eugenio martínez orantes
aídaLa primera brasa que tuve / se llamaba Aída. / Tenía el pelo alegre / como un trigal sembrado en una perla, / y unos ojos de fiesta donde el cielo / nacía diariamente. / (Ella fué la culpable de que yo empeza
los soldados, señoritaLos soldados, / señorita, / son tan humanos como usted. / Ellos también tienen sueños, / anhelos / y esperanzas. / No, no están hechos de odio. / Están hechos de amor / como de amor está hecho el bello cuerpo / que
maría twistMaría Twist era alegre, muy alegre, / reía, cantaba, / y nada tenía para ella / el más mínimo valor. / De punta a punta en la noche bebía / y no tenía penas, / sólo risa y placer. / En busca de dinero y diversi
señorita, usted es la primaveraSeñorita: / Usted es una primavera / total, / definitiva. / Si en la vida todo el mundo se pareciera a usted, / no existiría la miseria / ni el dolor, ni el hambre. / Los arados cantarían una canción de frutos
tú estás segura de que yo te amoTú estás segura de que yo te amo. / Pero también estás segura de otras cosas / que nos amarran, que nos detienen, que nos alejan, / que nos lanzan por caminos extraños... / Unos caminos que son tuyos y ot
viaje sin regresoA veces me parece que no debo / continuar navegando en tu marea, / que con furia la proa me golpea… / Y mi gran osadía desapruebo. / Ante tu oleaje inmenso me conmuevo. / Al sentir de tus aguas la pedrea, / c
yo viví en un pais, señoritaSeñorita: / Yo viví en un país que cantaba. / Cantaba con los fuertes brazos / y los desnudos pies de sus indígenas. / Con el sudor de los obreros / y con las manos / de las madres que veían en cada hijo / -flo