eladio cabañero
bien sabes túBien sabes tú que hay alguien que se encarga / de empozar ríos y amargar los mares, / alguien que punza y mezcla en los cantares / el brillo horrible, el ¡ay! de
cartaPor el aire los pájaros tan sólo / van, / por el día las nubes siguen / remando cielo, lentas, como brazos abriéndose, / pero una carta vive en las cenizas / y en el
compañera(Tan conocida y tan extraña) / Amanecí una vez cerca del río; / venia un ciervo tuyo / con la bella cabeza hecha un desorden, / miré y colmabas / los recipientes del
el encuentroA cántaros se han hecho los mares para un niño; / con los besos no dados, el amor verdadero. / Hoy sé que por ti he sido capaz, Marisa Sabia, / de levantar a puls
el panA Salvador Jiménez / (Puesto sobre la mesa el pan premia y bendice.) / Poned el pan sobre la mesa, / contened el aliento y quedaos mirándolo. / Para tocar el pan ha
la despedidaAdiós, hijo, ya no nos volveremos a ver. / (De una carta de mi padre) / Como el olvido es malo, nunca olvido; / han pasado estos años… Ahora veo / que es necesario
la diosaCuando filmo en mi frente tu figura / y reúno las tardes y tu cara / en un fanal bellísimo, ya en sueños, / como en un cine mágico con niños, / todo forma un mural
la mancha al solLa Mancha: surco en cruz, ámbito, ejido, / parador del verano, en cuya anchura / un ave humana vuela a media altura, / ya tantos años viento azul perdido. / Hacia e
ocasoEl hombre hacia el Ocaso es una hoguera / que el viento -el tiempo en crines extendidas- / arrastra a galopar lejos, sin bridas, / como un caballo oscuro, a la ca
poema para una amiga muy bellaBella te digo porque así se llaman / esas mujeres que han nacido / para la vida siempre: dulce y ácida. / Tú eres la colorada piel, la fruta, / la pierna, el pecho
tiempo arriba¿Cómo podrás estar, querida Sabia, / sufriendo con tus ojos todo el día / tanto torvo mural, volada reja, / -comiendo como un pájaro en la nieve- / sonriendo y haci
tú y yo en el puebloEs todo bien sencillo. Nuestro pueblo / con sus tejados, sus barbechos surtos / en la orilla del campo, el sol colgante, / la torre de la iglesia, nuestras casas,
último poema de amorAyer fue amor. (Ayer, amor, ¿qué ha sido / de la emoción aquella?). A la mañana / amaneció en mi frente un sol venido / desde muy lejos, desde tu ventana. / Hoy te