ya, remota
mudo que rompe a hablarHe querido expresarme / Toda mi vida he querido expresarme. / No tengo otro destino, otro afán, otra ley. / Fui actos sucesivos / y el olvido que destilaban / los corroía a ellos ya mí. / Sobre los actos fui
si tú me abandonarasSi tú me abandonaras te quedarías sin causa / como una fruta verde que se arrancó al manzano, / de noche soñarías que te mira mi mano / y de día, sin mi mano, serías sólo una pausa; / si yo te abandonara
una postal de nieveCuando me tienda en la vejez / como en un mal cerrado sepulcro / maldeciré tu nombre / Sólo porque esta noche / enajenado y absorto en tu cuerpo / he deseado que fueras eterna / y no sabía si pegarte o llorar
vivir a cara o cruzCarezca yo de ti / y al infortunio suceda la desgracia / y a la desgracia el cataclismo / y a todo ello asistiría / con el desinterés de un muerto. / Estés conmigo tú / y por cada brizna de dicha / que pretenda