evaristo ribera chevremont
a una cubanaCubana de caña de azúcar, / cubana de rosa y clavel, / cubana de río y palmera, / con sol y salina en la piel. / Especias que pican y encienden / son menos que tú en el danzón, / cubana de dientes preciosos, /
baila manuelUn farol y dos velas. Baila Manuel. La bomba. / Se voltea en el fondo su tostada figura; / y, a los golpes del cuero primitivo, se comba. / Ardor de animal joven descubre su cintura. / Resalta su finura d
canción en blanco y en rosaMujer blanca, mujer rosa. / Se me acerca o se va lejos. / Por virtud maravillosa, / se me vuelve mariposa / en un mundo de reflejos. / Mujer blanca, mujer rosa. / Se me acerca o se va lejos. / Incendiándose, se
canción marineraUna canción marinera / ahora mismo he de cantar / en la amarilla ribera / de mi bienamado mar. / Una canción marinera / ahora mismo he de cantar. / Luz dulce, arenal maduro / y rocas color marrón. / Mi corazón en
creaciónCuando el Señor, la mano fatigada / de modelar en barro las figuras, / quiso formarle a él, notó que el barro / era muy poco, preparó el que había / para plasmarle, y meditó un momento: / «Con el poco de ba
definiciónLa frente, el ojo, el cuello y el cabello. / Fúlgidos oros el cabello exuda. / En luz desnuda el cuello se desnuda. / En luz desnuda se desnuda el cuello. / No sé que gracias a su gracia anuda / el semblant
el jíbaroEn su casa de campo, que es sencilla y pequeña, / veo al jíbaro nuestro. Triste es, como su casa. / Gris, cae sobre su frente, que es rugosa, la greña. / Su cuerpo es amarillo, de escasísima grasa. / Enfr
el negro tumba los cocosTumba los cocos, negro; tumba los cocos. / Túmbalos, túmbalos, túmbalos, negro. / Tumba los cocos, tumba los cocos. / Verdes por fuera, blancos por dentro. / Dulce es la pulpa del coco de agua. / Dulce es e
el niño y el farol1 / Por el jardín, de flores / de sombra, viene el niño; / un farol muy lustroso / le relumbra en la mano. / Alumbrada, la cara / del niño resplandece. / En su pelo, los años / dulcemente sonríen. / El niño, que le
el patioEl patio, en su trinchera de alambres y cordeles, / goza la paz, templada de sol, del mediodía. / Advierto en sus rincones arrugados papeles, / montones de botellas, tirada trapería. / Soleados, orondos,
el tamarindoEl verde tamarindo bríndale al patio estrecho, / sin hierbas y arenoso, sombra ceñida y mansa; / y, dulce de amistades y años, en el techo / de zinc de la vivienda su ramaje descansa. / De los soles blanc
ellosLa tierra de las cumbres en su barro los cuaja. / Esplenden por el sobrio valor de sus figuras. / Muestran líneas del río, del matojo y la laja. / Ajustan sus espíritus a sus musculaturas. / Huelen a hier
espumaDe lo ligero de la madrugada; / de lo sutil en lo fugaz -neblina, / vapor o nube- queda en el mar fina, / fluyente y tremulante pincelada. / De lo que el mar en su extensión afina / -perla en matización, co
idioma castellanoVerbo macizo y señorial, lenguaje / de recia y transparente arquitectura. / Voz extrañada de la tierra pura, / la tierra paridora del linaje. / Horadas la centurias de tu mensaje, / urdido de vigor y de fin
la décima criollaLa décima criolla -jalón del continente, / puntal de lo indohispano- de espíritu se llena. / De autoctonía vasta, de espíritu potente, / corre por nuestras zonas de planta, mar y arena. / Propio es su con
la formaAlcánzase el estado de ventura / cuando se cumple la elevada forma, / la cual ha de lucir, en su factura, / tal como el pensamiento que la informa. / Por ímpetus y llamas interiores, / se vuelve cuajo milag
la negra muele su granoLa negra muele su grano. / Muele su grano la negra. / Muele que muele su grano / en el pilón de madera. / La negra muele su grano. / La negra, que es mansa bestia. / La negra muele su grano / en el pilón de mad
la palabraPalabra que te niegas a mi empeño; / palabra esquiva, más ardiente y pura, / cede al milagro de mi antiguo sueño / y entrégame tu amor y tu hermosura. / Yo sé que eres resumen y diseño. / Yo sé que eres esp
la sinfonia de los martillosEn el silencio áspero retumban los martillos. / Es una nueva música de vigoroso ritmo. / Es música que expone, con masculino empuje, / la rígida grandeza del proletario espíritu. / En el silencio áspero r
lengua castellanaLa lengua que arropara de vocablos mi cuna / es la lengua brotada del solar de Castilla. / Del Romancero a Lope, sin dejadez ninguna, / ofrécese en romance, soneto y redondilla. / Ni un átomo en mi forma
los eucaliptosVeo los eucaliptos que ocupan la colina, / donde reduce el trópico su barbara violencia. / Más que la luz, benéfico vapor los ilumina. / Son la agradable forma de la benevolencia. / Sus ramas se estremece
los sonetos del mar 1¿Qué viento viene cabalgando en onda / coronada de luz, y en mis oídos / deja vastos mensajes encendidos / de tantas islas de celaje y fronda? / Me imagino en azul agua redonda / barcos que parten producien
los sonetos del mar 2Velas que ayer rondaron. Todavía / se ven resplandecer en oro y plata. / El bergantín ondeante, la fragata / en largos vuelos por la lejanía. / Grata visión de mis niñeces, grata / y honda visión de ilumina
los sonetos del mar 3Mar de Dios, mar velado y protegido / por la gracia de amor en la belleza… / Uno mi pequeñez a su grandeza / y hallo en su plenitud nuevo sentido. / Mar de Dios, mar en luz, mar poseído / del misterio del m
los sonetos del mar 4Belleza misteriosa y fugitiva; / belleza que es belleza en el instante. / Insinuación celeste en el errante / misterio. Azul y rosa en aguaviva. / En lúcida presencia, en deslumbrante / y súbita apariencia,
los sonetos del mar 5¡Cómo se mueve el mar, cómo fulgura; / cómo verdes y azules eslabona; / cómo establece, en la caribe zona, / su bella y resonante dictadura! / ¡Cómo, en la vena transparente y pura / de las aguas, sus brill
mar caribeIsla de Puerto Rico, / isla de palmas / apenas cuerpo, apenas / como la Santa, / apenas posadura / sobre las aguas; / del millar de palmeras / cómo más alta, / y en las dos mil colinas / cómo llamada. / La que cómo M
noche de san juanEsta noche coruscan soles despavoridos / entre nubes monstruosas y en amontonamiento. / En la ciudad, cortada de voces y de ruidos, / vense irradiar los focos con enardecimiento. / Los buques aparecen neg
noches de puerto ricoI / Esta noche de agosto, cuando la luna esplende / clorótica y pesada, yo noto la dureza / de la estación. Mi sangre, trastornada, se extiende / por mi cuerpo, apretándome corazón y cabeza. / Bajo el calor
paisajes en nuestro cielo1 / Palmas con movimiento que son hitos / en sus ágiles pencas brilladoras / y como en sed de milenarios mitos; / y, junto a tales palmas, trepadoras. / El punto cenital abierto al bloque / de la emoción nega
san juanEl sol cubre los muelles alongados y hundidos / en el mar, que salpican cáscaras y tablones. / En los muelles, azúcar, carbón, mulatos, ruidos; / y en el mar, buques, yates, bergantines, ancones. / La ond
sinfonía en azulVoy cosechando azules en el azul escueto / de la zona del trópico. Los campos, invadidos / por vegetales masas, denuncian el secreto / de abril, el de los fuertes y lúbricos sentidos. / Por tanto azul, lo
sonetos de diosV / Dios me llega en la voz y en el acento. / Dios me llega en la rosa coronada / de luz y estremecida por el viento. / Dios me llega en corriente y marejada. / Dios me llega. Me llega en la mirada. / Dios me
valle de yabucoaValle que al clima tórrido, basto y vital conformas / tus anchurosidades y tus renacimientos. / Valle que al clima ofreces tus multiformes formas; / formas de exuberancias y de desbordamientos. / Azul de