feliciana enríquez de guzmán
madrigalDijo el Amor, sentado a las orillas / de un arroyuelo puro, manso y lento: / «Silencio, florecillas, / no retocéis con el lascivo viento; / que duerme Galatea, y si despierta, / tened por cosa cierta / que no
romance amorosoA lágrimas y a silencios / reducida, Elisio, el alma, / modo le falta a la queja, / de referirse mis ansias. / No tiene la voz acento, / no encuentra el labio palabras; / todo la pena lo oprime, / todo el dolor