eugenio gerardo lobo
a marsia, cubriéndose los ojos con la manoA tu esplendor se opone soberano / de candor sensitivo nube helada, / porque a poder tu luz ser eclipsada, / lo pudiera ser sólo de tu mano. / Escrúpulo viviente más lozano, / solicita a tu sol Clicie nevad
a marsia, llorandoTanto a tus ojos claros desafía / el tirano dolor que el alma siente, / que a los diluvios de cristal corriente / todas sus luces tu beldad les fía. / Vivo el cuidado, mustia la alegría, / dio sepulcro a tu
arder en viva llama, helarme luegoArder en viva llama, helarme luego, / mezclar fúnebre queja y dulce canto, / equivocar la risa con el llanto, / no saber distinguir nieve ni fuego. / Confianza y temor, ansia y sosiego, / aliento del espíri
enviando una cesta de jazmines a una damaEnvidiosa es porción de tu blancura / esa que hoy de una verde celosía, / para honrar a tu mano, hurtó la mía, / ésta si cortesana, aquella pura. / El alba bella entre ámbares supura / en su limpio cambray