PAIS POEMA

Libros de elías nandino

Autores

elías nandino

amor sin muerte
Amo y al amar yo siento / que existo, que tengo vida / y soy mi fuga encendida / en constante nacimiento. / Amo y en cada momento / amar, es mi muerte urgida, / por un amor sin medida / en incesante ardimiento.
atmósfera de ausencia
Vivir la tempestad de los silencios / de tu ausencia inmortal, / palpar tu imagen cóncava, sitiando / mi enardecida espera / con el temblor constante / de no ser y de ser al mismo tiempo. / Delgada sepultura
aventura
No sé cómo viniste hasta mis manos / a llenar las tinieblas de mi lecho, / y a juntar tus encantos con mi pecho / realizando las horas que gozamos. / Aventura perfecta que libamos / en un secreto, bajo el m
búsqueda espacial
I / Antes de haber nacido, cuando apenas / en las galaxias era calofrío, / o sed en rotación por el vacío, / o sangre sin la cárcel de las venas; / antes de ser en túnica de arenas / un angustiado palpitar so
casi a la orilla
Después de lo gozado / y lo sufrido, / después de lo ganado / y lo perdido, / siento / que existo aún / porque ya, / casi a la orilla / de mi vida, / puedo recordar / y gozar / enloquecido: / en lo que he sido, / en lo que
con mi soledad a solas
Amorosamente mi soledad desnuda / me cubre / como sábana de tierna sombra tibia. / Confundidos somos el orbe / donde la palabra impronunciada / construye el diálogo / que el pensamiento escucha. / Su compañía e
confesión
El poema íntimo, / el que no escribo: / solo / lo cohabito contigo.
crimen
¡Qué puñalada / le ha propinado el viento / a la granada!
debo llegar.
Cuento las horas: fuga indetenible, / vendado navegar en mar sin agua: / incesante caer de vida inerte / en el hambre insaciable del vacío, / Cuento las horas: gotas agotadas, / creciente angustia en resign
décimas a mi muerte (1)
He de morir de mi muerte, / de la que vivo pensando, / de la que estoy esperando / y en temor se me convierte. / Mi voz oculta me advierte / que la muerte con que muera / no puede venir de fuera, / sino que deb
décimas a mi muerte (2)
De tanto saberte mía, / muerte, mi muerte sedienta, / no hay minuto en que no me sienta / tu invasión lenta y sombría. / Antes no te conocía / o procuraba ignorarte, / pero al sentirte y pensarte / he podido co
décimas a mi muerte (3)
Sufro tu cauce sombrío / que bajo mi piel avanza / fatigando mi esperanza / con su oculto desafío. / Yo siento que tu vacío / de mis entrañas respira / y que sediento me mira / desde mi sangre hacia fuera / como
décimas al corazón
I / Corazón: no te atormentes / porque traicionen tu amor, / espera un tiempo mejor / y jamás te desalientes. / Soporta el dolor que sientes / hasta que tu vida obtenga / la rebelión que te abstenga / de añorar l
décimas de amor
I / Amor, amor traicionado / por mí -que tanto te quiero- / al imponerte el sendero / en que has sido desdichado. / Amor, por mí atormentado: / ya no puedo remediar / mi culpa y hacer llegar / lo que tu anhelo es
dentro de mí
Con los ojos / altamente asomados a la noche / contemplo las estrellas / y, dentro de mí, / en el río incansable de mi sangre, / las siento y las descubro / reflejadas, / luminosas y hondas, / como si mi entraña
desasosiego
El fuego quemo y consume. / El hielo quemo y conservo. / I / Esta inquietud indomable / de estar sin querer estar / y al pisar otro lugar / regresar inconsolable. / Este anhelar incansable / de partir para llegar
el mismo amor
a J.G.M. / Amor, desnudo amor que haces regreso / en otro cuerpo de distinto aroma, / pero siempre el amor, amor eterno, / adolescente amor, inmadurable. / Reconozco en la luz de tus locuras / los mismos astr
en la sombra
Era sed de muchos años / retenida por mi cuerpo, / palabras encadenadas / que nunca pude decir / sino en los labios del sueño. / Era la tierra agrietada, / reseca, sin una planta, / que espera sentir la lluvia /
erotismo de mente
De desnuda donde está, / brilla la estrella / Rubén Darío / Cuando en noches anuentes / de intimidad celeste / contemplo las estrellas / desnudamente bellas: / me invaden arrebatos / de cósmica lujuria / y sufro y
idilio incorpóreo
¿Por qué temer a la muerte, sí es ella la que / diariamente desciende por las noches, / a dormirnos y a dormir con nosotros? / Todas las noches, a la misma hora, / una paloma de penumbra blanca / llega vola
imposible
Mi corazón se pierde en la nevada / ascensión de tu cuerpo, sin consuelo, / y enfrías la fuerza del anhelo / en medio de tu carne congelada. / Cada día te ofrezco una alborada / de ilusión y de vida, todo u
intima
Estás en mí, como latido ardiente, / en mis redes de nervios temblorosos, / en mis vetas de instintos borrascosos, / en los mares de insomnios de mi frente. / Estás fuera de mí, como corriente / de voces im
me duele presentir
De manera distinta / cada cual debe morir su propia muerte / y afrontar el naufragio / en la perenne inmensidad del polvo. / Nadie ha vuelto del seno de la muerte, / por esto / su misterio se conserva intacto
mi corazón
Es mentira / que mi corazón porque palpita / esté despierto. / Sus latidos son tan sólo / el goteo / de su llanto glacial / como el que llora al fundirse / el témpano de hielo. / Es mentira / que mi corazón porque
mi primer amor
El azul es el verde que aleja / -verde color que mi trigal tenía-; / azul… de un verde, preso en lejanía, / del que apenas su huella se despeja. / Celeste inmensidad, donde mi queja / tiende su mudo velo no
milagro
Con mis labios valoro tu presencia / ungida en sombra -oscurecido vino- / siguiendo el suave litoral marino / de la medrosa flor de tu inocencia. / El tacto, al deletrear tu adolescencia, / percibe la belle
nocturna suma
Deletreo el espacio y no comprendo / esas gotas de luz en plena noche / que tiemblan, que se ensanchan, que se encogen, / y expresan desde el cielo / las frases de su pulso luminoso. / Yo no sé si es altura
nocturno
Cada mañana, al despertar, resucitamos; / porque al dormir morimos unas horas / en que, libres del cuerpo, recobramos / la vida espiritual que antes tuvimos / cuando aún no habitábamos la carne / que ahora
nocturno a la luna
La luna, que brincó por la ventana, / en el piso del cuarto se restira / rebotando en el muro que la mira / y del rebote, la penumbra emana. / Su luz, entre las sombras deshilvana / un metálico brillo que d
nocturno a tientas
A oscuras, yacentes / en el mismo lecho, / somos brasas despiertas / que vigilan / el pulso de sus lumbres. / Me animo y aventuro / mi mano por su cuerpo: / voy encontrando / laderas y llanuras, / asomo de pezones /
nocturno alquimia de mis sueños
Cuanto más y más alabes al ser que amas: / más y más lo alejas de tus manos. / Yo te amo como se ama a una estrella: / puedo atreverme a contemplar tu albor, / a sentir tu pureza luminosa, / a escalar con m
nocturno amor
Naciste en mí, a sangre vinculado, / en creciente raíz, cósmico nudo; / de mi selva interior el potro rudo / que anhela libertad enamorado. / Soy mortaja y estoy, amor, tajado / por tu evasión continua que
nocturno cuerpo
Cuando de noche, a solas, en tinieblas, / fatigado de no sé qué fatiga / se derrumba mi cuerpo y se acomoda / en la impasible superficie oscura / que le sirve de apoyo y de mortaja, / yo me tiendo también y
nocturno difunto
A la memoria de mi padre / En vida nunca pude llevarme con mi padre. / Cuando este murió, la muerte, milagrosamente, / le dio vida dentro de mi corazón. / Desde que despojado de tu cuerpo / te escondiste en
nocturno íntimo
Soy prisionero de la entraña negra / de estos muros sin rostro en donde escucho / los pasos sin sonido de las horas. / Pienso, respiro, palpo. Sueño en sueños / que quisiera soñar. Cierro los ojos / para mi
nocturno llanto
Ese llanto invencible que brota a media noche, / cuando nadie nos ve ni nuestros propios ojos / pueden atestiguarlo, / porque es llanto reseco, privado de su sal, / desvestido de linfa, / con aridez de fieb
nostalgia de la tierra
Tierra hambrienta, maternal atracción; / sepultura vacía en asedio amoroso; / sólido mar de espera / en el que presiento y siento / el reposo para mis pies cansados; / yo capto el lento ascenso / de tus leves
para que me defiendas
Levántame la vida, / deja lamer tu piel / navegar tu marca / en estos cuantos días / que todavía me restan. / Permíteme, también, / que como tú / yo piense / que la muerte no existe / y el tiempo no camina. / Mi ocas
pera verde
Pera que espera en la rama / la mano que la desate; / fruta que juega al sabor / entre los labios del aire. / Pera que mece su forma / en el columpio del tallo; / fruta que prende su olor / en el cabello del ár
perfección fugaz
Para el poeta Carlos Pellicer / Pinté el tallo, / luego el cáliz, / después la corola / pétalo por pétalo, / y, / al terminar mi rosa, / la induje / a soñar su aroma. / ¡Hice la rosa perfecta! / Tan perfecta, / que al
poema en tu cuerpo
¿Por qué no soy yo tu cuerpo / sobre mi cuerpo desnudo / para abrazarme a mi tronco / y sentir que soy yo mismo / ascendiendo por mis muslos? / ¿Por qué no soy yo tus ojos / para mirarme los míos / y decirme co
recuerdo instántaneo
Al ver los ceros / los pies de mi memoria / trepan por ellos.
si hubieras sido tú
a Xavier Villaurrutia / Si hubieras sido tú, lo que en las sombras, anoche, / bajó por la escalera del silencio / y se posó a mi lado, / para crear el cauce de acentos en vacío / que, me imagino, será el le
silencio en poema
Para poder decirte lo que ansío / busco lo más sutil, lo más celeste, / lo que apenas se acerque al alba pura / de iniciar su existencia, / sin haber sido herido / ni por una mirada / ni tampoco por nadie ima
soy verdad
Soy verdad -verdad impura-, / transparente, sin recodo: / no puedo ser de otro modo, / ni transformar mi estructura. / En mis entrañas fulgura / la obsesión de un pensamiento / que es hambre sexual que siento
tardío aprendizaje
Para soportar / estos años aciagos, / amargos, / de apretado silencio / en soledad sin muros, / he tenido que aprender / a platicar a solas, / a sufrir sin queja, / a llorar sin llanto / y a crearme, / en las quemant
tengo miedo de ti
Tengo miedo de ti, / de mí, / del mundo, del aire, / del amor, de la sombra. / Tengo miedo de todo. / ¡Tengo miedo del miedo! / Tengo miedo a caer / sin nombre, / sin memoria y sin cuerpo, / en la eternidad / del olv
usted
Usted es la culpable / de todas mis angustias / y todos mis quebrantos. / Usted llenó mi vida / de dulces inquietudes / y amargos desencantos. / Su amor es como un grito / que llevo aquí en mi sangre / y aquí en
verdad bronca
Entre tus piernas / y las mías / hay un axioma / que no admite teorías.
vigor animal
Una gallina / con sus doce pollitos / pica y camina.
vivo y me desvivo
¡Longevidad maldita! / ¿por qué si soy ceniza / mi cerebro está en brama / y mi lujuria cunde / hasta las marchitas zonas / de mi carne aniquilada? / ¡Longevidad maldita! / llamarada helada, / tantálico averno / de
voz de mis soledades (1)
Estoy solo en el grito inesperado / que lanzo en mi sabor de oscuridades / para llenar de voz mis soledades / y revivir mi ser deshabitado. / Mi cuerpo se atormenta, desolado, / en una larga sombra de cruel
voz de mis soledades (2)
al General Eduardo Hay / No sé quién soy en esta llama cruenta / de angustia, de dolor, de goce y llanto, / en que nace el misterio de un encanto / que destruye mi vida y la alimenta. / No sé quien soy en e
voz de mis soledades (3)
No sé cómo mirar para encontrarte, / horizonte de amor en que me excito, / distancia sin medida donde habito / para matar las ansias de tocarte. / No sé cómo gritar para llamarte / en medio de mis siglos de
¿qué es morir?
-¿Qué es morir? / -Morir es / Alzar el vuelo / Sin alas / Sin ojos / Y sin cuerpo.