emilio prados
alba rápida¡Pronto, deprisa, mi reino, / que se me escapa, que huye, / que se me va por las fuentes! / ¡Qué luces, qué cuchilladas / sobre sus torres enciende! / Los brazos de m
aparente quietudAparente quietud ante tus ojos, / aquí, esta herida ?no hay ajenos límites?, / hoy es el fiel de tu equilibrio estable. / La herida es tuya, el cuerpo en que está
aparente quietud ante tus ojos…Aparente quietud ante tus ojos, / aquí, esta herida no hay ajenos límites, / hoy es el fiel de tu equilibrio estable. / La herida es tuya, el cuerpo e
canciónNo es lo que está roto, no, / el agua que el vaso tiene: / lo que está roto es el vaso / y, el agua, al suelo se vierte. / No es lo que está roto, no / la luz que suj
canción para los ojosLo que yo quiero saber / es dónde estoy… / Dónde estuve, / sé que nunca lo sabré. / Adónde voy ya lo sé… / Dónde estuve, / dónde voy, / dónde estoy / quiero saber, / pues abi
cantar del dormido en la yerbaLa muerte está conmigo; / mas la muerte es jardín / cerrado, espacio, coto, / silencio amurallado / por la piel de mi cuerpo / donde, inmóvil -almendra / viva, virgen,-
cantar tristeYo no quería, / no quería haber nacido. / Me senté junto a la fuente / mirando la tarde nueva… / El agua brotaba, lenta. / No quería haber nacido. / Me fui bajo la alam
cerré mi puerta al mundoCerré mi puerta al mundo; / se me perdió la carne por el sueño… / Me quedé, interno, mágico, invisible, / desnudo como un ciego. / Lleno hasta el mismo borde de los
dormido en la yerbaTodos vienen a darme consejo. / Yo estoy dormido junto a un pozo. / Todos se acercan y me dicen: / -La vida se te va, / y tú te tiendes en la yerba, / bajo la luz más
el cuerpo en el albaAhora sí que ya os miro / cielo, tierra, sol, piedra, / como si viera mi propia carne. / Ya sólo me faltábais en ella / para verme completo, / hombre entero en el mun
junto al arroyoAmanecer. / Caudal del sueño, / lluvia del estío: / ¿adónde va / la nube en que has nacido? / Eco del bosque, / corazón del viento: / ¿dónde a voz / que te dejó en el cielo
la ciudadLas numerosas aguas que tu frente circundan / hoy solamente mojan tu dolor y silencio; / ni un reflejo tan sólo la luz pone en tu orilla; / ni una lágrima brota d
la estatuaEn medio del jardín yérguese altiva, / en riquísimo mármol cincelada, / la figura de un dios de ojos serenos, / cabeza varonil y formas clásicas. / En el invierno,
me asomé, lejos, a un abismoMe asomé, lejos, a un abismo… / (Sobre el espejo que perdí he nacido.) / Clavé mis manos en mis ojos… / (Manando estoy en mí desde mi rostro.) / Tiré mi cuerpo, hue
media noche(Málaga, 6 de enero) / Duerme la calma en el puerto / bajo su colcha de laca, / mientras la luna en el cielo / clava sus anclas doradas. / ¡Corazón, / rema!
medianocheDuerme la calma en el puerto / bajo su colcha de laca, / mientras la luna en el cielo / clava sus anclas doradas. / ¡Corazón, / rema!
mi diosEl Dios en quien yo creo palpita en la conciencia, / los sabios y los justos, sus sacerdotes son, / los cielos y los mares publican su existencia, / el bien es su
nuevo amorEste cuerpo que Dios pone en mis brazos / para enseñarme a andar por el olvido, / no sé ni de quién es. / Al encontrarlo, / un ángel negro, una gigante sombra, / se m
pálida la color, en la alba frente…Pálida la color, en la alba frente, / un surco que revela el desconsuelo, / la azul pupila dirigida al cielo, / el paso firme, el ademán prudente, / baña su hermosa
posesión luminosaIgual que este viento, quiero figura / de mi calor ser y, despacio, / entrar donde descanse tu cuerpo del verano; / irme acercando hasta él sin que me vea; / llegar
primaveraCuando era primavera en España: / frente al mar, los espejos / rompían sus barandillas / y el jazmín agrandaba / su diminuta estrella, / hasta cumplir el límite / de su
rincón de la sangreTan chico el almoraduj / y… ¡cómo huele! / Tan chico. / De noche, bajo el lucero, / tan chico el almoraduj / y, ¡cómo huele! / Y… cuando en la tarde llueve, / ¡cómo huele
rumor de espejosEl cuerpo en que yo vivía / nunca supo de mi cuerpo. / Nada preguntó por él / y de mí salió sin verlo. / Llegó a una fuente. En sus aguas / vio la flor azul del cielo
soledad en el alba¡Ay!, rosa, calla, calla: / ocultémonos juntos / bajo los pies del agua. / ¡Ay!, calla, calla, viento : / bajo los pies del monte / dejemos nuestros cuerpos. / -¿Qué oc
sueñoTe llamé. Me llamaste. / Brotamos como ríos. / Alzáronse en el cielo / los nombres confundidos. / Te llamé. Me llamaste. / Brotamos como ríos. / Nuestros cuerpos quedar
tránsitos¡Qué bien te siento bajar! / ¡Qué despacio vas entrando, / caliente, viva, en mi cuerpo, / desde ti misma manando / igual que una fuente, ardiendo! / Contigo por ti h
vega en calmaCielo gris. / suelo rojo… / De un olivo a otro / vuela el tordo. / En la tarde hay un sapo / de ceniza y de oro. / Suelo gris. / Cielo rojo… / Quedó la luna enredada / en el
ven, méteme manoVen, méteme mano / por la honda vena oscura de mi carne. / Dentro, se cuajará tu brazo / con mi sombra; / se hará piedra de noche, / seca raíz de sangre… / Coagulada la
y mi silencio no ha sido una crueldadY mi silencio no ha sido una crueldad que se perdía oculta entre mis ropas / Yo no sé predecir / La luz únicamente más allá de mí mismo / Todo lo conocía / Conocía
¿vivo del mar?¿Vivo del mar?… / (El mar por mí ha nacido / y al sol del mar mi soledad se acoge.) / Canto a la soledad: / Mar de la soledad ¿por qué no brillas? / Mar de tu soledad