elías letelier
abandonoAsisto al despojo del día / con su luto de marfil herido, / a la ausencia del que no volvió de la guerra, / que sin decir su nombre / quedó clavado en la monarquía
caminando soloAmo la compostura ordenada del viento, / su crespa uña de enredadera llega hasta mí / y trae algunos olores de fuego al atardecer. / Rodando bajo el árbol del sil
cómo te llamas?Incógnito, pasa el reloj golpeando su itinerario, / en una marcha rumbo al olvido: / se parece a tus manos que laboran, / a tus pies circunscritos a un agujero, / a
el ejecutadoLatió el metal y luego / cayó muerto: / cedió su voluntad al ejercicio del crimen / y se marchó como el óxido, / sangrando por los andamios de la tierra. / Su grácil
el muelleY en el universo, / la curva del tiempo / es mucho más grande que una manzana, / se parece a una línea recta / que el hombre no quiere entender. / Allí, / antes que exi
la hojaLa hoja, / sin saber que está muerta, / cambia la curvatura de su periferia / y declina / con el rigor de los cristales del agua, / en el universo de cuanto nace. / En
la marchaEntre los rostros del bosque / está la muerte con sus transmisores portátiles, / hace gárgaras, vive saltando y reza, / sacudiendo el misterio nocturno de la noch
no me gustan estos versosCuando voy por las calles / de los EE.UU. / y veo a los niños, / les extiendo mis manos, / los abrazo, si puedo, / y luego, / triste me voy. / Algún día, / cuando estén más