eugenio montejo
acaciasEstremecidas como naves / acacias emergidas de un paisaje antiguo / y no obstante batidas en su fuego / bajo la negra luz de atardecida / yo miro yo asisto / a este mínimo esplendor tan denso / yo palpo / la in
adiós al siglo xxCruzo la calle Marx, la calle Freud; / ando por una orilla de este siglo, / despacio, insomne, caviloso, / espía ad honorem de algún reino gótico, / recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros / tatuados
amantesSe amaban. No estaban solos en la tierra; / tenían la noche, sus vísperas azules, / sus celajes. / Vivían uno en el otro, se palpaban / como dos pétalos no abiertos en el fondo / de alguna flor del aire. / Se
canciónCada cuerpo con su deseo / y el mar al frente. / Cada lecho con su naufragio / y los barcos al horizonte. / Estoy cantando la vieja canción / que no tiene palabras. / Cada cuerpo junto a otro cuerpo, / cada esp
cementerio de vaugirardLos muertos que conmigo se fueron a Paris / vivían en el cementerio Vaugirard. / En el recodo de los fríos castaños / donde la nieve recoge las cartas / que el invierno ha lacrado, / recto lugar, gélidas tu
dos rembrandtCon grumos ocres pudo el viejo Rembrandt / pintar su último rostro. Es un autorretrato / en su final. hecho de encargo / para un joven pintor de 34. / (El mismo Rembrandt visto en otra cara.) / Puestos cerc
dura menos un hombre que una velaDura menos un hombre que una vela / pero la tierra prefiere su lumbre / para seguir el paso de los astros. / Dura menos que un árbol, / que una piedra, / se anochece ante el viento más leve, / con un soplo se
el esclavoSer el esclavo que perdió su cuerpo / para que lo habiten las palabras. / Llevar por huesos flautas inocentes / que alguien toca de lejos / o tal vez nadie. (Sólo es real el soplo / y la ansiedad por descif
en el norteEsta noche dimito de las sombras, / el Támesis regresa al mar del norte / con celajes de tren bajo la lluvia / y en sus raudos vagones / los viajeros sacan crucigramas. / Es la noche, resguárdate, / grita el
escrituraAlguna vez escribiré con piedras, / midiendo cada una de mis frases / por su peso, volumen, movimiento. / Estoy cansado de palabras. / No más lápiz: andamios, teodolitos, / la desnudez solar del sentimiento
hotel antiguoUna mujer a solas se desnuda, / pared por medio, en el hotel antiguo / de esta ciudad remota donde duermo. / Abren las sedas un rumor disperso / que se mezcla al follaje / de los helechos en el aire. / Se oye
la hora de hamletEsta mañana me sorprende / con mi olvidada calavera entre las manos. / Hago de Hamlet. / Es la hora reductiva del monólogo / en que interrogo a mi Hacedor / sobre esta máscara que ha de volverse polvo, / sobr
la poesíaLa poesía cruza la tierra sola, / apoya su voz en el dolor del mundo / y nada pide / -ni siquiera palabras. / LLega de lejos y sin hora, nunca avisa; / tiene la llave de la puerta. / Al entrar siempre se deti
la terredad de un pájaro es su cantoLa terredad de un pájaro es su canto, / lo que en su pecho vuelve al mundo / con los ecos de un coro invisible / desde un bosque ya muerto. / Su terredad es el sueño de encontrarse / en los ausentes, / de rep
letra profundaLo que escribí en el vientre de mi madre / ante la luz desaparece. / El sueño de mi letra antigua / tatuado en espera del mundo / se borró a la crecida del tiempo. / Colores, tactos, huellas / cayeron bajo tú
manoaNo vi a Manoa, no hallé sus torres en el aire, / ningún indicio de sus piedras. / Seguí el cortejo de sombras ilusorias / que dibujan sus mapas. / Crucé el río de los tigres / y el hervor del silencio en lo
orfeoOrfeo, lo que de él queda (si queda), / lo que aún puede cantar en la tierra, / ¿a qué piedra, a cuál animal enternece? / Orfeo en la noche, en esta noche / (su lira, su grabador, su cassette), / ¿para quié
pájarosOigo los pájaros afuera, / otros, no los de ayer que ya perdimos, / los nuevos silbos inocentes. / Y no sé si son pájaros, / si alguien que ya no soy los sigue oyendo / a media vida bajo el sol de la tierra
regresoUn instante la silla ha regresado / a su lejano árbol / con sus verdes tatuajes ya secos. / Sus pájaros están dispersos, muertos, / y la manada del rugoso cuero / yace plegada bajo las tachuelas. / Ya no hay
ser esclavoSer el esclavo que perdió su cuerpo / para que lo habiten las palabras. / Llevar por huesos flautas inocentes / que alguien toca de lejos / o tal vez nadie. (Sólo es real el soplo / y la ansiedad por descif
setiembreMira setiembre nada se ha perdido / con fiarnos de las hojas. / La juventud vino y se fue, los árboles no se movieron / El hermano al morir te quemó en llanto / pero el sol continúa. / La casa fue derrumbad
sólo la tierraPor todos los astros lleva el sueño / pero sólo en la tierra despertamos. / Dormidos flotamos en el éter, / nos arrastran las naves invisibles / hacia mundos remotos / pero sólo en la tierra abren los párpa
uccello, hoy 6 de agostoEn el cuadro de Uccello hay un caballo / que estuvo en Hiroshima. / Nadie lo ve cuando se ausenta, / cuando sus ojos beben sombra / sobre los cascos que se pulverizan. / Uccello dejó un mapa de la guerra / ar
un añoVuelvo a contarme aquí mi vida / otra tarde de otoño / viejo de treinta y tres vueltas al sol. / Vuelvo a replegarme en esta silla / palpando su inocencia de madera / ahora que el año hace su estruendo / y me