enric sòria
albaMira la mar, ¿no ves cómo nos lleva, / soñolientos, hasta la orilla de nosotros mismos? / Todo es camino. La perezosa luz, al despertarse, / levanta atajos de escamosos limites. / Te beso entre esos oros,
alguna cosaNo eran tan sólo cuerpos / aquello que yo amaba, había algo distinto, / alguna cosa, al menos entre los más queridos, / además de la línea perfecta o la sonrisa, tan hermosas. / Sí, es cierto que fueron m
antroAllí, en aquel antro oscuro, / que pronto dejará de estar de moda, / en la mesa vecina él lo besaba. / Con qué placer y con qué exaltación / él lo besaba. / Los ojos incendiados, y la urgencia / de los besos
ars longa, vita brevisRecuerdo muy bien aquella lengua. / Aquella suavidad, aquella forma dulce / y delicada de acariciar la verga, de acunarla. / Amaba mucho aquella gracia suya, / aquellos labios diestros y carnales, / sonrien
ars poeticaCómo podría no acordarme de vosotras, / tardes anónimas, / vacías como el deseo, cuando en nada descansa. / Las horas en que, altivo, / abandonaba el gris ajetreo del hombre, / buscando la más callada voz, /
balcón interiorNo sé si aún te acuerdas; / tenías dieciocho. / Estábamos en casa de un amigo, / en un atardecer del mes de junio. / Bebidos por completo, / buscamos la frescura del balcón. / Valencia era un paisaje de patio
constataciónNo soy mejor que tú, lo sé, / no lo pretendo. / Ni siquiera he inventado el tedio y el cansancio / ni tal vez he escogido apenas uno / de mis hábitos íntimos. / Es inútil, sencillamente, fingir que me inter
conversación nocturnaHemos hablado hoy mucho, / y saciado la noche de temas que nos gustan: / la Física, el Amor y la Alta Teología. / Ha sido, de verdad, hermosa nuestra charla, / pero ahora estoy cansado. / Ya es hora de apur
cuerpo que duermePuramente dormida, tranquila, entre mis brazos. / La admiro, la imagino, desconfío. / Intento acariciarla como intento creer / que me es posible amar este cuerpo que duerme / Un cuerpo; una borrosa resist
deseoNo decía palabras. Sólo era / dos labios que se abrían expectantes. / No, no decía palabras, tan sólo acariciaba, / lentamente, mientras todo su cuerpo / unas manos distintas lo surcaban. / y allí, entre es
el poeta revuelve cajonesAmo tu adolescencia postergada: / menosprecio, carencias, soledad, / la absurda metafísica infligida, / para lograr que fueras / otra resignación gris del montón, / jugando encadenada, en un patio perpetuo
esperaEspera, que no es hora / de nada imprescindible. No te marches. / Que el sol ahora acaricia, y en la playa / el rumor de las olas se acerca solitario. / Ven, que andaremos cogidos entre las alquerías / y ha
habitación con luzHe estado, casualmente, delante de la casa, / y la luz encendida dibujaba una sombra / en la ventana abierta. / Nos amábamos mucho en esa habitación, / con un amor amigo del grito y del teatro, / amor hecho
por tiDices que ya has hecho el amor con ciento veinte cuerpos / (y has arreglado el tuyo, según dices) / contando las mujeres y los hombres. / Te gusta pregonarlo, / y pasear ese sentido higiénico del mundo / po
qué difícilQué difícil resulta levantarse / y mirar otro cuerpo, tan nuevo todavía, / con una amarga serenidad de grieta. / Conocido de anoche. Tan sólo y para siempre. / Anoche, el desvarío… Juntos en un espasmo, / c
tambiénTambién habría que llamarla Lesbia, / por más de una razón, Catulo amigo. / Podrían encontrarse otras similitudes. / Tú y yo, que nos vendemos por elogios / y sonrisas falaces, en callejas y esquinas, / nun
tardeContigo, como siempre, tengo esta sensación / de transcendente y contagioso hastío / -la elaborada forma en que me ignoras- / y esta esperanza mía tan inútil / que promueve reencuentros y viejas cortesías
un cuerpoUn cuerpo preciso / como un teorema. / Cuerpo de piernas rectas, delineadas, / con la tensa armonía de un compás. / Cuerpo de líneas claras, luz y límite. / Tan angustioso y bello como los teoremas. / Delante