eugenio florit
a la mariposa muertaTu júbilo, en el vuelo; / tu inquietud, en el aire; / tu vida, al sol, al aire, al vuelo. / Qué pequeña tu muerte / bajo la luz de fuego vivo. / Qué serena la gracia de tus alas / ya para siempre abiertas en
canciones para la soledadTú no sabes, no sabes / cómo duele mirarla. / Es un dolor pequeño / de caricias de plata. / Un dolor como un árbol / seco por la mañana. / Un dolor sin orilla / para dormir el agua. / Un dolor como el rastro / de l
del silencioAhora ya está la brisa por el aire dispersa, / con las manos hundidas en los árboles; / pero en aquel momento se había ido tan lejos, / que era como si no existiese memoria de su nombre. / Todo el silenci
desde la nieveDesde la nieve convertida en agua, / desde el sucio periódico sin dueño, / desde la niebla, desde el tren hundido / con sus cientos de manos que buscan asidero; / desde la fantasía de los anuncios luminos
desde la nieve convertida en aguaDesde la nieve convertida en agua, / desde el sucio periódico sin dueño, / desde la niebla, desde el tren hundido / con sus cientos de manos que buscan asidero; / desde la fantasía de los anuncios luminos
el alto grisQue está más alto Dios lo sabes / tú por el fervoroso pensamiento, / aquí, vacío de palabras / y casi ya vado de recuerdos. / Alma de paz que al cielo de la tarde / subes en brazos del silencio / cuando se as
el deseoQuisiera haber escrito más, pero no pude. / Lo escrito escrito está. No me arrepiento. / Hubiera Dios querido, lo que siento / dentro de mí, como una espina, al viento / pudo salir, fuerte de luz, de vers
el mar de siempreNo volver a soñar más que en lo mismo / para tejer el hilo de los tiempos / que tal vez fueron milagrosos. / O acaso no existieron, / sino en la mente de quien los pensó. / Ese arrullo que escuchas / no es el
el poemaSí, se te pone un nudo en la garganta / y no sabés que hacer para soltarlo. / Tal vez llorar es bueno, / pero tal vez eso no basta. / Porque si lloras te saldrán los llantos / con un gusto de amargo sentimi
la compañeraA veces se la encuentra / en mitad del camino de la vida / y ya todo está bien. No importa nada. / No importa el ruido, ni la ciudad, ni la máquina. / No te importa. La llevas de la mano, / compañera tan fi
los pobres en amor, qué pobres somosLos pobres en amor, qué pobres somos. / Ya ni la tierra nos parece hermosa, / ya ni la noche, ni la tarde clara, / ni el árbol, ni la flor nos enriquecen. / ¿Qué nos da de calor la mano abierta, / de compañ
momentoSi no me falta nada. Si estoy bueno. / Si hay sol con frío por el aire. / Tengo cariño a mano. Mas no tengo / el que dentro de mi tener querría. / Es tranquila esta paz, pero me duele / con un vacío que no
sonetoHabréis de conocer que estuve vivo / por una sombra que tendrá mi frente. / Sólo en mi frente la inquietud presente / que hoy guardo en mí, de mi dolor cautivo. / Blanca la faz, sin el ardor lascivo, / sin
versosComo no sabes lo que pasa / te parece la noche más oscura / dentro del vaso de cristal / y ya no tienes miedo / a que salgan los sueños a morderte, / que están seguros en su puesto. / Como no sabes lo que pas