emilio adolfo westphalen
amor eternoDa miedo, a veces, encontrarse con que el camino cae a pico y que hay que bajar agarrándose con las uñas de las rocas. / En esta circunstancia, no se puede sino aconsejar que a cien metros del suelo
andando el tiempoAndando el tiempo / Los pies crecen y maduran / Andando el tiempo / Los hombres se miran en los espejos / Y no se ven / Andando el tiempo / Zapatos de cabritilla / Corriendo el tiempo / Zapatos de atleta / Cojeando
cuál es la risa leve cubierta de espumaCuál es la risa leve cubierta de espuma / Que anuncia el amor / Cuál la túnica desvanecida que oculta / Los lentos puñales ciegos del amor / Cual el momento en el cual aparece indudable / Benévolo golpe de
del fuego viene y en él acaba toda músicaDel fuego viene y en él acaba toda música / No hay diferencia entre música en incendio. / Las columnas del sonido concluyen en llamas. / Borbotean en el fuego las músicas. / Un magma ardiente danza y se a
el mar en la ciudad¿Es éste el mar que se arrastra por los campos, / Que rodea los muros y las torres, / Que levanta manos como olas / Para avistar de lejos su presa o su diosa? / ¿Es éste el mar que tímida, amorosamente / Se
el sueñoLos gérmenes poéticos del sueño resultaron ser, no como los pobres profesores, los mezquinos críticos realistas trataron de hacernos creer, un nuevo paraíso inalcanzable, un espejismo, sino los gé
he dejado descansar tristemente mi cabezaHe dejado descansar tristemente mi cabeza / En esta sombra que cae del ruido de tus pasos / Vuelta a la otra margen / Grandiosa como la noche para negarte / He dejado mis albas y los árboles arraigados en
la mañana alza el ríoLa mañana alza el río la cabellera / después la niebla la noche / el cielo los ojos / me miran los ojos del cielo / despertar sin vértebras sin estructura / la piel está en su eternidad / se suaviza hasta per
mundo mágicoTengo que darles una noticia negra y definitiva / Todos ustedes se están muriendo / Los muertos la muerte de ojos blancos las muchachas de ojos rojos / Volviéndose jóvenes las muchachas las madres todos
no es válida esta sombraNo es válida esta sombra / despertad pequeños ríos: / cuando yo os llevaba en los brazos / y mirábais con ojos más puros / me he dado contra mi cuerpo / qué dura sombra / mi garra no te alcanza / en esta ausenc
poemaTal vez nada / pueda compararse / a hacer el amor / en un lecho / de salsa de tomate, / si no es hacerlo en uno / de trozos menudos / de carne de res / recién sacrificada.
ritual de arena¿Cómo suenan los címbalos / los crótalos de huesos / el cuero humano del tamboril? / el concierto bulle y remueve / capas densas de corteza terrestre / desgaja estrellas fugitivas / mientras cielos arremolina
salido de madre¿Es cierto que ya no sabes / Adónde vas ni qué quieres? / Te zampas moscas racimos / Culebras de piel de rosa / Rimeros de miel silvestre. / Hierve el agua en tu garganta / Cascas lo qeu encuentras / Y nada te
se mece suavemente al vientoSe mece suavemente al viento / La mujer que ha brotado blanca y desnuda / En la copa del ciprés / Con una pequeña corona de oro sobre la cabeza / Y encima de la corona un ojo de piedra verde / Que mira fija
una representación hermosa del amorUna representación hermosa del amor / Debería volver siempre sobre sí misma / Una y otra vez y otra vez / Y así indefinidamente / Deberían repetirse exactamente / Los mismos gestos / Los mismos movimientos / El
viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpoViniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo / Gota dulce y pesada como el sol sobre nuestras vidas / Trajiste olor de madera y ternura de tallo inclinándose / Y alto velamen de mar recogiéndose en tu