eugénio de andrade
ahora vivo más cerca del solAhora vivo más cerca del sol, los amigos / no saben el camino: es bueno / ser así de nadie / en las altas ramas, hermano / del canto exento de algún ave / de paso, re
blanco en lo blancoHaz una llave, aunque sea pequeña, / entra en la casa. / Consiente en la dulzura, ten piedad / de la materia de los sueños y de las aves. / Invoca el fuego, la clar
el amorEstoy amándote como el frío / corta los labios. / Arrancando la raíz / a lo más diminuto de tus ríos. / Inundándote de dagas / de saliva esperma lumbre. / Estoy rodeado
en un lugar al surEs un lugar al sur, un lugar donde / la cal / amotinada desafia el mirar. / Donde viviste. Donde a veces en sueños / vives aún. El nombre empapado de agua / te escurr
la pulsación de las sílabasÉl amaba la pulsación de las sílabas, / algunos acentos. cuarta, octava, décima. / Buscaba en ella lo que no sabía, / lo que nunca supo, o sospechara: / un sentido,
reclinas la cara en la melancolíaReclinas la cara en la melancolía y ni siquiera / oyes el ruiseñor. ¿O es la totovía? / Soportas mal el aire, dividido / entre la fidelidad que debes / a la tierra
un amigo es a veces el desiertoUn amigo es a veces el desierto, / otras el agua. / Despréndete del ínfimo rumor / de agosto; no siempre / un cuerpo es el lugar de la furtiva / luz desnuda, de carga