elvio romero
al amor un nombreQuizá porque en ti se asombran / las cosas, voy reinventando / un nuevo nombre a las cosas. / Quizá por eso buscamos / signarle un color distinto / a todo cuanto abrazamos. / Al amor un nombre. Al árbol / que n
alegres éramosUsted sabe, señor, / qué alegría colgaba en la floresta; / qué alegría severa / como raigambre sudorosa; / cómo el alegre polvo veraniego / fulguraba en su lámina esplendente, / cómo, ¡qué alegremente andábam
así es ella, me dijeAsí es ella, me dije; es la alegría / remota y honda que de pronto llega / a despejar el nudo que se debe / desanudar en la penumbra inquieta. / Noche y albor, me dije, / todo llegó a mi corazón por ella; / l
así nos completamosAl comienzo el amor, buena muchacha, / al comienzo el amor, las soledades / y las noches doradas. / Al comienzo el amor. Y adivinabas / que el pecho que nutría tus anhelos / te invitaba a su marcha. / Te traj
cabellosNocturno enmadejado en los destellos / de sueltas ondas y esquivez ligera; / casi fluvial, dormida enredadera, / la espuma boreal de tus cabellos. / Bosques de ríos conservando en ellos / frescor de amanece
canto en el surEsta noche, en el Sur, / me he mirado en tus ojos. / Soy como tú, / de piel morena, oscura, oscura, / con estrellas heridas por adentro / y por fuera sudor, cáscara ruda. / Tengo la sangre hirviendo / como un s
cartaTe escribiré mi amor, desde un sonido / de tierra apretujada, / desde un hondón, de pie, desde un frondoso / confín de llamaradas, / desde donde sus pétalos la Rosa / de los vientos deslava; / de allá te escr
casa cautivaEsta es la casa; es nuestra. / Esta es su música; las exigencias todas / de la vida pasaron por sus habitaciones, por el ascua / quemante de sus fronteras; la locura de quienes emprendieron / una empresa
cinturaEl arco en desazón de tu cintura / cimbreó su tallo en fresco movimiento, / como si todo el soplo de tu aliento / no cupiese en la red de su envoltura. / La quemazón del lecho y su blancura, / sintió agitar
con tu nombrePor siete lunas me miré en tus fuentes, / catorce en las orillas de vasija anhelante de tu sangre; / dormí en tu piel con infinitas manos / los largos ciclos de inundación del bosque, / diez o veinte en t
el amorSí, / hoy me he puesto a encender el viejo fuego. / El azar y los años / me han llevado a pisar en el sendero / que me ha impuesto el amor, que mi adorada / impuso a mi corazón; ahora vuelvo / al fervor inici
el besoGermina un beso puro en nuestro pecho, / un beso que es un poco pan de tierra, / un poco arena y vuelo. / El beso es una ráfaga, un sereno / fulgor que se arremansa en la morada, / un masculino aliento. / La
esos días estrañosVienes de afuera. Traes / vitales adherencias en la mirada clara. / Se te ve el regocijo. El júbilo te invade. / Repites nombres, cosas. Y al punto te detienes / en ese espacio grave de distancia que exis
fiestaY así te pasarías / la vida, / tibia carne adorada. / Danzando, / empapada de lluvias, / los cabellos pegados a la piel, / joya desengarzada, aroma y rosa / sobre un campo de hortensias y jazmines. / Cantando, / ar
fraternidad del fusilCon mis dedos lo acaricio, tenaz y fiel compañero. / Su inquebrantable amistad / me enseña como un ejemplo / lo que es lidiar sin flaquezas, / sirviendo de parapeto / contra las balas que llegan / buscando en
fuego primarioMirarte es ver colinas, / mirarte así tendida, detenida y desnuda, / situando planicies de arena en las axilas, / desnuda y dividiendo la blancura caliente de las sábanas, / mirarte es ver que oscuros orí
huéspedHabía entrado. / La que más sabe, la que puso el oído / y escuchó atentamente la negación, el pacto, / lo dicho y desdecido; la que vio el cambio / de color de tus labios, precipitarse / lo inesperado, la p
míaVuelvo a ti, Libertad, mi compañera / de todos los momentos en la vida, / clavel entre claveles conmovida / belleza que se acerca en primavera. / Yo te tendré conmigo a toda hora, / como a una novia siempre
siempreEstoy contigo / cuando levantas la mirada, / si eres donaire o jazmín puro / en el dolor como en la calma. / cuando el sol dora el fondo de tus ojos, / cuando en el alto alcor, tranquila, cantas, / cuando se
sinoNada es lo mismo ya, ni lo será mañana; / apenas la constancia dará el signo que guíe / el día por venir. Y el ahínco de la memoria fiel / que reconstruya y clasifique lo que ya es quemadura / y senda ped
tormentaLa noche ha sido larga. / Como desde cien años / de lluvia, / de una respiración embravecida / proveniente de un fondo de vértigo nocturno, / de un cántaro colorado / jadeando en la tierra, / el viento ha desat
tus paseosHoy bajas por la carretera / y yo te escucho cómo cantas; / vuelan pájaros de tus hombros, / vuelan gramillas de tus faldas; / en las colinas de tus senos / se aventan las oscuras gramas, / y se ve en el tras
vacíoDoblé lo que era nuestro. Ciertamente / te amé como a ninguna. Destruí cuanto / amaba. Un sueño malo / -de rencores antiguos- oscureció mis frondas. / Titiritero falso, solté todos los hilos que me unían /