ernesto mejía sánchez
ensalmos y conjuros1 / Ensayé la palabra, su medida, / el espacio que ocupa. La tomé / de los labios, la puse con cuidado / en tu mano. Que no se escape. ¡Empuña! / Cuenta hasta dos [lo más difícil]. / Ábrela ahora: una / estrell
la poesía (i)Este desasosiego, esta palabra que desde el corazón / me llega y se detiene en mis labios, no es nuevo en mí, / sino que permanece, vive desde cuando mis padres / en amorosa lucha concretaron la carne d
la poesía (iv)Si la azucena es vil en su pureza / y oculta la virtud del asesino, / si el veneno sutil es el camino / para lograr exacta la belleza; / Engaño pues mi amor con la nobleza / y confundo lo ruin con lo divino
la sonrisaVale tan poco una sonrisa / que darla cuesta nada y sí / negarla, mucho. Una sonrisa, / una sonrisa inmerecida, no tiene / precio ni en el cielo ni en la tierra. / Una sonrisa gratuita, pura / como la luz sin
las fieras(Jardin del Plantes) / Estamos echados sobre el césped / y no tienen piedad de nuestra dicha. / Nos espiaron ensañados. En sus ojos / no había curiosidad ni complacencia. / Envidia, sólo envidia con ira. / Na
vita arsque poeticaBautizo las palabras, / pongo nombres a los nombres. Digo / la noche y significa una / paloma. Imagino el leopardo / y tus ojos lloran. Sufro la luz, / el día y gano la impureza. / Dibujo un rostro más ¡Dios /