emma posada
desolaciónLlamaron a mi puerta, y por temor a las sombras / y a los lobos hambrientos no respondí. Fue el hu- / racán, el amor o la muerte? ¡Quién sabe! ¡Tal vez! / Más tarde tuve encendida mi lumbre y servido mi
gato negroAlma de duende en cuerpo de sombra. Enjoyada la cabeza, / el espinazo interrogante, el paso de seda. / Las campanas desbordan sus doce vinos. Luna en los / tejados. Brisa en las ramas deshojantes. La pe
noche mendigaEn los telares eternos, las brujas tejen fantasmas / para estas noches de invierno. La geometría gris / de la tristeza descuelga un arco trágico sobre el / lomo del tiempo. / Madre Miseria ríe, piruetea y