eduardo mitre
a la poesíaArrivée de toujours, quií ′en iras partout. / Rimbaud / Persevera, persiste con nosotros / pese ya ves a la miseria / que hicimos de esta vida. / Aunque la errancia sea / tu única morada, y tu destino, /
al pie de la letraLa mujer que de pronto / aparece en la esquina / como la pasante de Baudelaire. / Sus ojos de noche del Líbano, / brillosos como la piel / de los dátiles, / enigmáticos como las líneas / que traza el destino / en
casi la dichaEn Hanover este crepúsculo de invierno. / tu denudez consumada: / brasa blanca en el lecho. / Y la mirada que vuelve a gozarla / en la penumbra del deseo. / En la ventana / la nieve extendida / como tú en el su
celebracionesUnimos una puerta, una ventana / y cuatro pensativos / y ya tenemos un cuarto. / Un cuarto es sin duda el sitio / donde mejor se oye llover. / Las tres revelaciones del cuarto: / un fantasma, una araña, la mu
con la lenguaDeseo escribir una loa / en honor de tu sexo: / Nido oculto entre la fronda / y las lomas de tu cuerpo. / Abro el Diccionario / de la Lengua Española. / Suavemente mis dedos / separan sus sabias hojas. / Leo, rel
desde un puertoEse barco era un árbol / y ahora / el mar piadoso / en cada ola le borra / el recuerdo de un pájaro. / Así, en cada amante, / al indefenso ausente / -sin rumor ni sangre- / rasgo a rasgo / el tiempo borra. / El tiemp
deshorapolvo serán, mas polvo enamorado. / Francisco de Quevedo / La cercanía infranqueable entre sus cuerpos. / Un puente de miradas donde se cruzan / y se separan. / En sus labios: / un vaivén de palabras o de sil
eneroQuerétaro es ahora el tiempo / donde encarnan / también nuestros cuerpos. / Atrás los días sin imagen, / las puertas, los espejos, / las máscaras falaces / que la ausencia ha disuelto. / Bajo el hondo sol de en
epílogoEl olor que deja / en la piel la ausencia. / El sabor de un nombre / que quema la lengua. / El dolor que queda / en la mujer y el hombre. / Y el tiempo que cuelga / las cuatro estaciones.
escrito en blancoNieva esta nieve / como a veces se hablan / hombres y mujeres. / Continua / mente / instantánea / nieva por primera vez siempre / como se miran los que se aman. / Nieva como la única cosa / real que sucede. / Y corre
escrituraDejar caer una por una / todas las máscaras / hasta la soledad desnuda / frente al tiempo sin cara. / Buscar en el silencio / donde manan las palabras / su ofendida inocencia, / su vocación de alianza. / Fijar su
húmeda llama1 / Tu desnudez expuesta / entera / como el pan en la mesa. / 2 / Beso a beso, / caricia a caricia, se dora / al sol del deseo. / 3 / Llama que moja y quema, / llama que llama: / tu lengua. / 4 / Arqueros enardecidos / dispa
indagaciónmom semblable, mon frére. / Baudelaire / De qué herida vendrá el que te hiere. / Así, tan de filo, lujosamente. / De cuánta hambre o sed. / De qué adolescencia / humillada. De qué niñez / a golpes enterrada. / De
la ausenteEmigran los pájaros / pero se quedan / el árbol y el tiempo. / Tengo miedo. / Hay mucha trampa / y poca luz / en el recuerdo. / Tengo miedo. / Qué pena, amor, / que tu presencia / dependa tanto de tu cuerpo.
líneas de otoño1 / Luz líquida de otoño: / en la copa de los árboles / beben los ojos. / 2 / No pasa el verano, no. / Arde, eso sí / y en mil ascuas. / (El otoño / es su húmeda llama). / Del verde / al amarillo / al rojo / arde como el a
los amantesAmable más que el alba: / la noche en la ventana. / En el cuarto la penumbra / como un ave que no acaba / de posarse o alzar vuelo. / Y ellos / sobre la sábana / en feroz y dulce duelo / buscando el centro / de su
morelianaRecorriendo taciturno / las calles de Morelia, / recién abierta / la tajante / herida de tu ausencia, / me pregunto / a quién nombran, / ya vacantes, / los nombres de los muertos. / Pájaros huérfanos / sin el árbol d
para un adiósUn abrazo y palabras entrecortadas / habrán dicho el adiós increíble. / Y entre tu cuerpo y el mío / manará sin cesar la distancia. / Como se apela a una hierba mágica / para sanar del mal de ausencia, / escr
presenciaOfrecía su silencio / como un vaso de agua. / Y al beberlo / se refrescaban las palabras.
prólogo al presenteAbre los ojos. Despierta. / El Paraíso está aquí, / de vuelta. / Con todos y todo / en la luz pasajera. / Es (no hay otro) esta tierra: / mesa de encuentros, / cuna de ausencias. / El Paraíso está aquí, / a la espe
razón ardientea Nazri / París, invierno de 1980 / Queridos pájaros ausentes / Barrios de nieve / Pinos / Pacientemente sentados / Desde la penumbra de un cuarto / A la luz de la lámpara / Solitaria / Como la Khiswara en el Altip
reencuentroEntré en el bosque, / a su pleno corazón / de silencio y luz inmóvil. / Con voz queda dije / tu nombre y otros nombres / como quien escribe / en el aire / para memoria de los árboles. / Mas no movió ninguna hoja /
saint-jean de luzLas velas de las barcas / atadas a los mástiles / como vírgenes mártires / en la hoguera del día. / Transcurren desfallecidas, / estatuas de sal, exánimes, / ajenas a las sucesivas / voces de las suplicantes. / I
sonataOjos que descubren / la voz de las cosas. / Oídos que escuchan / el paso de las rosas. / Olfato que todo lo funde / en un solo aroma. / Lengua que añora / el sabor de otra. / Cuerpo la ausencia / que padece los cua