País Poema - Autores

enrique azcoaga

alegre novia mía
Alegre novia mía, cuando llegas / se llena el corazón de mariposas, / de puras narraciones jubilosas, / del fondo de los ojos que me entregas. / Mirándote en la fam
con gozo de alfarero te he entrañado
Con gozo de alfarero te he entrañado / mujer, que sólo un barro preferido / busqué entre mis amores sin olvido / por ver de revelarme en lo encontrado. / Cantando m
el cielo aquel pintado con tizas de colores
El cielo aquel pintado con tizas de colores; / el sol que se empozaba tantos jueves / para los largos temporales / ‘Cuando se empoza el sol en jueves, / antes del d
el mar y tú
El mar y tú. Tu dicha con su duro / lento verter de espumas rescatadas. / El mar y tú: mis playas frecuentadas / por este afán de mar en que perduro. / El mar me tr
el verde almendro en flor de tu mirada
El verde almendro en flor de tu mirada / en flor de gozo y luz cambia la muerta / balada de la dicha recubierta / por nuestra mejor sangre fracasada. / Ganándose en
llegada
Llegado marzo, esposa, / no sosiega la tierra. / El corazón avanza / nutrido por el gozo. / La dicha que marcea / como una gota fértil, / quiera colmar de anhelo / la cla
me canta el corazón
Me canta el corazón como le canta / la savia fiel al árbol florecido; / me canta porque llego al presentido / cendal de tu ternura. No quebranta / la angustia mi ca
mujer
Mujer, mujer, espacio de mi vuelo! / ¡Criatura eternamente merecida!… / ¡Búscame más, adéntrate en mi vida / como en la tierra el mar, como el desvelo! / Trata de p
otra vez dios
¡Otra vez Dios! / ¡Otra vez Dios!… De nuevo la mañana. / De nuevo su pureza conseguida. / De nuevo en mi tarea, la encendida / propuesta de una estrofa soberana. / Fl
tengo un amor tan hecho
Tengo un amor tan hecho, tan sentido, / que pesa como un cuerpo recordado; / es sombra, apenas sombra; es un delgado / consuelo día a día comprendido. / A veces cua
una palabra busca mi desvelo
Una palabra busca mi desvelo, / tan pura como el llanto amanecido, / tan joven como un ciervo perseguido, / tan honda, flor de flores, como el cielo. / Una graciosa
y tú que eres el que temes
¡Y tú que eres el que temes. Tú el que juras / un día de fracaso, que no avanzas!… / Tú el que te desesperas, cuando alcanzas / el límite fatal en que maduras. / Tú