efraín huerta
absoluto amorComo una limpia mañana de besos morenos / cuando las plumas de la aurora comenzaron / a marcar iniciales en el cielo. Como recta / caída y amanecer perfecto. / Amada inmensa / como un violeta de cobalto pur
aleluya cocodrilos sexuales aleluyaEl gran río penetró la roca viva / y se adelgazó hasta el miedo y el estruendo / se hizo rayo se hizo ruina se hizo tonto esqueleto / y hoy padece a lo largo de pieles de tigre / a la orilla del cocodrilo
canción de la doncella del albaSe mete piel adentro / como paloma ciega, / como ciega paloma / cielo adentro. / Mar adentro en la sangre, / adentro de la piel. / Perfumada marea, / veneno y sangre. / Aguja de cristal / en la boca salada. / Marea d
declaración de amorCiudad que llevas dentro / mi corazón, mi pena, / la desgracia verdosa / de los hombres del alba, / mil voces descompuestas / por el frío y el hambre. / Ciudad que lloras, mía, / maternal, dolorosa, / bella como
el amorEl amor viene lento como la tierra negra, / como luz de doncella, como el aire del trigo. / Se parece a la lluvia lavando viejos árboles, / resucitando pájaros. Es blanquísimo y limpio, / larguísimo y ser
elegíaAhora te soñé, así como eras: sin deslices en la voz, / con inmóviles sombras en los brazos / y tus genitales segundos de estatua. / Así como eres todavía: copiándote a ti misma, / cuando no eres ya sino
elegía de la rosa blancaFuiste cuando el silencio era una voz de llovizna / cuando sabias corolas daban el equilibrio al / corazón de junio / y claras lunas tibias como pequeñas ruedas / llevaron al abismo los insomnios por turb
eres, amor, el brazo con heridasEres, amor, el brazo con heridas / y la pisada en falso sobre un cielo. / Eres el que se duerme, solitario, / en el pequeño bosque de mi pecho. / Eres, amor, la flor del falso nombre. / Eres el viejo llanto
esa sangreNo la veo, no me baña su doloroso color, / ni la oigo correr sobre las piedras, / ni mis manos la tocan, / ni mis cabellos se oscurecen, / ni siquiera mis huesos se ponen amarillos, / ni aún mi saliva es ve
esa sonrisaSi de un vuelo la esencia iluminase / esta celda que a tientas desconozco, / si de un frágil destello, de una brisa / juvenil o poema, en breves pétalos, / descendiese tu vida; si a mi vida / una virtud le
éste es un amor que tuvo su origenÉste es un amor que tuvo su origen / y en un principio no era sino un poco de miedo / y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto. / Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos, / un amor que tiene a
estrella en altoEn el taller del alma maduran los deseos, / crece, fresca y lozana, la ternura, / imitando tu sombra, / inventando tu ausencia / tan honda y sostenida. / Hoy te sueño, / amante: / estrella en alto, huella / de un
estuarioOpresora. Todo lo aprisionas / con tu lengua y pasos de giganta, / ¡oh! desconocida ¡oh! luminosa / hija de Arpios hecha de jade y miel. / Cárcel doy a tu pálida / presencia, gacela ojos de tigre, / cárcel me
euniceDía y noche, pero / Más noche que día, / Eunice dialoga y riñe / Con los altos mastines. / De arriba abajo, / De abajo arriba. / A una hora cierta / Triunfa green eyes Eunice. / Los hocicos se cierran. / Eunice due
la amanteY, desdichada, hallarte vibrante de violetas, / celeste, submarina, subterránea, / ahijada de las nubes, / sobrina del oleaje, / madre de minerales / y vegetales de oro, / universal, florida, / jugosa como caña
la estrellaLabios como el sabor del viento en el invierno, / dientes jóvenes de luna consentida en la llama / del abrazo. / Se endurecía la noche en tu garganta. / Espacio duro de tus senos. Amarilla y quemada, / la i
la muchacha ebriaEste lánguido caer en brazos de una desconocida, / esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombras y cadáveres; / este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol, / huella de pie dormido, navaja verd
la noche de la perversiónEl caracol del ansia, ansiosamente / se adhirió a las pupilas, y una especie de muerte / a latigazos creó lo inesperado. / A pausas de veneno, la desdichada flor de la miseria / nos penetró en el alma, du
la paloma y el sueñoTú no veías el árbol, ni la nube ni el aire. / Ya tus ojos la tierra se los había bebido / y en tu boca de seda sólo un poco de gracia / fugitiva de rosas, y un lejano suspiro. / No veías ni mi boca que s
la rosa primitivaEscribo bajo el ala del ángel más perverso: / la sombra de la lluvia y el sonreír de cobre de la niebla / me conducen, oh estatuas, hacia un aire maduro, / hacia donde se encierra la gran severidad de l
las voces prohibidasMás despacio que nunca, casi agónicas, / marchan y duelen estas voces o estrellas. / Húmedos pies descalzos, breves pieles, / dulce origen, impío desorden. Voces / que purifican lo que tocan. Voces / todo m
línea del albaIII / Tienes la frente al alba: / ella cuenta los poros de tu cuerpo, / en las laderas del sueño, / con los hombros quemados. / En el alba se vierte la costumbre del alma, / se agita el pulso del deseo / como s
los ruidos del albaI / Te repito que descubrí el silencio / aquella lenta tarde de tu nombre mordido, / carbonizado y vivo / en la gran llama de oro de tus diecinueve años. / Mi amor se desligó de las auroras / para entregarse
meditación de la rosaSupón, mi amor, que trazamos la hora con una rosa / y que el agua es la medida de todas las rosas. / Piensa, azucena, en un becqueriano batir de alas / presente a nuestro paso, inmerso en nuestro tiempo
órdenes de amor1 / Amor mío, embellécete. / Perfecto, bajo el cielo, lámpara / de mil sueños, ilumíname. / Amor. Orquídea de mil nubes, / desnúdate, vuelve a tu origen, / agua de mis vigilias, / lluvia mía, amor mío. / Hermoso
para gozar tu pazComo el viento agita las altas hierbas / así mis dedos vuelan sobre tu cabellera de diamantes, / y la noche de alcohol y los árboles de oro / encierran para siempre un sollozo de triunfo, / el ay de la al
pausaEntre lirios azules y aristas de recuerdos / envueltos en pañuelo de seda, / todo lo que es mi vida. Deshecha / en una raya de la noche, / en ese vidrio que sangra en la ventana, / sobre tus hombros. / Entre
primer canto de abandono1 / Si mi voz fuese nube, ira o silencio / crecido con el llanto y el amor; / si fuese luz, o solamente ave / con las alas cargadas de tristeza; / si el silencio viniese, si la muerte… / ¿Adónde ir con ella,
ser de tiI / Ser de ti y en tu rostro / asir nuestros espacios; / limitar lo invisible / muy cerca de tus labios. / Prenderme con mi noche / y olvidarme en tus aguas; / deshojar nuestros campos / en el cristal del aire. / E
ternuraLo que más breve sea: / la paloma, la flor, / la luna en las pupilas; / lo que tenga la nota más süave: / el ala con la rosa, / los ojos de la estrella; / lo tierno, lo sencillo, / lo que al mirarse tiembl
un cuaderno de dibujo de nunik sauretLo fugaz ha transcurrido como un día lamidísimo. La / orquídea padeció dulcemente lo suyo, bajo una hoguera / constante y el breve, nervioso incendio de un clavel que no / reventó a tiempo. Se ha cumpli