PAIS POEMA

Libros de eduardo carranza

Autores

eduardo carranza

a alguien oí subir por la escalera…
A alguien oí subir por la escalera. / Eran -altas- las tres de la mañana. / Callaban el rocío y la campana / … Sólo el tenue crujir de la madera. / No eran mis hijos. Mi hija no era. / Ni el son del tiempo
a veces cruza mi pecho dormido
A veces cruza mi pecho dormido / una alada magnolia gimiendo, / con su aroma lascivo, una campana / tocando a fuego, a besos, / una soga llanera / que enlaza una cintura / una roja invasión de hormigas blanca
ahora tengo sed y mi amante es el agua…
Ahora tengo sed y mi amante es el agua. / Vengo de lo lejano, de unos ojos oscuros. / Ahora soy del hondo reino de los dormidos; / allí me reconozco, me encuentro con mi alma. / La noche a picotazos roe m
azul de ti
Pensar en ti es azul, como ir vagando / por un bosque dorado al mediodía: / nacen jardines en el habla mía / y con mis nubes por tus sueños ando. / Nos une y nos separa un aire blando, / una distancia de me
domingo
Un domingo sin ti, de ti perdido, / es como un túnel de paredes grises / donde voy alumbrado por tu nombre; / es una noche clara sin saberlo / o un lunes disfrazado de domingo; / es como un día azul sin tu
el insomne
A Alberto Warnier / A alguien oí subir por la escalera. / Eran -altas- las tres de la mañana. / Callaban el rocío y la campana / … Sólo el tenue crujir de la madera. / No eran mis hijos. Mi hija no era. / Ni
el olvidado
A Jorge Gaitán Durán / Ahora tengo sed y mi amante es el agua. / Vengo de lo lejano, de unos ojos oscuros. / Ahora soy del hondo reino de los dormidos; / allí me reconozco, me encuentro con mi alma. / La no
el poeta se despide de las muchachas
Jóvenes de ternísima cintura / que andáis lo mismo que la melodía / y que de paso vais por la verdura / como el jazmín que en la mañana ardía. / Muchachas que prestáis arquitectura / temblorosa a los aires
elegía pura
Aún me dura la melancolía. / Allá por el sinfín cantaba un gallo / agrandando el silencio perla y malva / en que el lucero azul se disolvía. / Olía a cielo, a ella, a poesía. / Sin volver a mirar me fui a c
elegía suspirante
El amor enlazaba nuestros pasos, ¿recuerdas? / Hacia mi corazón con indolente gracia / caía tu cabeza, ¿recuerdas?, como cae / sobre el hombro del viento una rama de acacia. / Nos tendía sus brazos desnud
es melancolía
Te llamarás silencio en adelante. / Y el sitio que ocupabas en el aire / se llamará melancolía. / Escribiré en el vino rojo un nombre: / el tu nombre que estuvo junto a mi alma / sonriendo entre violetas. / A
galope súbito
A veces cruza mi pecho dormido / una alada magnolia gimiendo, / con su aroma lascivo, una campana / tocando a fuego, a besos, / una soga llanera / que enlaza una cintura, / una roja invasión de hormigas blanc
imagen casi perdida
Eres como la luz alta y delgada. / Como el viento eres clara sin saberlo. / Vacila tu actitud como la tarde / suavemente inclinada sobre el mundo. / Eres hecha de sueños olvidados / y te olvido de pronto, c
madrigal con un río, una rosa, una hamaca
Tú, mi amor, que caminas como un beso, / andando vas por entre mis palabras: / es como si avanzaras separando / las ramas azuladas de un jardín, / las verdes hojas trémulas de donde sale el viento. / Recorr
madrigal con un trébol
Corté en tu sangre un trébol de cuatro hojas / y desleí un lucero en tus cabellos. / Por ti dejé mi reino tenebroso. / Por ti me fui a la guerra y con tu cifra, / y una ráfaga azul sobre la frente / entrand
muchacha
A Gerardo Diego / 1 / Dos mariposas de seda, / detenidas en su pelo. / La mañana, como un velo, / atrás flotando se queda. / El sol en su red enreda / esa presencia de vuelo. / Saetas de luz, en rueda, / cautiva la
soneto a la rosa
En el aire quedó la rosa escrita. / La escribió, a tenue pulso, la mañana. / Y, puesta su mejilla en la ventana / de la luz, a lo azul cumple la cita. / Casi perfecta y sin razón medita / ensimismada en su
soneto con una salvedad
A Pedro Laín / Todo está bien: el verde en la pradera, / el aire con su silbo de diamante / y en el aire la rama dibujante / y por la luz arriba la palmera. / Todo está bien: la frente que me espera, / el azu
soneto insistente
La cabeza hermosísima caía / del lado de los sueños; el verano / era un jazmín sin bordes y en su mano / como un pañuelo azul flotaba el día. / Y su boca de súbito caía / del lado de los besos; el verano / la
soneto sediento
Mi tú. Mi sed. Mi víspera. Mi te-amo. / El puñal y la herida que lo encierra. / La respuesta que espero cuando llamo. / Mi manzana del cielo y de la tierra. / Mi por -siempre jamás. Mi agua delgada, / gemid
tema de fuego y mar
Sólo el fuego y el mar pueden mirarse / sin fin. Ni aún el cielo con sus nubes. / Sólo tu rostro, sólo el mar y el fuego. / Las llamas, y las olas, y tus ojos. / Serás de fuego y mar, ojos oscuros. / De ola
tema de mujer y manzana
A Nicanor Parra / Una mujer mordía una manzana. / Volaba el tiempo sobre los tejados. / La primavera con sus largas piernas, / huía riendo como una muchacha. / Bajo sus pies nacía el agua pura. / Un sol, secr
tema de sueño y vida
Suéñame, suéñame, entreabiertos labios. / Boca dormida, que sonríes, suéñame. / Sueño abajo, agua bella, miembros puros, / bajo la luna, delgadina, suéñame. / Despierta, suéñame como respiras, / sin saberlo
todo está bien: el verde en la pradera…
Todo está bien: el verde en la pradera, / el aire con su silbo de diamante / y en el aire la rama dibujante / y por la luz arriba la palmera. / Todo está bien: la frente que me espera, / el azul con su ciel