edward herbert de cherbury
elegía sobre una tumbaEntonces debo ver a la Eterna Noche / Sentado sobre aquellos ojos encantadores, / Cerrando suavemente sus resplandores, / Que una vez se alzaron en fulgor radiante, / Y cuyos soles supieron probar la exis
lágrimasLágrimas, no fluyan más, / Y si vuestro anhelo es fluir, / Hacédlo con suavidad. / No invadan el mundo / Desde las pequeñas primaveras / Que vuestro flujo supo cultivar, / Antes de reposar llegando al mar, / En