eugenio gerardo lobo
a marsia, llorandoTanto a tus ojos claros desafía / el tirano dolor que el alma siente, / que a los diluvios de cristal corriente / todas sus luces tu beldad les fía. / Vivo el cuida
arder en viva llama, helarme luegoArder en viva llama, helarme luego, / mezclar fúnebre queja y dulce canto, / equivocar la risa con el llanto, / no saber distinguir nieve ni fuego. / Confianza y te
enviando una cesta de jazmines a una damaEnvidiosa es porción de tu blancura / esa que hoy de una verde celosía, / para honrar a tu mano, hurtó la mía, / ésta si cortesana, aquella pura. / El alba bella en