edgar allan poe
a elenaTe vi a punto. / Era una noche de julio, / noche tibia y perfumada, / noche diáfana… / De la luna plena límpida, / límpida como tu alma, / descendían / sobre el parque ad
a elizabeth¿Deseas ser amada? No pierdas pues / el rumbo de tu corazón. Sólo aquello / que eres has de ser, y lo que no eres no. / Así, en el mundo, tu modo sutil, tu gracia
a mi madrePorque siento que en los cielos, / los ángeles susurrándose entre sí / no encuentran entre sus ardientes palabras de amor / ninguna tan devota como la de “madre”.
al aaraaf¡Oh, nada terrenal!, solamente el rayo difundido / por la mirada de la belleza y retornado por las flores, / como en aquellos jardines donde el día / surge de las
al río¡Hermoso río! en el resplandor, clara corriente / de cristal, errante agua. / Eres un emblema del brillo, / de la belleza, del corazón que no huye, / la juguetona s
amigos que por siempre nos dejaronAmigos que por siempre / nos dejaron, / caros amigos para siempre idos, / fuera del Tiempo / y fuera del Espacio! / Para el alma nutrida de pesares, / para el transido
amigos que por siempre…Amigos que por siempre / nos dejaron, / caros amigos para siempre idos, / fuera del Tiempo / y fuera del Espacio! / Para el alma nutrida de pesares, / para el transido
annabel leeHace de esto ya muchos, muchos años, / cuando en un reino junto al mar viví, / vivía allí una virgen que os evoco / por el nombre de Annabel Lee; / y era su único s
a…Las enramadas donde veo / en sueños, las más variadas / aves cantoras, son labios y son / tus musicales palabras susurradas. / Tus ojos, entronizados en el cielo, / c
balada nupcialEn mi dedo el anillo, / la guirnalda nupcial mi sien decora; / de sedas y diamantes busco el brillo, / y soy feliz ahora. / Y mi señor me brinda amor seguro; / pero a
canciónTe vi en tu día nupcial, cuando un intenso / pudor invadía tu frente, aunque todo fuera / alegría alrededor de ti y que, delante tuyo, no / fuera el mundo sino Am
de todos cuantos anhelan tu presenciaDe todos cuantos anhelan tu presencia / como una mañana, / De todos cuantos padecen tu ausencia / como una noche, / Como el destierro inapelable del sol sagrado / All
el coliseo¡Símbolo de la Roma antigua! ¡Suntuoso relicario / de sublimes contemplaciones legadas al / tiempo por difuntos siglos de pompa y de poderío!! / Al fin, después d
el cuervoUna fosca media noche, cuando en tristes reflexiones, / sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones / inclinaba soñoliento la cabeza, de repente / a mi p
el día más felizEl día más feliz, la hora más dichosa, los ha / conocido mi corazón agotado y marchito; pero / siento que ha desaparecido ya mi más alta esperanza / de orgullo y
el gusano vencedor¡Ved!; es noche de gala en estos últimos / años solitarios. Una multitud de ángeles alados, / adornados con velos y anegados en lágrimas, / se halla reunida en un
el lagoEn la remota primavera de mi vida, jubilosa primavera, / dirigí mi paso errante a una mágica ribera. / la ribera solitaria, la ribera silenciosa / de un perdido l
el palacio encantadoEn el más verde de nuestros valles, / habitado por buenos ángeles, / en otro tiempo un bello y señorial palacio, / un palacio radiante, alzaba su cabeza. / ¡En los
el reino de las hadasValles oscuros, torrentes umbríos, bosques / nebulosos en los cuales nadie puede descubrir / las formas a causa de las lágrimas que gota a / gota se lloran de tod
el valle de la inquietudHUBO aquí un valle antaño, callado y sonriente, / donde nadie habitaba: / partiéronse las gentes a la guerra, / dejando a los luceros, de ojos dulces, / que velaran
el valle intranquiloHubo un tiempo en que el valle sonreía, / silencioso, aunque nadie allí vivía; / su gente había marchado hacia la guerra / confiando el cuidado de esa sierra, / por
eldoradoBrillantemente ataviado, un galante caballero, / viajó largo tiempo al sol y a la sombra, / cantando su canción, a la busca del Eldorado. / —— / Pero llegó a viejo,
en mi dedo el anillo…En mi dedo el anillo, / la guirnalda nupcial mi sien decora; / de sedas y diamantes busco el brillo, / y soy feliz ahora. / Y mi señor me brinda amor seguro; / pero a
espíritus de la nocheTu alma, en la tumba de piedra gris / estará a solas con sus tristes pensamientos. / Ningún ser humano te espiará / a la hora de tu secreto. / ¡Permanece callado en
espíritus de los muertosTu alma, sobre la tumba de piedra gris / a solas yacerá con sombríos pensamientos; / Nadie, en toda esa intimidad, penetrará / en la delgada hora de tu Secreto, / S
estrellas fijasI / Te vi un punto; / era una noche de julio, noche tibia y perfumada, / noche diáfana, / de la Luna plena y límpida, / límpida como tu alma, / descendían / sobre el parq
eulaliaVivía sólo en un mundo de lamentaciones y / mi alma era una onda estancada, hasta que / la bella y dulce Eulalia llegó a ser mi pudorosa / compañera, hasta que la
hace muchos, muchos años…Hace muchos, muchos años / en un reino junto al mar / vivió una doncella que tal vez conozcas / llamada Annabel Lee. / Y esta doncella vivía sin otro pensamiento / qu
imaginaciónLa pura imaginación deriva tanto de la belleza como de fealdad, únicamente las cosas mas combinables y que no han sido combinadas hasta el momento; por regl
imitaciónUna ola insondable de invencible orgullo, / un misterio y un sueño, tal debió parecer mi / primera edad. Yo añado que ese sueño estaba / atravesado por un pensami
israfelEn el Cielo mora un espíritu, / cuyas cuerdas del corazón son un laúd; / ninguno canta mejor, ni con tal frenesí / como el ángel Israfel, / y las estrellas vertigin
la ciudad en el mar¡Ved! La Muerte se ha erigido un trono, / en una extraña ciudad que se levanta, solitaria, / muy lejos, en el sombrío occidente, donde / los buenos y los malos, l
la durmienteEra la medianoche, en junio, tibia, bruna. / Yo estaba bajo un rayo de la mística luna, / Que de su blanco disco como un encantamiento / Vertía sobre el valle un
la estrella de la tardeEra en el corazón del verano y en medio de / la noche. Las estrellas marchando en sus órbitas / brillaban con un pálido resplandor a través / de la luz más viva d
la romanza¡Oh romanza que gustas cantar, la frente / adormecida y las alas plegadas, entre las hojas / verdes agitadas a lo lejos sobre algún lago / umbrío, tú has sido par
las campanasI / ¡Escuchad el tintineo! / !La sonata / Del trineo / Con cascabeles de plata! / ¡Qué alegría tan jocunda nos inunda al escuchar / la errabunda melodía de su agudo tin
las enramadas donde veo…Las enramadas donde veo, / en sueños, las más variadas / aves cantoras, son labios y son / tus musicales palabras susurradas. / Tus ojos, entronizados en el cielo, /
lenore"¡Oh! ¡La copa de oro está rota! / ¡El espíritu ha huido para siempre! / ¡Que suenen las campanas! Un alma / santa flota sobre el río Estigia, / y tú, Guy de Vere,
leonora¡El vaso se hizo trizas! Desapareció su esencia / ¡Se fue; se fue! ¡Se fue; se fue! / Doblad, doblad campanas, con ecos plañideros, / Que un alma inmaculada de Es
los espíritus de los muertosTu alma se encontrará sola, cautiva de los / negros pensamientos de la gris piedra tumbal; / ninguna persona te inquietará en tus horas de / recogimiento. / —— / Quéd
lucero vespertinoOcurrió una medianoche / a mediados de verano; / lucían pálidas estrellas / tras el potente halo / de una luna clara y fría / que iluminaba las olas / rodeada de planet
no hace muchoNo hace mucho, el autor de estas líneas / afirmaba, con loca vanidad intelectual, / «el poder de las palabras», y descartaba / que en el cerebro humano hubiesen / p
país de hadasVALLES de sombra y aguas apagadas / y bosques como nubes, / que ocultan su contorno / en un fluir de lágrimas. / Allí crecen y menguan unas enormes lunas, / una vez y
para annie¡Gracias a Dios! la crisis, el mal ha pasado y / la lánguida enfermedad ha desaparecido por / fin, y la fiebre llamada «vivir» está vencida. / —— / Tristemente, sé
para m—No me aflige que mi cuota de mundo / Tenga poco de terrenal en ella; / Ni que años de amor, en un minuto / De rencor, se esfumen sin dejar huella. / No lamento que
porque siento que en los cielos…Porque siento que en los cielos / los ángeles susurrándose entre sí / no encuentran entre sus ardientes palabras de amor / ninguna tan devota como la de “madre / ”l
soloDesde el tiempo de mi niñez, no he sido / como otros eran, no he visto / como otros veían, no pude sacar / mis pasiones desde una común primavera. / De la misma fue
soneto a la ciencia¡Ciencia! ¡verdadera hija del tiempo tú eres! / que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos. / ¿Por qué devoras así el corazón del poeta, / buitre, cuya
sueños¡Ojalá mi joven vida fuese un sueño duradero! / Y mi espíritu yaciera hasta que el rayo certero / De la eternidad presagiara el nuevo día. / ¡Sí! Aunque el largo
tierra de ensueñoI / En una senda abandonada y triste / que recorren tan sólo ángeles malos, / una extraña Deidad la negra Noche / ha erigido su trono solitario; / allí llegué una vez
tierra de hadasOscuros valles y tenebrosos pantanos, / sombríos bosques, / cuyas formas no podemos adivinar, / al impedirlo las lágrimas que caen por todas partes. / Enormes lunas
ulalumeI / Los cielos cenicientos y sombríos, / crespas las hojas, lívidas y mustias, / y era una noche del doliente octubre / del tiempo inmemorial entre las brumas, / era
un ensueño en un ensueñoRecibid este beso en la frente. Y ahora que / os dejo, permitidme por lo menos confesar esto: / no os agraviéis, vos que estimáis que mis días / han sido un ensue
un peánI / ¿Cómo será leído el rito del entierro? / ¿La solemne canción cantada? / ¿El réquiem para las más bella muerta, / que haya muerto tan joven? / II / Sus amigos están
un sueño¡Recibe en la frente este beso! / Y, por librarme de un peso / antes de partir, confieso / que acertaste si creías / que han sido un sueño mis días; / ¿Pero es acaso
un sueño dentro de un sueño¡Toma este beso sobre tu frente! / Y, me despido de ti ahora, / No queda nada por confesar. / No se equivoca quien estima / Que mis días han sido un sueño; / Aún si l
¿deseas que te amen?¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, / el rumbo de tu corazón. / Sólo aquello que eres has de ser / y aquello que no eres, no. / Así, en el mundo, tu modo sutil, /