PAIS POEMA

Libros de eladio cabañero

Autores

eladio cabañero

bien sabes tú
Bien sabes tú que hay alguien que se encarga / de empozar ríos y amargar los mares, / alguien que punza y mezcla en los cantares / el brillo horrible, el ¡ay! de una descarga. / Así nos van las cosas… A l
carta
Por el aire los pájaros tan sólo / van, / por el día las nubes siguen / remando cielo, lentas, como brazos abriéndose, / pero una carta vive en las cenizas / y en el escombro liso de los ojos. / Pienso en pap
compañera
(Tan conocida y tan extraña) / Amanecí una vez cerca del río; / venia un ciervo tuyo / con la bella cabeza hecha un desorden, / miré y colmabas / los recipientes del sol. / Espadas del otoño / y el sereno limón
el cielo aquel pintado con tizas de colores
El cielo aquel pintado con tizas de colores; / el sol que se empozaba tantos jueves / para los largos temporales / «Cuando se empoza el sol en jueves, / antes del domingo llueve…» / Aquellas calles largas c
el encuentro
A cántaros se han hecho los mares para un niño; / con los besos no dados, el amor verdadero. / Hoy sé que por ti he sido capaz, Marisa Sabia, / de levantar a pulso, espuerta a espuerta, / un cerro o una t
el pan
A Salvador Jiménez / (Puesto sobre la mesa el pan premia y bendice.) / Poned el pan sobre la mesa, / contened el aliento y quedaos mirándolo. / Para tocar el pan hay que apurar / nuestro poco de amor y de e
la despedida
Adiós, hijo, ya no nos volveremos a ver. / (De una carta de mi padre) / Como el olvido es malo, nunca olvido; / han pasado estos años… Ahora veo / que es necesario hablar de despedirnos, / de un documento e
la diosa
Cuando filmo en mi frente tu figura / y reúno las tardes y tu cara / en un fanal bellísimo, ya en sueños, / como en un cine mágico con niños, / todo forma un mural maravilloso: / la belleza me da, de parte
la mancha al sol
La Mancha: surco en cruz, ámbito, ejido, / parador del verano, en cuya anchura / un ave humana vuela a media altura, / ya tantos años viento azul perdido. / Hacia el otoño, surco en el olvido, / uva yacente
ocaso
El hombre hacia el Ocaso es una hoguera / que el viento -el tiempo en crines extendidas- / arrastra a galopar lejos, sin bridas, / como un caballo oscuro, a la carrera. / Como una oculta nave timonera / rep
poema para una amiga muy bella
Bella te digo porque así se llaman / esas mujeres que han nacido / para la vida siempre: dulce y ácida. / Tú eres la colorada piel, la fruta, / la pierna, el pecho soberano que alzas, / pequeña porque así s
tiempo arriba
¿Cómo podrás estar, querida Sabia, / sufriendo con tus ojos todo el día / tanto torvo mural, volada reja, / -comiendo como un pájaro en la nieve- / sonriendo y haciendo que no has visto / tanta pared gritan
tú y yo en el pueblo
Es todo bien sencillo. Nuestro pueblo / con sus tejados, sus barbechos surtos / en la orilla del campo, el sol colgante, / la torre de la iglesia, nuestras casas, / ya estaban desde siempre por lo visto. /
último poema de amor
Ayer fue amor. (Ayer, amor, ¿qué ha sido / de la emoción aquella?). A la mañana / amaneció en mi frente un sol venido / desde muy lejos, desde tu ventana. / Hoy te hablo, amiga, en nombre de estas manos / y