País Poema - Autores

efrén rebolledo

ante el ara
Te brindas voluptuosa e impudente, / y se antoja tu cuerpo soberano / intacta nieve de crestón lejano, / nítida perla de sedoso oriente. / Ebúrneos brazos, nuca tra
claro de luna
Como un cisne espectral, la luna blanca / en el espacio transparente riela, / y en el follaje espeso, Filomela / melifluas notas de su buche arranca. / Brilla en el
el beso de safo
Más pulidos que el mármol transparente, / más blancos que los blancos vellocinos, / se anudan los dos cuerpos femeninos / en un grupo escultórico y ardiente. / Anca
el duque de aumale
Bajo la oscura red de la pestaña / destella su pupila de deseo / al ver la grupa de esplendor sabeo / y el albo dorso que la nieve empaña. / Embiste el sexo con la
el vampiro
Ruedan tus rizos lóbregos y gruesos / por tus cándidas formas como un río, / y esparzo en su raudal crespo y sombrío / las rosas encendidas de mis besos. / En tanto
en las tinieblas
El crespón de la sombra más profunda / arrebuja mi lecho afortunado, / y ciñendo tus formas a mi lado / de pasión te estremeces moribunda. / Tu cabello balsámico ci
insomnio
Jidé, clamo, y tu forma idolatrada / no viene a poner fin a mi agonía; / Jidé, imploro, durante la sombría / noche y cuando despunta la alborada. / Te desea mi carn
la tentación de san antonio
Es en vano que more en el desierto / el demacrado y hosco cenobita, / porque no se ha calmado la infinita / ansia de amar ni el apetito ha muerto. / Del oscuro capu
leteo
Saturados de bíblica fragancia / se abaten tus cabellos en racimo / de negros bucles, y con dulce mimo / en mi boca tu boca fuego escancia. / Se yerguen con indómit
los besos
Dame tus manos puras; una gema / pondrá en cada falange transparente / mi labio tembloroso, y en tu frente / cincelará una fúlgida diadema. / Tus ojos soñadores, do
posesión
Se nublaron los cielos de tus ojos, / y como una paloma agonizante, / abatiste en mi pecho tu semblante / que tino el rosicler de los sonrojos. / Jardín de nardos y
salomé
Son cual dos mariposas sus ligeros / pies, y arrojando el velo que la escuda, / aparece magnífica y desnuda / al fulgor de los rojos reverberos. / Sobre su oscura t
tristán e isolda
Vivir encadenados es su suerte, / se aman con un anhelo que no mata / la posesión, y el lazo que los ata / desafía a la ausencia y a la muerte. / Tristán es como el